Análisis de Shadow of the Tomb Raider - El final más convincente para Lara Croft

Shadow of the Tomb Raider

Shadow of the Tomb Raider, Acción

Lanzamiento: 

14-09-2018

Género: 

Acción, Aventura

Plataformas: 

PS4, Xbox One, PC
Publicado por el

Eidos Montréal firma una entrega final que está a la altura de sus predecesoras

Luz y oscuridad son dos términos opuestos, pero que, al mismo tiempo, se complementan de manera perfecta. Muchas obras escritas y audiovisuales han basado sus argumentos en cómo estas dos realidades alternan su lugar dentro de un personaje y en cómo son necesarias para completar al ser humano tal y como es. Nadie es puramente malo, ni tampoco puramente bueno. Son nuestros errores los que nos hacen crecer y, aprender de ellos, lo que nos hace ser mejores. Lara Croft ha aprendido esto casi por las malas y en Shadow of the Tomb Raider ha descendido hasta los infiernos, donde la oscuridad y la desesperación se han hecho dueñas de sus objetivos. Su última aventura la ha convertido en la aventurera implacable que todos conocemos, pero para ello ha tenido que pagar un precio muy alto.

Desde que en 2013, Square Enix y Crystal Dynamics decidieron reiniciar a Lara Croft, su objetivo siempre ha sido mostrar un personaje fuerte, pero vulnerable; una cazatesoros cuya curiosidad por desvelar los misterios de su pasado la llevaron a un mar maldito y a una estepa helada con el fin de encontrar lo que nadie había encontrado antes. La nueva Lara conectó al instante con todos los jugadores, quizá, sobre todo, por haber abandonado ese modelado sexista que todo el mundo rechazaba y por quedarse con los valores de independencia y fortaleza que siempre la han caracterizado. En Shadow of the Tomb Raider, Lara llega a la conclusión más lógica de todo lo que le ha ocurrido hasta ahora y podríamos decir que este título se convierte en un desenlace y en la cara opuesta de la anterior entrega.

Tras el final de Rise of the Tomb Raider, en el que la aventurera se alza como una arqueóloga brillante y decidida —así como en la salvadora de uno de los mayores secretos del mundo—, Lara comienza su caída en picado por una espiral de obsesión y locura que solo acabará con la desaparición de los que mataron a su padre. Hasta los mayores héroes pueden corromperse y muchos de ellos acaban contaminados por sus propios miedos, inseguridades y paranoias. Tal es el caso de Lara Croft, quien desde que dejó Kítezh, se ha estado dedicando a dar caza a los miembros de la Trinidad.

La historia de Shadow of the Tomb Raider es su principal punto fuerte. El guion está a la altura de los juegos anteriores y, aunque podríamos hacer hincapié en que repite esquemas anteriores, lo cierto es que hay una diferencia clave con respecto a anteriores iteraciones. Aunque el título lleve por nombre Tomb Raider —una cuestión meramente mercadotécnica—, lo cierto es que podría haberse llamado perfectamente Shadow of Lara Croft, ya que aquí la única y exclusiva protagonista de esta historia es la joven y audaz muchacha.  Haciendo un infame paralelismo con Uncharted 4, Eidos Montréal ha decidido poner todo el foco en el personaje —al igual que Naughty Dog con Nathan Drake—, para dale una perspectiva más potente a este desenlace.

La aventuras de Lara la llevarán ahora hasta América Latina, donde se encontraría el último tesoro del que quiere hacerse la Trinidad para modelas el mundo a su imagen y semejanza. Todo el afán de la protagonista es desbaratar los planes de la organización. No le mueve la curiosidad, no le mueve la pasión por descubrir aquello que nadie ha podido encontrar. No. A Lara solo la mueven sus ganas de acabar de una vez y para todas con los asesinos de su padre. Esto la llevará a tomar riesgos innecesarios, a volverse imprudente, peligrosa y hasta fría a la hora de arrebatar vidas. No es mejor que los matones de la Trinidad, y esto se lo harán ver en más de una ocasión.

