Análisis de Secret of Mana 3D – Vuelve uno de los mejores A-RPG de la historia

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Quienes ya lleven un tiempo más que considerable metidos en el mundo de los videojuegos, probablemente recordarán la época de los 90. Cuando Nintendo y Sega no hacían más que lanzarse dardos entre ellas a través de aguerridas campañas publicitarias, los catálogos de sus buques insignia, Super Nintendo y Mega-Drive (Genesis en América), se iban nutriendo a un ritmo y con una variedad descomunal. Aunque fue la nipona, la de Nintendo, la que logró adentrarse con muchísima más fuerza en el RPG.

Los amantes del género se toparon con una época en la que llegaron algunas de las joyas más importantes de su historia. Videojuegos como Final Fantasy VI, Chrono Trigger, Illussion of Time, Terranigma y Secret of Evermore daban horas y horas de juego y acabaron convirtiéndose en leyendas. Uno que cobró especial importancia, y que también ha conseguido alcanzar el estatus de mito con el paso del tiempo, fue Secret of Mana, segunda entrega dentro de la saga Seiken Densetsu que llegaba a la consola de 16 bits de la Gran N de la mano de una más que prolífica Squaresoft (ahora conocida como Square Enix).

Su mágica ambientación, su colorido mundo y sobre todo su posibilidad de ofrecer una experiencia completamente cooperativa hicieron de este un juego para recordar. Se estrenó en 1993, 1994 en España, y su fuerza fue tal que tuvo el privilegio de ser de los pocos con campañas publicitarias en televisión dentro de nuestro país. Sus bondades lo alababan y quienes lo jugaron siguen recordándolo como uno de los más grandes y especiales dentro de todo lo que la compañía nipona del RPG ha engendrado. Ahora, 25 años más tarde, vuelve con un completo lavado de cara y una serie de interesantes novedades para volver a enamorarnos. Secret of Mana 3D ya ha llegado a PlayStation 4, PlayStation Vita y PC para recordarnos su grandeza, aunque con las inevitables arrugas que supone tener un cuarto de siglo a las espaldas.

Secret of Mana 3D conserva la historia del original con una fidelidad rotunda. Randy, un joven que se ha criado en la aldea Potos, descubre un día una espada clavada en una roca que esconde mucho más de lo que aparenta. Su función era retener a un conglomerado de peligrosos demonios y criaturas y, al extraerla de la piedra, ha permitido que comiencen a campar aún más a sus anchas para consumir y destruir el mundo de Mana. A partir de ahí, su función es desfacer este entuerto y, de paso, desvelar todos y cada uno de los secretos que se esconden en un mundo que tendrá que recorrer de cabo a rabo junto a Prim y Popoi, a quienes tarda poco en cruzarse en su camino.

El argumento va mucho más allá, con el trasfondo de la lucha entre la ciencia y la magia, entre los humanos y las divinidades; pero, si no fuisteis de los que jugaran en su momento al original, lo mejor es no desvelar nada. Sí podemos aclarar que el argumento es totalmente igual que el contado hace 25 años y que tampoco hay un gran margen de sorpresa. La trama es bastante sencilla, pero no por ello peca de ser sólida. Puede que haya sucesos y motivaciones que surjan de la nada por el camino, pero este es el doble filo de mantenerse fiel a una época en la que las historias en videojuegos no peleaban por los guiones más complejos, sino por las experiencias más divertidas.

Sí es un punto a favor la introducción de nuevas secuencias. Ahora, cada vez que el equipo descansa en una posada (o al menos la mayoría de veces), se activan unas pequeñas conversaciones grupales que sirven para conocer un poco más a cada personaje. Suelen ser bastante banales y simplonas, pero ayudan a reforzar el sentimiento de grupo y a definir aún más los rasgos de unos personajes con unos caracteres totalmente definidos… y algo planos, si nos ponemos puntillosos.

