El duro del barrio

Volition Games presenta la segunda parte de uno de los mayores éxitos firmados por la compañía THQ: Saints Row. Un lanzamiento que, una vez más, nos propone el reto de llegar a ser el rey de la calles. Un título adulto y violento como él solo.

Es lógico que tras el enorme éxito cosechado por la famosísima serie GTA (especialmente por sus últimas entregas), muchas compañías intenten crear alternativas al título desarrollado por Rockstar. Este es el caso de Saints Row, una aventura de acción similar que presenta, no obstante, un estilo más desenfadado y “macarra”, si se nos permite utilizar dicho término.

Dímelo en la calle

Lo primero que debemos hacer nada más encender el juego es crear a nuestro personaje. Para ello contamos con un completo (pero sencillo) editor que no solo nos permite decidir su aspecto físico, sexo y demás, sino también la ropa y “las pintas” en general de nuestro personaje, ¡o hasta el “tunning” de su coche! Y conviene tomarse algo de tiempo para crear a dicho personaje, puesto que a partir de este momento no podemos cambiar de protagonista en todo lo que dura la aventura.

Una vez elegidas todas estas cosas, nos encontramos con un título de acción que nos ofrece altas dosis de libertad. La campaña de Saints Row 2, que argumentalmente sigue lo visto en la primera parte sin ofrecer grandes sorpresas, está dividida en misiones. Es decir, que repite los pasos de juegos como el citado GTA. Las hay de dos tipos: principales (imprescindibles para avanzar en la trama) y secundarias (opcionales). Lo sorprendente es que, durante todo el desarrollo, son las segundas las que aportan más frescura y variedad al conjunto, ofreciendo algunos retos realmente ocurrentes. Las “obligatorias” en cambio siguen unos patrones muy predecibles como ir de un lugar a otro en coche, eliminar a una serie de enemigos, etc. En cualquier caso, la propuesta, sin llegar al nivel de clásicos de la talla de GTA, cuenta con alicientes y profundidad suficientes como para atrapar al jugador, sobre todo a medida que van pasando las horas. Y es que la aventura vuelve a ser un agitado coctel en el que la acción más gamberra, urbana y “underground” y la conducción se dan la mano. Vale, sí, no es nada nuevo, pero se trata de una fórmula que ya lleva funcionando con éxito bastante tiempo en el mercado.

Además, hay que reconocer que la duración de Saints Row 2 es bastante alta, lo que sumado a la posibilidad de jugarlo también de manera cooperativa permite que cualquier usuario pueda pasarse semanas con el disco insertado en su consola.

Como únicos aspectos negativos, encontramos un acabado gráfico que no termina de estar acorde a los tiempos que corren, así como un desarrollo que, en líneas generales, termina por volverse algo repetitivo en ciertas partes de la aventura, a pesar de las muchas cosas que podemos hacer a lo largo del juego. Tal vez haya faltado algo más de inspiración a la hora de plasmar ideas jugables.

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