Cuando llegó Rise of the Tomb Raider al mercado, entre los puntos negativos de muchas críticas y análisis estaba el de ser "continuista", es decir, el de añadir pocas mejoras que hagan ver al jugador que se ha invertido un esfuerzo en innovar. A Shadow of the Tomb Raider se le podría aplicar exactamente el mismo adjetivo, ya que esto no debería ser despectivo. Si mantener el mismo nivel de calidad es ser continuista, Lara lo es, y bastante. A pesar de ello, que el desarrollo del juego haya pasado de Crystal Dynamics a Eidos Montreal se ha notado bastante en lo que a novedades se refiere.

La mecánica de aventuras y acción se ha mantenido intacta: saltos de vértigo, escaladas imposibles con el piolet y tirolinas de largometraje forman la base de este título, pero se han incluido mejoras que le han añadido variedad a la forma de explorar. Lara podrá hacer rapel a partir de superficies verticales, lo que demuestra que el diseño de niveles y de escenarios es ahora mucho más vertical que en ocasiones anteriores. El balanceo y el llegar a cornisas alejadas será una constante en cada tramo del juego. Volviendo al título de esta entrega —todo eso de las "sombras"—, Lara podrá embadurnarse de barro para hacerse una con la naturaleza o camuflarse en paredes manchadas y acabar con el enemigo de manera letal y silenciosa.

Cabe destacar cómo Eidos le ha restado importancia a las armas en esta entrega. En las anteriores se podían recoger partes de otras armas más potentes, pero en esta eso cae en un plano completamente secundario para potenciar la letalidad de Lara en el sigilo y con su cuchillo. Como si de Rambo se tratase, la asaltadora de tumbas de esta entrega no dudará en seccionar yugulares para alcanzar su objetivo.

El sistema de mejora de habilidades sí que ha sufrido un cambio radical. Tras dos títulos permaneciendo exactamente igual, el estudio canadiense ha optado por crear un mural de habilidades que encaja perfectamente con la estética maya en la que se inserta este juego y, además, lo ha mejorado. Los puntos de habilidad se seguirán consiguiendo a medida que se sube de nivel, pero algunas de ellas solo podrán conseguirse mediante la localización de ciertos monolitos que le darán a Lara la información necesaria para ejecutarlas. Posteriormente, podrán mejorarse de la manera tradicional.

Esto se suma a la complejización y evolución de los puzles que conforman el juego. Si el sigilo se ha potenciado, los rompecabezas se han vuelto pruebas bastante más complicados de resolver. Y no solo más intrincados, si no que están mucho más elaborados, tienen muchos más elementos que los conforman. Una continuidad que ya se vio en Rise of the Tomb Raider y con la que han seguido para demostrar que algo igual no tiene por qué ser malo si se hace como es debido.

Puzles más grandes implica entornos más grandes y con más detalles. Esta es la única evolución técnica (gráfica), que se va a ver en Shadow of the Tomb Raider. Eidos Montréal le ha dado a Lara Croft el patio de juegos definitivo y han recreado con maestría entornos de culturas latinas a un nivel impresionante. Anterior a esto, solo había visto un nivel de detalle similar en Uncharted: El Legado Perdido, donde Naughty Dog también decidió darle a dos de sus heroínas un paisaje absolutamente espectacular.

Jugabilidad: Shadow of the Tomb Raider mantiene la base de los anteriores juegos, aunque ha optado por potenciar a una Lara letal en el cuerpo a cuerpo y en el tiro con arco. Se han añadido nuevas mecánicas de exploración y también un nuevo sistema de mejora de personaje que le hacía mucha falta a la saga.

Gráficos: La mejora gráfica de este título es solo reconocible a nivel de entornos, ya que el reinicio de esta saga ya empezó con una calidad técnica bárbara en su primera entrega, y se mejoró casi al máximo en la segunda. Con todo, los videojuegos siguen teniendo un problema a la hora de mostrar emociones.

Sonido: Con una banda sonora apoteósica, Shadow of the Tomb Raider sigue pecando a la hora de tratar las voces de los personajes. En su doblaje al menos, hay veces que el volumen de las conversaciones es desigual con personajes que están al lado y alguna que otra ocasión en la que se han perdido hasta frases enteras.

Conclusión: El mejor desenlace posible para Lara Croft está ya sobre las estanterías de muchas tiendas. Mostrar los demonios interiores y la crueldad de una heroína casi idealizada es la mejor forma de tirar mitos y de convertir en un todavía mejor personaje a quien ya era muy bueno en la cabeza de muchos jugadores.

 

Juan Pedro Prat