El gran cambio de Secret of Mana 3D es algo que salta a la vista con ojear cualquier captura como la que está sobre estas líneas. El apartado gráfico se ha cambiado por completo y el resultado tiene tanto su lado positivo como su lado negativo. Square Enix ha tratado de nuevo hacer que la fidelidad sea lo que defina a este apartado, y lo cierto es que todo sigue destilando el mismo aroma de cuento de la aventura original, aunque hay diseños que han perdido algo de fuerza y personalidad. Se ha ganado en viveza, en fluidez de movimientos y han logrado que se siga sintiendo como aquel Secret of Mana de antaño (de hecho el minimapa usa los mismos sprites del título de 16 bits), pero le falta detalle, un pequeño empujón más a nivel general.

Esta falta hace que por momentos parezca que estemos ante un título para móviles. En las secuencias cinematográficas renovadas es donde más se nota. Cuando la cámara se aleja de la vista aérea que mantiene durante todo el juego y coquetea un poco más con los planos, es cuando empiezan a verse unas costuras que han nacido precisamente por el salto a las 3 dimensiones. Personajes que no gesticulan cuando hablan (con un genial doblaje tanto inglés como japonés) hacen que se pierda cierta inmersión en la historia, además de algunas transiciones bastante extrañas, aunque propias de la época de la que proviene su premisa original. Puede que parte de la culpa de todo la tenga el hecho de contar también con versión para PS Vita, obligando a mantener el listón algo más bajo de lo que se debiera, pero esto no debería impedir que hubiera algo más de ambición en este apartado. ¿Funciona bien? Sí, pero deja con ganas de algo más.

Por otro lado, es remarcable ver que cuenta con textos impecablemente localizados al castellano para que nadie tenga por qué perderse esta obra. Un gran punto a favor que, sumado al doblaje, otorga muchos enteros a la obra a nivel audiovisual e incluso narrativo. También, la opción de escuchar la exquisita banda sonora clásica o la versión renovada, con unos temas muy buenos y otros algo inconsistentes, es perfecta para los más nostálgicos. Hay piezas realmente interesantes en el conjunto de canciones de este título que merecen ser escuchadas en ambas versiones.

Los cambios, evidentemente, no se quedan solo en terreno audiovisual, aunque este sea uno de los más perceptibles. La jugabilidad también ha sufrido algunas alteraciones en pos de adaptarse a los estándares actuales, y lo ha hecho tan bien como mal. Nos explicamos. El sistema de combate original se ha preservado por completo. Como juego de rol en tiempo real, tenemos total libertad de movimiento y de acción (ahora con una movilidad de 360 grados antes inexistente), aunque esto no implica que estemos ante un «machacabotones». Cada vez que demos un golpe tanto normal como cargado o hagamos un esprint, aparecerá debajo un indicador de porcentaje que se recargará hasta llegar al 100%, su número indica el total de daño que podemos hacer, obligándonos a actuar con inteligencia y medir bien los tiempos.

Por otra parte, al tener a otros dos aliados a los que dirigir cuando jugamos solos (o a manejar por hasta 2 jugadores más si hay más mandos con los que hacerlo), se presenta un sistema de órdenes que se ha simplificado, pero que sigue funcionando bien. Podemos dictarles estrategias sencillas, indicarles que lancen hechizos determinados, equiparlos con cualquier tipo de arma, hacer que usen un objeto a través de un sistema de menús bastante rápido y sencillo o incluso sacar provecho de un más que acertado y necesario sistema de acceso directo a magias u objetos concretos con tan solo un botón. Pero, ahora es cuando entran los problemas.

