Análisis de Sea of Thieves – ¡Tierra a la vista!

 

 

La temática pirata siempre ha sido una de las más deseadas por los aficionados al mundo de los videojuegos, pero salvo un par de excepciones ha sido difícil encontrar propuestas de calidad. Monkey Island, Assassin’s Creed IV: Black Flag o Uncharted 4: El desenlace del ladrón nos han acercado con bastante acierto a la vida pirata, pero lo cierto es que aún nos quedaba la sensación de que nunca nos habíamos convertido del todo en un delincuente que surcara los mares en su navío.

Eso es precisamente lo que ha intentado ofrecernos Rare, la legendaria compañía que ha estado años trabajando en Sea of Thieves y que, tras muchas fases de pruebas a lo largo de los meses, al fin ha puesto a disposición de los usuarios de Xbox One y Windows 10 su título definitivo. Ya sea en solitario o en compañía de amigos, este videojuego nos pone en la piel de un pirata que debe navegar, encontrar tesoros, combatir a enemigos y abordar otros barcos para vivir la vida mejor.

Nada más accedamos a Sea of Thieves nos daremos cuenta de que la libertad es la característica más definitoria del videojuego de Rare. Apenas tenemos indicaciones de qué hacer y tampoco se nos ofrecen demasiadas pistas sobre los lugares a los que debemos ir una vez hemos conseguido algún mapa del tesoro. Nuestra destreza descifrando mapas será nuestro mayor aliado a la hora de surcar el mar, aunque lo cierto es que cuando Sea of Thieves verdaderamente destaca es cuando nos dejamos llevar.

Es posible que durante nuestras primeras horas nos veamos abrumados por no saber exactamente cómo resolver las misiones o cómo obtener los elementos que nos harán ganar dinero y nos permitirán comprar todo tipo de cosas útiles, pero una vez nos hayamos hecho a las mecánicas básicas del título ya podremos empezar a disfrutar de lo lindo de lo que significa perderse en la inmensidad del mar y comenzar a descubrir islas, secretos y la ansiada batalla contra el kraken.

Y todo ello por no hablar de la tensión que supone encontrarse con el barco de otro/s jugador/es. Siempre se ha dicho aquello de “honor entre ladrones”, pero entre piratas es mejor no fiarse. Si no te apetece combatir y que te roben tus pertenencias será mejor que huyas lo más rápidamente posible, pero también puedes apostar por acercarte lo máximo posible al navío enemigo e intentar el abordaje. Si acabas con los tripulantes te podrás llevar sus tesoros. Esta es una de las grandes maravillas de Sea of Thieves.

También cabe decir que la experiencia varía muchísimo de jugar una sola persona a hacerlo en compañía de amigos. Ser un lobo de mar solitario tiene sus ventajas, pues podemos centrarnos en realizar misiones de búsqueda de tesoros y podemos huir fácilmente con nuestro pequeño y raudo barco cuando encontremos enemigos, pero también pierde parte del encanto. Si formamos parte de una tripulación amplia cada uno puede desempeñar un papel diferente dentro de la embarcación.

Algunos pueden achicar agua y reparar los agujeros en caso de accidente o daños por combate, otro puede otear el horizonte desde lo alto del navío y otros pueden estar pendientes en caso de posible abordaje enemigo. Si estamos comunicados con nuestros amigos no tenemos ninguno duda de que pasaremos algunos de los mejores ratos que hayamos disfrutado durante los últimos años en el mundo de los videojuegos, pero lo cierto es que Sea of Thieves en solitario pierde gran parte de su encanto.

Las condiciones meteorológicas no son algo meramente estético, sino que modifican la jugabilidad y ofrecen algunos de los mejores momentos del videojuego de Rare. Atravesar una fuerte tormenta por primera vez en Sea of Thieves es una experiencia que no olvidarás. Si tienes los cascos puestos y juegas en solitario sentirás miedo por lo que te pueda pasar, pues el mar no perdona y todo en ese momento estará en tu contra. No cabe duda de que el estudio británico ha sabido captar a la perfección no solo la vida pirata, sino cómo es navegar por los mares bajo cualquier tipo de condición.

Cuando hayas dejado de achicar agua de tu barco y veas cómo la tormenta se despeja para dar paso a un sol radiante sentirás un alivio solo comparable en el mundo de los videojuegos a lo que se siente cuando acabas con ese jefe de Dark Souls que tanto te estaba costando. Y es que a pesar de que en las islas con tesoros enterrados hay esqueletos que tratarán de acabar con nosotros y en el mar podemos encontrar a otros jugadores con ganas de robarnos nuestras pertenencias, no hay nada más terrorífico que el mar enfurecido y ver nuestro barco en horas bajas.

