Si yo fuera mito

System 3 es una de las compañías británicas más veteranas y una de las pocas que sobreviven desde la década de los ochenta, cuando alcanzaron su plenitud con juegos especialmente destacados en el Commodore 64. Su particular toque y una trama que ya quisieran en Hollywood a día de hoy es lo que ha hecho de Myth lo que su propio título indica, un juego mítico. 



Desgraciadamente, son pocas las empresas relacionadas con el desarrollo o la publicación de juegos que a día de hoy pueden decir que se fundaron en 1982 y que siguen en activo. Grandes nombres se han quedado por el camino, pero System 3 no ha sido uno de ellos. Actualmente dedicados a la publicación de juegos independientes, la última mitad de la década de los ochenta fue especialmente buena para ellos gracias a la trilogía The Last Ninja y a Myth: History in the Making, dos marcas que en la historia del Commodore 64 brillan con letras de oro.

El tema de la trilogía ninja da para hablar largo y tendido, pero el juego que nos ocupa hoy no le va a la zaga ni en términos de calidad ni de buenas críticas. Las revistas publicaban mapas con la solución de Myth, guías que se hacían imprescindibles para completar el juego. Y su ambientación, que suponía un mash-up a lo largo de varios niveles de las principales mitologías de la historia clásica, era bastante llamativa. ¿O cómo reaccionarías si ahora mismo una empresa respaldada por un gran éxito anterior anunciara una aventura a través del tiempo y el espacio en la que has de conseguir y usar las armas correctas para hacer frente a seres mitológicos y luego a un ente extradimensional que amenaza toda la realidad? Verás que ese término tan de moda ahora en el cine del “high concept” ya lo conocían en los despachos de estas oficinas de Londres.

Los cultos a los antiguos dioses de la era clásica nos cuentan que fueron éstos lo que dieron forma al mundo y a la historia de la humanidad tal y como la conocemos. Pero con la intervención del Ángel Oscuro Dameron, esta historia y las eras vividas se encuentran en peligro después de que haya autoproclamado como líder de varias deidades mitológicas amenazando con romper el orden del destino. Los dioses no pueden intervenir directamente, pero un humano puede ser la solución. Es un alumno de instituto que está obsesionado con la historia y las leyendas, pero podría ser el héroe de la profecia. ¿Será el que salve el tiempo mismo de ser borrado?



Cuando en System 3 pensaban en argumentos, desde luego pensaban a lo grande. Myth: History in the Making es un juego que nos transporta a lo largo de varias realidades, o mejor dicho, de varios periodos de la historia de la humanidad en donde las leyendas mitológicas han cobrado vida y amenazan con alterar el futuro orden natural de las cosas. Solo el juvenil protagonista, aún con su chaqueta del instituto y su actitud de rebeldía adolescente puede poner los puntos sobre las íes de nuevo, pero para ello hace falta embarcarse en una videoaventura de acción y plataformas de la vieja escuela. Es decir, difícil y poco intuitiva, pero apasionante.

Es complicado describir Myth de buenas a primeras, pero tiene ese toque que se reconoce como un tópico del videojuego y que consiste en la obtención de poderosas armas, algunas de usos limitados cuando no de uno solo, que son efectivas contra determinados enemigos y que usadas en el punto adecuado nos despejarán el camino. Se puede incluso encontrar un parecido con la serie Zelda en este planteamiento, pero con la particularidad de que Myth es, al mismo tiempo un arcade de plataformas. Siendo muy osados, se podría decir que Myth es el abuelo que emparenta a la saga de Nintendo con God of War, y es que aquí tampoco faltan puzzles ni enfrentamientos con dioses y seres de fantasía. Pero al contrario que en la franquicia de Sony, aquí no nos limitamos a una mitología, sino que tocamos tres.

El viaje comienza en la Grecia clásica, donde los primeros pasos de la aventura exigen, primero que nada, dar con un arma para defenderse porque nuestro protagonista va a base de puñetazos y patadas contra esqueletos y harpías que le salen al paso. Por suerte, las harpías dejan caer salud con la que reponer la vida consumida, y la primera de las armas, una bola de fuego, con la que se pueden dar cuenta de los esqueletos con un solo golpe. Los esqueletos a su vez dejarán caer una espada, aumentando un arsenal que tenemos que ir intercambiando navegando entre sus distintos elementos y activándolos. Como seguro que ya empiezas a ver cómo va esto, te diremos que el siguiente paso es dejar caer a un esqueleto colgado a un foso de lava para invocar un demonio que nos dará el arma con la que matar a la quimera que guarda el nivel. En efecto, Myth es ese tipo de juego.



Y es un juego que no lo pone fácil. Siendo un juego de acción, el acoso de los enemigos es bastante común y no da muchos momentos de respiro. Pero además, apenas hay pistas de cómo se debe proceder, teniendo que recurrir al método favorito de los juegos de este género en los ochenta: la prueba y error. Teniendo en cuenta que son cinco fases repartidas entre la Grecia clásica, Escandinavia y sus dioses nórdicos y el antiguo Egipto, y que hay puzzles como el tener que obedecer las órdenes de la diosa Atenea para obtener un aumento de salud, sostener un duelo psíquico con Anubis o, este ya visto en el cine, averiguar cómo vencer a la górgona Medusa, pese a que Myth es un juego bastante corto se puede hacer más largo de lo que parece. El colofón es una última fase de lo más delirante en la que, en plena posesión de sus poderes, el protagonista puede levitar y volar por el espacio, disparando rayos mentales para enfrentarse a las huestes intemporales de Dameron y al propio némesis después de convertir el juego en un shoot’em up para su do de pecho final.

No obstante, y pese a que Myth se publicó en cuatro plataformas (Spectrum, Amstrad, Commodore 64 y Amiga), hay tres versiones diferentes del juego. La de Commodore 64 se ajustaría a lo descrito, mientras que en Amiga se aumenta el tamaño de los sprites, se añaden jefes más titánicos y se cambia al estudiante por un guerrero celta transportado desde Stonehenge. Pero en suma sigue siendo un gran juego, como también lo es en su versión para Spectrum, que prescinde del scroll y no se desarrolla exactamente igual. En este caso, en cada nivel hay que conseguir varias esferas para poder transportarse a la fase siguiente, y pese a que el diseño de los niveles varía haciendo que los ítems estén ocultos en cofres, los puntos clave se siguen manteniendo. En Amstrad, para nuestra desgracia, solo obtuvimos un port de Spectrum. Una vez más. Y como curiosidad, aunque oficialmente no salió en consolas, el Conan de NES es en realidad este mismo Myth, con sus mismos nivleles y enemigos, pero con el sprite principal reemplazado por el del cimmerio.

Myth es un juego con muchas posibilidades que lleva el espíritu de los grandes videojuegos de aventuras al manejo característico de un joystick con un solo botón, y encima se atreve a jugar con varias ambientaciones y géneros. No cabe duda de por qué este juego, en lo que a ordenadores personales se refiere, es todo un mito.

Juan Elías Fernández

 

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Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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