Análisis de Shadow of the Colossus Remake – Un remake colosal

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Cualquiera que se adentrara en los páramos prohibidos de las tierras en las que se desarrolla Shadow of the Colossus es consciente de lo que es capaz de aportar un juego de estas características. La historia protagonizada por Wander y Agro consigue llegar hasta lo más profundo del corazón de los jugadores por la profundidad de su argumento, por la simple de sus mecánicas y por esa sensación de soledad ante la inmensidad del reto al que se ve sometido el joven protagonista. Estás solo, junto a tu inseparable yegua, en un viaje magnífico con un camino lleno de emociones y sensaciones que pocos juegos son capaces de aportar.

Así fue Shadow of the Colossus en su lanzamiento en la ya veterana PlayStation 2 y así lo es en la actual PlayStation 4. El propósito de Wander para poder devolverle el alma a su amada sigue calando igual de hondo que hace doce años, aunque ya se conozca por qué acude a la entidad Dormin y cuál es el propósito de jugarse la vida ante dieciséis bestias colosales para rescatar esa vida que se ha arrebatado.

Todo da igual en cuanto uno se pone a los mandos y vuelve a situarse en este terreno tan clásico como misterioso en el que se desarrolla la aventura. El viaje sigue siendo igual de mágico, así como los enfrentamientos contra los colosos, cada uno de ellos con sus características propias, aportando una mezcla de belleza y acción que encandila desde el primer momento.

Una fórmula, la de rescatar grandes clásicos, que le está funcionando de maravilla a PlayStation; lo vimos con el enorme éxito de Crash Bandicoot aún en la retina, lo veremos con este excepcional Shadow of the Colossus y aún queda en el horizonte el ilusionante MediEvil. Y que siga siendo así durante mucho tiempo y con otros títulos que esperan su oportunidad de regresar al éxito que nunca debieron perder.

Lo primero que hay que destacar de este análisis es que estamos ante un remake colosal. Shadow of the Colossus no desentona en absoluto entre los grandes lanzamientos actuales de PlayStation 4, lo que es un claro indicio del enorme trabajo que se ha realizado desde Bluepoint Games para la consecución de esta resurrección de uno de los grandes clásicos de PlayStation 2.

Todo lo que se ve en esta revisión parece totalmente nuevo e incluso algunas partes de su mundo parecen desconocidas para los jugadores que lo hayan superado en repetidas ocasiones. Todo ello sumado a que hay algunas zonas inéditas en la propuesta original, hacen de Shadow of the Colossus Remake un imperdible para los usuarios de la máquina actual de Sony. Tanto para los que ya se maravillaron en su día con la propuesta de Fumito Ueda y su Team ICO, como para los que desconozcan a qué se están enfrentando. Una maravilla que debe ser disfrutada sin miramientos, pura magia.

Evidentemente, los grandes cambios que se aprecian en este nuevo lanzamiento son de aspecto gráfico, ya que la jugabilidad apenas varía salvo por pequeños detalles. Tal vez esto sea uno de los grandes aciertos a la hora de realizar el remake, ya que estamos ante un título maravilloso tanto por sus virtudes como por sus defectos y esa es una esencia que se ha querido mantener hasta el más mínimo ápice. De este modo, se sigue contando con movimientos algo destartalados de Wander, con una yegua, Agro, absolutamente indómita a la hora de cabalgar a toda velocidad que a buen seguro conseguirá sacar a más de un de quicio. Pero esto es parte de su encanto, ¿quién no se ha enamorado de Agro a pesar de sus movimientos aleatorios incapaces de controlar? Nadie puede enfadarse con ella por tener vida propia más allá del DualShock 4. Si esperabas un manejo diferente en este aspecto, te puedes ir por donde has venido. Algo que, por supuesto, es un aspecto positivo para los más nostálgicos.

En cuanto a los enfrentamientos con los dieciséis colosos, cada uno de ellos único y diferente al anterior, tampoco se ha tocado demasiado. Sí que es cierto que la interfaz de la resistencia de Wander ha sido renovada y que puede dar la sensación de que tiene una durabilidad mayor que en la propuesta original, pero tan solo es una impresión. Algunos enfrentamientos, especialmente los últimos, siguen siendo igual de insufribles por este aspecto y por los espasmos continuos de los colosos luchando por su supervivencia.