Encontrar tu primer tesoro o bucear por primera vez a un barco hundido para ver qué puedes encontrar en él también es verdaderamente emocionante, pero lo cierto es que pronto te darás cuenta de que encontrar tesoros, bucear hacia barcos hundidos, atravesar tormentas o enfrentarte a otros jugadores es prácticamente lo único que puedes hacer en Sea of Thieves. Siempre es divertido, pero es posible que te acabes cansando de la poca variedad de misiones que hay y del contenido tan reducido que podemos encontrar por el momento.

Lo que en las primeras horas es tan emocionante como navegar en busca de nuevas emociones pronto se puede convertir en una tarea rutinaria que simplemente queremos que termine cuanto antes para poder llegar a nuestro destino. La sensación de realismo nunca desaparecer, pero al perderse el efecto sorpresa se empieza a sentir todo demasiado repetitivo. Otro de los problemas de Sea of Thieves en este sentido es la progresión.

Al principio todo nos cuesta bastante de hacer, como combatir a los esqueletos y enemigos que encontremos en tierra firme, pero a medida que avanzamos no encontramos un reto superior. Al ir consiguiendo mejor equipo todo nos irá constando menos y dejará de ser desafiante. El mayor aliciente para continuar (más allá de la belleza de su mundo) es seguir consiguiendo todo tipo de elementos cosméticos para hacer de nuestro pirata el más a la moda de todo el Caribe.

Muchos títulos han conseguido mantenerse en lo más alto simplemente con los cosméticos como aliciente, pero el problema de Sea of Thieves al respecto es que no tiene mucho más contenido aparte de ello que nos siga divirtiendo con el paso de las horas. Al principio todo es sumamente emocionante, tenso y divertido (especialmente en compañía), pero con el transcurso de las horas, sobre todo si juegas en solitario, todo se acaba haciendo demasiado pesado.

También es posible que en alguna de tus sesiones de Sea of Thieves lo único que desees sea navegar tranquilamente para disfrutar de las bondades del mundo que ha creado Rare, pero el videojuego obliga a estar permanentemente conectado a internet, de modo que es posible que te encuentre con algún jugador hostil que quiera hundir tu barco. Evidentemente es la gracia del juego, pero es frustrante que no haya alguna modalidad alternativa que nos permita jugar en solitario. Pero en solitario de verdad.

Donde no existe absolutamente ninguna pega es en el apartado audiovisual. Sea of Thieves es uno de los videojuegos más bellos que hemos visto a nivel gráfico. Su toque cartoon, colorido simpático le siente de lujo a una propuesta que, por otra parte, también es capaz de ponernos en tensión gracias a sus majestuosos efectos climatológicos o al ambiente que se genera en los combates navales. A ello hay que añadir un mar tan realista como nunca lo habíamos visto en un videojuego, además de una banda sonora que hace justicia a un juego de piratas.

Joel Castillo

Jugabilidad: Ponernos al mando de nuestro propio barco pirata y surcar los mares en todo tipo de condiciones meteorológicas y siendo amenazados por cualquier jugador del mundo es una de las sensaciones más increíbles que hemos vivido últimamente en un videojuego. Desgraciadamente lo que al principio es emocionante pronto se torna rutinario.

Gráficos: El apartado estético de Sea of Thieves es extraordinario, especialmente la forma en la que Rare ha conseguido plasmar el agua del mar. Todo está espléndidamente recreado y nos hace sentir como verdaderos piratas.

Sonido: La banda sonora y los temas musicales que acompañan nuestra aventura son los más adecuados que se podrían haber compuesto y, además, contamos con textos en castellano para poder enterarnos de todo lo que aparezca en pantalla sin problemas.

Duración: Sea of Thieves no tiene un final, por lo que su duración dependerá del tiempo que consiga engancharte. Al principio todo parece increíblemente emocionante, pero poco a poco el contenido se repite una y otra vez, lo que puede hacer que dejes de jugar tras dedicarle un buen número de horas al título de Rare.

Conclusión: No cabe duda de que Rare ha conseguido con Sea of Thieves exactamente lo que pretendía: ponernos en la piel de un pirata y vivir su vida del modo más fidedigno (y divertido) posible. Surcar los mares, enfrentarnos a otros jugadores, conseguir tesoros y, especialmente, hacer todo ello en compañía de amigos es fantástico, gracias también al espectacular apartado audiovisual. El problema es que el contenido del videojuego no es tan amplio como nos hubiera gustado, por lo que pronto todo empieza a volverse repetitivo.

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