Venganza animada

Segunda parte, exclusiva para DSiWare, del plataformas aparecido en su día para Game Boy Color. Coloridas aventuras con un fuerte aroma a clásico.

El caso de Shantae resulta cuanto menos curioso. Originalmente fue un juego desarrollado para la recordada Game Boy Color, que cosechó buenas críticas en su momento, si bien no llegó a ser precisamente el título más popular de la consola. Tal vez por eso su secuela ha tardado lo suyo en ver la luz, después incluso de cancelarse un proyecto para Game Boy Advance. El resultado, pues, ha tardado en aparecer más de lo esperado, aunque más vale tarde que nunca.

Los viejos tiempos

Este nuevo Shantae, que sigue la línea de su antecesor, es una aventura de plataformas muy clásica. No obstante, en lugar de presentar niveles de desarrollo horizontal típicos, el juego otorga al jugador cierta profundidad a la hora de movernos por los escenarios que forman la aventura. Aunque en  un principio no podemos acceder a todas partes, puesto que necesitamos mejorar nuestro personaje (como en Castlevania), tampoco se trata de un juego totalmente lineal.

Por suerte, para guiarnos por el mundo de Sequin Land contamos con un mapa que podemos adquirir nada más empezar la aventura, así como con las pistas de los distintos personajes con los que vamos hablando. Ninguno nos dice claramente dónde ir, pero sí nos orientan de manera muy útil.

Además de recorrer y explorar los escenarios, el juego también tiene un alto componente de acción. De hecho los niveles están repletos de enemigos a los que tenemos que derrotar a base de golpes y con nuestras habilidades especiales. Y es que, a decir verdad, el título tiene mucho de progresivo o rolero: a medida que derrotamos enemigos, conseguimos unas gemas que, a su vez, podemos intercambiar en una tienda por nuevos poderes. En total existen diez poderes distintos que sumar para nuestra heroína.

Igualmente, tal y como hemos visto en otros juegos como el ya citado Castlevania, a lo largo del mundo de Sequin Land se esconden cofres que guardan suculentas sorpresas en su interior. Sorpresas que van desde simples gemas hasta potenciadores de vida. Vamos, que cada vez que encontremos uno nos llevaremos una grata sorpresa.

Tampoco conviene olvidarse de los puzles que de vez en cuando se dan en las mazmorras del juego ni de los enemigos finales, que también tenemos que derrotar con nuestros poderes y la coleta de Shantae (su principal arma). Con respecto a los gráficos, el juego también supone una vuelta absoluta a los tiempos de dieciséis bits: escenarios y personajes en dos dimensiones, diferentes profundidades para los escenarios y melodías sencillas y simpáticas.

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