El más gamberro de la ciudad

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THQ y Volition presentan el juego de acción más gamberro y divertido del año. Una aventura en la que sólo tu imaginación pone límite a los continuos disparates. Ya sabéis… si es que las reglas están para romperlas. ¿O no?

Saint’s Row es una saga que nació con un propósito muy claro: hacerse un hueco dentro de las aventuras “abiertas” (o sandbox) e intentar hacer sombra al mismísimo Grand Theft Auto. Pero, aunque las dos primeras entregas de la apuesta de THQ resultaban correctas, no ha sido hasta esta tercera parte cuando Volition ha sacado a relucir toda su artillería. The Third no es un título de acción más, sino una auténtica patada en el trasero al, en ocasiones, demasiado conservador mundo de los videojuegos. Una locura jugable que, partiendo de la conocida fórmula de GTA, encuentra su verdadera identidad a medio camino entre el chiste fácil, el delirio visual y la improvisación de situaciones.

La cara divertida

Suponemos que, antes de ponerse manos a la obra con este título, THQ fue muy consciente del nuevo giro “más serio” que ha tomado la serie GTA, al menos en su carta entrega. Y a partir de ahí, en lugar de decantarse por seguir esa misma fórmula, ha decidido hacer todo lo contrario: ofrece un juego con el desenfado y la diversión como única razón de ser. Es más, nos atrevemos a decir que con esta tercera parte, Saint’s Row ha dejado de ser “una alternativa al trabajo de Rockstar”, para marcar sus propias bases y hacerse con su propia legión de jugadores. Esos que no le dan tanta importancia al por qué, sino al cómo.

Empezando por el propio argumento del juego. Este sigue y rescata algunos personajes de lo visto en la anterior entrega, pero ciertamente no se necesita haber jugado a esta para disfrutar de The Third. Más que nada porque se nota que ni los propios chicos de Volition se han tomado demasiado en serio la narrativa. Y con razón, ya que la variedad de situaciones disparatadas podrían haber sido suficiente excusa para encerrar en un manicomio a un guionista que hubiese intentado tomarse el asunto con cierta coherencia. Lo importante en este Saint’s Row es, como decíamos, pasárselo bien, algo que el título consigue con creces.

Entrando en materia

Saint’s Row The Third es, como decíamos, un juego de acción en el que tenemos “libertad” para movernos por una ciudad mientras cumplimos misiones que vamos conociendo a través de teléfono móvil. Una mecánica que siempre suele funcionar bien, y en la que encontramos desafíos tanto principales como secundarios. ¿En qué se diferencias unos de otros? Pues básicamente en que los primeros son obligatorios para ir avanzando en la trama -con frecuentes cinemáticas de por medio-, mientras que las segundas son opcionales. Opcionales, pero recomendables. Principalmente porque si vamos directamente a avanzar en la historia, puede que la aventura nos sepa a poco (jugando de esta manera tal vez ronde las ocho o nueve horas). En cambio, si exprimimos el juego al máximo, puede que incluso se duplique el tiempo que pasaremos delante de nuestro televisor. Algo más que recomendable, ya que muchas de estas tareas secundarias son incluso más divertidas que las principales. Nada que ver con otros títulos similares, vamos. Además, en Saint’s Row: The Third hay tres niveles de dificultad distintos, adaptándose cada uno de ellos a nuestro nivel de jugador.

Tú eliges

Lo primero que llama la atención del juego es su editor. Este no solamente nos permite crear un personaje con total libertad, sino también llevar a cabo combinaciones verdaderamente estrafalarias y hasta picantes, difíciles -por no decir imposibles- de encontrar en otros videojuegos. Otra muestra más del alto y agradable grado de incorrección política del juego. Es verdad que editores hay muchos, pero ¿en cuáles de ellos podemos ser un zombi, ponernos pelucas dignas de Halloween, rulos, máscaras kabukis o, directamente, elegir el tamaño del paquete del protagonista? Eso por no hablar de ir directamente desnudos por la calle. Lo dicho, en Saint’s Row 3 las opciones son tan abultadas como delirantes. Pero, además, si no quedamos del todo satisfechos, durante la aventura podemos ir a una clínica de cirugía estética a hacernos un repasito, como por ejemplo ponernos pechos.