Donde sí que se aprecia un enorme cambio es en el diseño y el acabado de los colosos; se mantiene la estructura de la propuesta inicial, pero se les ha dotado de muchos más detalles que aportan dosis de realismo y magnificencia que no se apreciaba en el Shadow of the Colossus de PlayStation 2. Merece la pena pararse a estudiar de manera minuciosa a cada coloso, para observar todos sus componentes y el diseño tan cuidado del que se les ha dotado. Un absoluto deleite a nivel visual que impacta a pesar de conocer todos los entresijos del juego.

Algo que se extiende a todo el mapa. El paisaje es sensacional, cada mínimo detalle del terreno que se recorre es una maravilla, desde la hierba que pisa Agro al galopar, hasta los grandes acantilados, pasando por las estructuras derruidas, las cataratas o las zonas boscosas y desérticas. Nada hace presagiar que todo nace de un videojuego de 2005, sino que todo está tratando desde cero como un videojuego de 2018. Esa es la verdadera magia que aporta el remake y que hará disfrutar a todos aquellos que desconozcan la propuesta original, ya que conseguirá enamorarlos desde el primer momento. Además, todos aquellos que conozcan el mapa al dedillo también tienen la oportunidad de descubrir nuevas zonas que no se encontraban en el título original, como un excelente guiño a The Last Guardian que no debe pasar inadvertido.

Todo ello con el aditivo de un modo foto que lo hace todo mucho más espectacular, y cuyos resultados se pueden ver en las imágenes que acompañan este análisis, extraídas de la copia final del título proporcionada por PlayStation España. Visualmente es de lo mejor que se puede disfrutar en PlayStation 4 en la actualidad, especialmente en el caso de PlayStation 4 Pro, donde estos mencionados detalles se hacen incluso más palpables y disfrutables por las prestaciones de este modela de la consola.

Centrándonos más a fondo en la recreación de los colosos, cabe destacar que es impresionante en todas las escalas. Cuando uno lo observa en la lejanía, con su imponente tamaño (aunque también los hay pequeños y muy cabroncetes, si se nos permite la expresión) ya genera un cierto pavor tener que enfrentarse a tal monstruosidad. Una sensación que se acrecienta cuando Wander escala por su pelaje, especialmente cuidado, al igual que su movimiento con el viento o con los aspavientos que realizan las criaturas para zafarse de su cazador.

Algo que no se limita únicamente al pelaje, sino que también se extiende a sus zonas rocosas, cuidadas hasta la superficie más plana y recreando las erosiones y el efecto derruido con una fidelidad asombrosa, pasando por sus ojos y por los emblemas que indican los puntos débiles. Es difícil expresar tanta belleza con palabras, por lo que solo es algo que puede descubrirse poniéndose frente a estas colosales criaturas y observarlas muy de cerca. Uno de los aspectos que más impresiona, sin lugar a dudas, de este remake. Impagable.

En cuanto a la jugabilidad, nunca ha sido el fuerte principal de Shadow of the Colossus. La propuesta es muy simple: eleva tu espada a lomos de tu corcel y sigue el haz de luz que te indica dónde se encuentra el siguiente coloso que debe ser derrotado en el orden establecido por la entidad Dormin. Encuentra sus puntos débiles, escala hasta ellos y clávale la espada el número de veces que sea necesario para agotar su vitalidad. En contadas ocasiones también es necesario hacer uso del arco, cuya mecánica ha sido mejorada y ahora no resulta tan insufrible apuntar (algo que se agradece sobremanera contra el decimotercer coloso, ya que es mucho más fácil acertarle en sus puntos débiles).

Por el resto, no hay nada más que tener en cuenta, salvo vigilar la estamina mencionada anteriormente para mantenerse en equilibro encima del coloso mientras se escala por su pelaje o por sus zonas de agarre. Pero, como mencionamos, no es el gran atractivo de la obra de Ueda y Team ICO. Es repetitivo, sí. Sigue los mismos patrones en todo momento, sí. Da la sensación de estar visitando el mismo terreno una y otra vez, también. Pero cada combate contra cada coloso es una experiencia totalmente única, esa sensación de que puede aplastarte con el más mínimo golpe y que debes trazar una estrategia acertada para salir victorioso es sensacional.

