Una guerra compleja

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Una de las más míticas sagas de estrategia con combates por turnos, Romance of the Three Kingdoms, regresa por su trigésimo aniversario con una entrega repleta de mejoras técnicas y de contenido y que nos permite afrontar el complejo arte de la guerra desde infinidad de perspectivas.

Durante muchos años el género de la estrategia estuvo reservado a los ordenadores, mientras que en el mundo de las consolas triunfaban otras temáticas. Pero hubo una saga que se atrevió a romper con lo establecido desde el principio. Hablamos de Romance of the Three Kingdoms, una franquicia japonesa que siempre ha estado muy ligada a las máquinas de sobremesa (y también a dispositivos móviles) y que ahora regresa por su trigésimo aniversario con su decimotercera entrega numerada, Romance of the Three Kingdoms XIII.

Pese a la longevidad de la serie y el enorme número de capítulos que la componen, los jugadores europeos hemos podido disfrutar de muy pocas entregas. La que hoy nos ocupa es, de hecho, la tercera que llega a territorio del Viejo Continente. Desgraciadamente, el título llega con audio únicamente en japonés (pese a que se relata la historia de China) y con subtítulos en inglés.

Romance of the Three Kingdoms XIII, como los títulos anteriores de la saga, nos introduce en los siglos III y IV después de Cristo y en la China dividida en tres reinos diferentes. Nuestro objetivo es el de encarnar a un personaje con peso político y militar a fin de lograr la reunificación antes del año 350 d. C. o de morir sin tener descendencia.

El videojuego desarrollado por Tecmo y distribuido por Koei cuenta, fundamentalmente, con dos modalidades de juego. La primera de ellas se denomina Heroe Mode, que funciona a modo de tutorial aunque, sin embargo, dispone de horas y horas de juego. Es el propio programa el que nos recomienda comenzar por esta sección para hacernos a los controles, las mecánicas y, sobre todo, a los interminables y confusos menús.

He aquí uno de los principales problemas de Romance of the Three Kingdoms XII. Y es que ya en su modo inicial, en el que debemos aprender a desenvolvernos en la acción estratégica del juego, se nos crea una confusión más que evidente. Por una parte, tu dominio de la lengua de Shakespeare debe ser absoluto si no quieres perder detalles. Del mismo modo, la distribución de los elementos en la interfaz sumada a la ingente cantidad de posibilidades y características de las que dispone el título hace que muchos jugadores puedan sentirse abrumados y que no logren hacerse a lo que es esta obra hasta bien pasadas unas cuantas horas de juego.

Por supuesto, con muchas horas de dedicación el título ofrece multitud de opciones estratégicas y es una auténtica delicia comprobar que podemos afrontar cada situación de una variedad de formas inimaginables. Este tipo de propuestas, por otro lado, siempre han funcionado perfectamente en PC, donde el control con ratón y teclado es tremendamente preciso. Para elaborar este análisis hemos dispuesto de una copia de la versión de PlayStation 4, donde el manejo no es tan satisfactorio como cabría esperar. Moverse por el mundo, seleccionar una opción concreta o acceder a determinado menú es posible, pero mucho más lento y tedioso que lo sería en un ordenador.

Siguiendo con el Heroe Mode, una vez superado la fase de tutorial podremos seguir con una intrincada historia en orden cronológico y en la que desempeñaremos alternativamente el papel de tres héroes de la historia china sin posibilidad de elección. No obstante, la opción realmente libre y que define lo que es Romance of the Three Kingdoms XIII es Main (Principal), en la que podremos modificar los parámetros de la aventura a nuestro antojo. Ya te avisamos de que las posibilidades son infinitas.

En primer lugar podremos seleccionar el personaje que deseamos controlar. Podemos elegir entre los 700 ya diseñados que pone a nuestra disposición el videojuego o crear el nuestro desde cero y con las características que nosotros deseemos. De igual forma, a nuestro personaje le podremos asignar un cargo entre muchas posibilidades, lo que influirá en la forma de jugar, aunque la historia siempre sea la misma. Si elegimos ser soberanos podremos decidir lo que prefiramos, mientras que si tenemos un cargo inferior seremos capaces de aconsejar o influir en nuestros superiores.