Además de esto, durante el juego también podemos llevar a cabo otras opciones de personalización. Como es habitual ya en los juegos de Volition (Red Faction), encontramos en esta aventura un toquecillo rolero que, pese a su sencillez (esto tampoco iba a ser Skyrim) se agradece. Por ejemplo, podemos mejorar nuestra salud, las cualidades de nuestro vehículo o la fuerza de nuestros golpes, entre otras cosas.

El rey de las calles

Así pues, como comentábamos antes, Saint’s Row 3 tiene, hasta cierto punto, una mecánica convencional. Tenemos que llevar a cabo misiones gracias a las cuales ganamos dinero y reputación. Estas son de lo más variadas (especialmente las secundarias), si bien es cierto que en ocasiones disparar enemigos o ir de un lado a otro puede hacerse algo repetitivo. Pero esto no es un mal único de este juego, sino del género al que pertenece, en general.

¿Y cómo han intentado -y conseguido- mejorar eso los chicos de Volition? Con su salvaje dosis de locura. Un juego en el que se puede usar un vibrador como arma, o ir disfrazado de cualquier cosa rara, pilotar aviones o tanques… No puede hacerse aburrido ni queriendo.

La variedad de misiones que encontramos, igualmente, sirve para que el juego disponga de dos finales. Esto tampoco nos ha parecido realmente importante (empezando porque The Third es, argumentalmente hablando, muy despreocupado), pero sí aumenta las posibilidades de rejugarlo de nuevo, aunque solamente sea por crear personajes aún más disparatados.

Por supuesto, seguimos hablando de un juego para adultos. Está bastante claro por todo lo que hemos dicho hasta ahora, pero aún así conviene recalcarlo. Si bien este nuevo Saint’s Row destaca por no tomarse en serio a sí mismo, su derroche de violencia gratuita es la salsa especial del juego. Tan pronto podemos estar tiroteando a bandas rivales, que asaltando inocentes, luchando con la policía (mucho más permisiva que la de GTA) o saltando encima de los coches para cobrar un seguro. En serio, la gran cantidad de situaciones entre surrealistas, cachondas e irreales es interminable.

Evolución gráfica

Visualmente, el juego ha dado un gran salto adelante con respecto a Saint’s Row 2. En esta ocasión nos encontramos con un estilo muy de dibujos animados. Algo que choca con el realismo de otros juegos similares, pero que encaja perfectamente con el salvaje y divertido estilo del título. Tanto el diseño de los personajes como sus estilos artísticos son inmejorables, igual que los vehículos o, en general, las animaciones. También el trabajo de texturas es correcto, si bien el lanzamiento no se escapa de las clásicas pegas típicas en las aventuras abiertas (como una inteligencia artificial un poco justita o algo de popping).

Con respecto al sonido, encontramos temas de todos los géneros imaginables (desde rap hasta heavy metal), y un trabajo de voces bastante cuidado, aunque en inglés, eso sí. Por suerte los diálogos están subtitulados al castellano, por lo que podemos seguir el argumento incluso si nuestro nivel de inglés anda por los suelos.

Conclusión. Saint’s Row: The Third es, sin duda alguna, uno de nuestros juegos favoritos de esta recta final de año. No solamente porque resulta divertido y bastante variado, sino también por su propio concepto en sí mismo. Es un juego rebelde, salvaje, de esos que por nada del mundo podrías enseñar a tu abuela. ¡Y eso nos encanta! Además, gracias a su completo editor, delirante humor y sorprendentes misiones, THQ ha conseguido al fin crear su propia identidad dentro de género de la acción. Ya no será necesario en adelante hablar tanto de GTA cada vez que vea la luz un nuevo Saint’s Row. Sin duda un título de lo más entretenido, capaz de sacar el gamberro inconformista y un poco pirado que todos llevamos dentro.

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