Por no hablar de lo que supone disfrutar del viaje hasta la morada del coloso que, probablemente, sea lo mejor de todo el juego, aún más en este remake gracias el trabajo de BluePoint Games. Una travesía cargada de empatía, ante la inmensidad de su terreno y la soledad que aporta no encontrarse con nada más que su amplitud antes de toparse con un enemigo amenazante. Ese viaje junto a un desesperado protagonista y su incondicional yegua es pura magia y es algo que, por mucho que pasen doce o veinticuatro años, nunca se perderá. La soledad de ese periplo, provocando una empatía innegociable que se afianza a medida que avanza el juego… Porque lo que consigue aportar Shadow of the Colossus va más allá de mecánicas y gráficos (aunque en este aspecto cumple con creces), es un camino de sensaciones irrepetibles. Y eso no se puede expresar con palabras.

Juan Montes

 

Jugabilidad: Repetimos que no es el punto fuerte de Shadow of the Colossus y que nunca lo fue, aunque a este respecto solo hablamos de su falta de intensidad en diferentes puntos de la aventura. Es decir, todo lo que se desarrolla en el juego es muy lineal y está marcado por pautas muy concretas, lo que puede hacerlo algo repetitivo. No obstante, lo que respecta a la jugabilidad en los enfrentamientos con los colosos es de lo más variada y entretenida, ya que ningún combate es igual al anterior y hay que saber qué se debe hacer con cada uno de ellos para alcanzar sus puntos débiles y derrotarlos. Asimismo, todos aquellos que disfruten de pasear por grandes y preciosos paisajes se sentirán maravillados por lo que consigue este remake.

Duración: Si se decide ir a piñón a por los dieciséis colosos sin pararse a explorar nada más, es posible que el juego no aporte más de 6-7 horas en su totalidad, dependiendo de la habilidad de cada cual para afrontar cada reto. No obstante, Shadow of the Colossus Remake dispone de tres niveles diferentes de dificultad, así como un modo contrarreloj para los más aventureros, por lo que es totalmente rejugable. Además, también incluye monedas a modo de coleccionables, por lo que la totalidad de su mapa es explorable para encontrarlas todas, lo que aumenta la experiencia en decenas de horas de más a lo que es la propuesta argumental en sí.

Gráficos: Hay tantos adjetivos para definir lo que aporta el trabajo de Bluepoint Games a un título de 2005 que nos vamos a quedar con el fácil y sencillo: es colosal. No exageramos cuando decimos que Shadow of the Colossus Remake no tiene nada que envidiar a los videojuegos que se están lanzando en este 2018, ya que su aspecto gráfico así lo acredita. Todos los detalles del paisaje, la recreación de los colosos y demás aspectos del entorno aportan una experiencia completamente nueva y satisfactoria. Además, el juego se desarrolla de manera totalmente fluida, por lo que la experiencia es inmejorable.

Sonido: Las bandas sonoras de los videojuegos de Fumito Ueda son de esas que se clavan directamente en el corazón y con Shadow of the Colossus no fue una excepción. En lo respectivo a la banda sonora y al doblaje del remake, todo se ha mantenido como en la propuesta original, con los característicos arreglos sonoros necesarios para adaptarse a la tecnología actual. Pero sus sintonías, al igual que el relinchar de Agro, como los gritos de los colosos siguen aportando una magia singular que traslada al jugador directamente hasta la nostalgia de su primera aventura junto a Wander.

Conclusión:

En definitiva, Shadow of the Colossus Remake es todo lo que podría esperarse y en una versión mejorada a los pensamientos que cualquiera pudiera tener. Todo lo que está recreado se ha hecho con acierto, la esencia del título original es más que permanente y aporta las mismas sensaciones que ya consiguió en su primera etapa, añadiendo algunos elementos novedosos, tanto en la jugabilidad como en los gráficos que mejoran incluso más la experiencia. Visitar de nuevo esta obra de arte ha sido un regalo magnífico para todos aquellos que en su día gozamos en PlayStation 2 de uno de los mejores videojuegos que recibió la consola en su larga etapa y también lo será para los que en 2018 no sepan nada del juego, ya que será uno de los viajes más emocionantes que podrán realizar junto a un mando de consolas. Shadow of the Colossus ha vuelto, aunque nunca se fue, solo hacía falta desempolvarlo para que volviera a brillar con la luz que merece. Esa luz que nos guía durante todo el camino y nos marca el siguiente paso.

 

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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