Además de la parte jugable, que ahora abordaremos, el título cuenta con algunas escenas cinemáticas que nos ponen en contexto cada vez que avanzamos temporalmente, además de otras abundantes partes en las que nuestro personaje entabla conversaciones con otros personajes de los distintos reinos chinos. Una vez más, el dominio del inglés se hace fundamental en este sentido. Asimismo, la gestión del tiempo es esencial en este juego, pues tenemos una fecha límite para poder salir victoriosos. De este modo, Romance of the Three Kingdoms XIII nos permite pausar el tiempo siempre que lo deseemos para observar lo que está ocurriendo desde diferentes perspectivas y reanudarlo e incluso acelerarlo cuando nos resulte oportuno.

Nuestras funciones una vez haya comenzado la partida se dividen, básicamente, en dos campos diferenciados. Por un lado el político y por otro, el militar. En el primero de ellos decidimos las acciones que vamos a emprender durante las próximas cuatro estaciones y cómo se va a abordar cuestiones tales como el cultivo, el comercio o la cultura; todo para conseguir que nuestro pueblo prospere. En la vertiente militar tenemos la posibilidad de entrenar tropas, mandarlas patrullar, desplegarlas en un determinado territorio o incluso llevar a cabo tareas de espionaje. La estrategia depende de tu gusto.

A pesar de que con los años ha ido evolucionando, la saga Romance of the Three Kingdoms no se caracteriza por un poderoso apartado visual, algo que vuelve a quedar patente en esta decimotercera entrega numerada. Sin embargo, el capítulo XIII ha hecho énfasis en las escenas cinemáticas y en unas batallas más cuidadas, lo que se agradece enormemente. En el plano sonoro, las voces en japonés desentonan al estar inmersos en un conflicto chino, aunque no es tan grave como la ausencia de textos en más idiomas que el inglés, lo que reducirá notablemente el número de jugadores interesados en el juego.

Joel Castillo

 

Jugabilidad: Es el apartado más interesante del título, aunque también el más confuso. Aquellos acostumbrados al género de la estrategia necesitarán horas y horas para dominar todas las posibilidades ofrecidas, mientras que los más alejados a la temática podrían tener dificultades incluso para llegar a comprender las opciones en toda su estancia en el juego.

Gráficos: Correctos, sin más. Las partes de gamemplay hacen gala de un aspecto técnico más propio de otra generación, aunque no es relevante en un título de estas características. Las batallas mejoradas y las cinemáticas constituyen las mayores bondades del programa en este apartado.

Sonido: El juego de Koei cuenta con una banda sonora muy atractiva y siempre a la altura, aunque tal vez en ocasiones le reste la importancia que merecen las conversaciones. La presencia de voces en japonés para personajes chinos es incongruente, pero el mayor error está en la ausencia de textos en castellano, lo que puede dificultar la comprensión de un juego tremendamente complejo.

Duración: Tan solo el tutorial te llevará horas completarlo, más otras tantas necesarias para concluir el Heroe Mode. Cuando saltes al modo Main te darás cuenta de que puedes jugar a Romance of the Three Kingdoms XIII tantas horas como quieras sin que el programa llegue a su fin. Las posibilidades son infinitas.

Conclusión: Romance of the Three Kingdoms XIII es, sin duda, un buen título de estrategia por turnos. Complejo, profundo y con un enorme abanico de opciones. Sin embargo, la ausencia de textos en castellano y la confusión que produce una interfaz mal diseñada pueden empañar la experiencia. Si eres aficionado al género y conocedor de la lengua de Shakespeare puede que sea lo que estabas buscando, especialmente en PlayStation 4, donde el género de estrategia no abunda.

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Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
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