Rol japonés made in USA

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El primer juego que la famosa Squaresoft realizó en Estados Unidos no fue una épica historia medieval como a las que tenía acostumbrados a su público con Final Fantasy, sino más bien las correrías de un chaval y su perro. Así era Secret of Evermore.

Tuvieron que pasar unos cuantos años para que los JRPG comenzaran a armar revuelo. Hasta entonces poco sabíamos de ellos, más allá de lo que encontrásemos de importación, lo que llegase con cuentagotas o lo que leyésemos en la prensa. En este último caso se nos cantaban sobre todo las bondades de cartuchos que habían desembarcado en Estados Unidos o las maravillas que esperaban a los japoneses, especialmente en Super Nintendo, consola en la que este género había encontrado un confortable hogar. Viendo imágenes y leyendo cosas sobre títulos como Final Fantasy III o Chrono Trigger a uno se le ponían los dientes a ras de suelo. Piensa que estábamos en un momento en el que el manga y el anime estaban empezando a despuntar, y este tipo de juegos parecía beber bastante en cuanto a estilo y tramas. No es de extrañar que los incipientes otakus de mediados de los noventa sintieran una cierta curiosidad por este tipo de juegos.

Para el que había podido ponerle las manos encima, jugar a una JRPG por primera vez suponía cruzar la puerta a otro mundo. Principalmente porque las cosas no estaban precisamente como ahora. Los juegos de rol occidentales aún no habían tenido el gran revulsivo que pedían a gritos, y solían asociarse con mecánicas de juego anquilosadas y una profundidad en el trasfondo de los personajes comparable a la de un caja de zapatos. Toparse de golpe con personajes con los que uno podía empatizar e incluso llegar a sufrir con ellos, reír con ellos, llorar con ellos… Bueno, eso no tenía parangón. Lo que estábamos descubriendo era ni más ni menos que los videojuegos podían contar una historia compleja y lo podían hacer muy bien.



Pero claro, con la pertinaz sequía de juegos de este tipo en el mercado europeo, el goteo de juegos como Illusion of Time, Soleil para Mega Drive o el juego que nos ocupa, y con el lujazo de estar traducidos al castellano, era para echar las campanas al vuelo. Y eso que tampoco es que fueran las joyas de la corona, pero es que andábamos realmente caninos de esas grandes aventuras que decidirían el destino de mundos mientras nuestro personaje se iba haciendo más fuerte. Para poder meter cabeza más fácilmente en los territorios de fuera del archipiélago nipón, Squaresoft se decidió a hacer un juego íntegramente en los Estados Unidos, con un equipo autóctono de allí y solo con las herramientas de desarrollo y algunas directrices procedentes de Japón. El resultado fue Secret of Evermore, un juego que a primera vista podría pensarse de él que alberga relación con Secret of Mana. En realidad no tienen mucho que ver.

Pero sí es evidente que de Secret of Mana, Seiken Densetsu II en su país de origen, toman algunas cosas para esta producción americana. El motor de esta segunda entrega para Super Nintendo está en las entrañas de Secret of Evermore, y esto supone que la forma de moverse y de actuar de los personajes, como el sistema de combate o la interfaz con esa rueda de iconos popularizada por Secret of Mana están presentes en este cartucho para aportar la marca de la casa. Pero realmente el parentesco entre ambos títulos no va mucho más allá.

Pero empecemos por ponernos en situación. Secret of Evermore nos presenta a un chaval típicamente americano de una localidad típicamente americana, concretamente de Podunk, donde a mediados de los noventa pasa una tarde entretenida asistiendo a la proyección de una película de ciencia-ficción de serie B de las que es un gran fan, hasta el punto de conocerse los diálogos de memoria. Es al salir de dicha proyección cuando su perro – al parecer los cines de Podunk no son muy escrupulosos con dejar entrar animales – sale persiguiendo a un gato solo para ir a parar un sórdido laboratorio en el que se está llevando a cabo un experimento. A raíz de este, tanto el chico como el perro, a los que tendremos que dar nombres, acabarán en un mundo alternativo recorriendo cuatro lugares distintos que son reflejos de otras tantas épocas de la humanidad antes de volver a casa.

Secret of Evermore nos lleva por varias localizaciones ambientadas en la prehistoria, la época clásica, la edad media y el futuro, y en todas ellas tendremos diversas armas y piezas de armadura, además de observar un curioso cambio en nuestro canino acompañante, y es que en cada uno de los entornos mutará a una forma acorde, siendo una gran bestia en la prehistoria, un galgo, un elegante caniche y, finalmente, un feroz perro robótico armado hasta los dientes. Los dos personajes aumentan de nivel conforme combaten en tiempo real y podemos alternar el control de uno y otro. Por su parte, el joven tendrá a su disposición tres clases de armas, a saber, espadas, hachas y lanzas. No es que sea un arsenal muy variado, pero habrá alguna que otra como el bazooka que se sale de la norma. Otra opción de ataque es la da la magia, pero en Secret of Evermore se conoce como Alquimia. Mezclando ingredientes que encontramos por el mundo y que el perro es capaz de olisquear, podemos lanzar hechizos que previamente tendremos que aprender y activar.



Pese a que el uso de esta magia y de los objetos es similar a Secret of Mana, que ya hemos nombrado unas cuantas veces, esta misma comparación es la que hace echar de menos algunas cosas. La principal, que en el juego japonés había multijugador. En Secret of Evermore, sin embargo, solo un usuario puede jugar. Tampoco hay un diseño visual tan inspirado como podía haber por parte de Squaresoft en su país natal, pero considerando que el equipo de desarrollo fue contratado casi a bote pronto y que muchos de ellos debutaban en el desarrollo de videojuegos, lo cierto es que se entiende una cierta bajada del listón. Entre ellos estaba Jeremy Soule, el compositor de la banda sonora en su primer trabajo para un videojuego, y que firma una serie de temas que no se clavan en la mente, pero que acompañan bastante bien.

El mayor problema de Secret of Evermore es que existen otros juegos de Squaresoft con los que poder compararse, y Seiken Desentsu III es el peor de sus enemigos. El que de haberse distribuido fuera de Japón hubiese sido Secret of Mana 2 es un juego sobresaliente y un muy mal espejo en el que mirarse para Secret of Evermore. En cambio, si obviamos la existencia de los otros “Secret”, este Evermore era, salvando algunos fallos de programación que han dado que hablar a lo largo de los años y originado algunos trucos, un juego bastante correcto y simpático que se desluce un montón cuando entran en juego sus parientes orientales. Pero para hacerle justicia, es de recibo señalar que el juego es bastante ameno, tiene guiños graciosos en sus diálogos, entre ellos las referencias del protagonista a películas casposas inexistentes, pero inspiradas en algunas reales, y esconde unos cuantos secretos que encontrar. El JRPG hecho fuera de Japón deja de lado algunos de los elementos definitorios del género, pero en fin, bien mirado el estar fuera de lugar es precisamente el punto principal de su argumento.

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:

Película: Las aventuras de Peabody y Sherman

Canción: Un pingüino en mi ascensor – Ciencia-ficción
 

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