En primer lugar, la IA de nuestros compañeros, aunque cumple bien en batalla, no es del todo acertada. En más de una ocasión nos han dejado solos porque se han quedado atascados en algún lugar y no han logrado avanzar, corriendo constantemente contra un muro o cualquier otro obstáculo. Por otro lado, el menú circular al que se accede para controlar tanto nuestros parámetros como los suyos aparece siempre en el centro, lo que nos obliga a fijarnos en el color del indicador de opción para saber de qué personaje se trata (azul, Randy; rosa, Prim; verde, Popoi) y, en última instancia, las compras siguen siendo algo confusas. Comprar equipamiento es imprescindible en un juego de rol, y ver que en las tiendas no se indica qué se mejora o se empeora con cada pieza te obliga a ir a ciegas y, en muchas ocasiones, vender lo que acabas de adquirir.

A pesar de esto, y de cierto problemilla con la detección de golpes de los enemigos (a veces es algo confuso saber si les has dado tú o un compañero cuando un monstruo cae por un impacto), hay mecánicas bastante atractivas y divertidas. En primer lugar, la curva de nivel que nos propone sigue siendo bastante ajustada, y hay jefes que hacen sudar bastante si no se va bien preparado. Por otra parte, el sistema de mejora de las armas, muy variadas y con nuevos ataques cargados con cada nivel que suben, invita a explorar con todas y cada una de ellas para explotar sus bondades y maximizarlas. La fórmula original funcionaba bien en 1993 y ahora en 2018, a pesar de que haya introducido algunos remiendos que no han ido demasiado bien, sigue divirtiendo como antaño, y más aún si se juega con otra persona.

Jugabilidad: sistema de niveles tradicional, armas que mejoran con el combate y con orbes, órdenes al equipo en tiempo real y la implementación de un sistema directo para hechizos y objetos revisten el lado más positivo de una jugabilidad que, a pesar de contar con más de 25 años de antigüedad, sigue siendo sobradamente entretenida e incluso atractiva. Es rol a la vieja usanza, con todas sus virtudes y algunos defectos que se podrían haber arreglado. Ay, esa inteligencia artificial…

Gráficos: es digno de mención el más que demostrado respeto a la obra original, la fidelidad de todos y cada uno de los elementos y la acertada dirección artística. Todo ha ganado muchos enteros con el salto a las tres dimensiones, ayudando mucho más a zambullirnos de lleno en el mundo de Mana y a disfrutar tanto con sus personajes como con sus monstruos. Sin embargo, también se echa en falta haber subido un par de peldaños a nivel técnico. Detalles como la falta de gesticulación en las secuencias empañan una obra realmente bonita.

Sonido: la introducción de voces le sienta de maravilla, la banda sonora original sigue totalmente presente para deleitar a veteranos y neófitos y la nueva mezcla de temas, disponible por defecto, tiene algunas piezas capaces de ponerte los pelos como escarpias. Hay un muy buen trabajo volcado en este apartado. A pesar de que haya cierta inconsistencia en el plano musical, el resultado es bastante notable.

Duración: hay aventura para rato. El gran problema de este juego es que, como por aquel entonces, la rejugabilidad no es su punto fuerte. Aún así, superar la historia principal puede llevarse más de una decena de horas con una facilidad pasmosa, incluso dos si se te complican algunos combates o cuesta encontrar alguna localización (algo bastante frecuente). No te preocupes, porque vas a tener mucho para disfrutar. 

Conclusión: Secret of Mana 3D consigue lo que quiere: traer de vuelta una grandísima joya del género RPG, renovarla y no perder ni un ápice de su personalidad original. Su fama le precede y solo basta con dedicarle un par de horas para darse cuenta de que su reconocimiento no es baladí. Puede que tenga algunos pequeños fallos aquí y allá, el paso de los años no perdona en absoluto y mucho menos en una industria como es la del videojuego, pero sigue siendo una gozada perderse por el mundo de Mana subiendo niveles, disfrutando de su banda sonora y compartiendo partida con un par de amigos. Puede que tenga ya sus años, pero sigue siendo una obra mágica y cargada de cariño. Si te gusta el género, hazte con él. Si te gustó el original, hazte con él. 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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