Tras los pasos de Bioshock

Los veteranos autores de Hexen, Raven Software, en conjunción con Activision nos presenta un juego de disparos en primera persona repleto de acción y fuertemente influido por títulos modernos como Bioshock.

Es habitual que, cuando un juego tiene éxito, no tarden en aparecer otros lanzamientos que sigan su estela. Esto es lo que sucede con Singularity, un juego fuertemente influido por una de las sensaciones de 2007, Bioshock. Las semejanzas entre ellos son notables, aunque eso no quiere decir que el trabajo de Activision no tenga sus propias particularidades.

Domina el tiempo

Singularity nos lleva a los tiempos de la Guerra Fría, a una misteriosa isla llamada Katorga-12. Este lugar, a medio camino entre Rapture y Chernobyl, es el hogar de cientos de trabajadores que investigan un peligroso y prometedor elemento, el E99. Por desgracia, y como suele ocurrir en estos casos, algo falla en la isla y en 1955 todo el proyecto sufre un colapso. Es justo entonces cuando el gobierno de Stalin decide pasar página y olvidarlo todo… hasta hoy.

Cincuenta años después, un helicóptero norteamericano que sobrevolaba este olvidado lugar desaparece. Como consecuencia de esto, el ejército de los Estados Unidos manda a un grupo de militares a investigar qué es lo que ha sucedido y descubren el secreto mejor guardado de los comunistas soviéticos.

¿Estamos en Rapture?

Nada más empezar a jugar a Singularity nos damos cuenta de que su parecido con Bioshock es mayúsculo. Las instalaciones de Katorga-12 son increíblemente similares a Rapture (la ciudad que acogió la obra de 2K Games), tanto por su ambientación como por sus constantes mensajes subliminales.

Por suerte, el juego de Raven encuentra su propia personalidad gracias al uso del tiempo. Esta característica, que ya se ha visto en otros muchos títulos aparecidos en el mercado, se lleva a cabo en esta ocasión enfocándola tanto a los combates como a los diversos puzles que encontramos a lo largo de la aventura. Por ejemplo, es posible hacer envejecer a un enemigo hasta causarle la muerte o desgastar un escenario para poder pasar a través de él. Las posibilidades de esta herramienta son enormes, y desde Raven la han dotado de una considerable variedad.

Al igual que ocurre en Bioshock, Singularity cuenta con una campaña que ronda las ocho horas, aunque igualmente se han incorporado varios finales que aumentan su rejugabilidad. Además, el título también incluye un multijugador para hasta doce usuarios que cuenta con varios modos de juego entre los que elegir. No es el mejor del mundo ni de lejos, pero por lo menos esta modalidad sirve de complemento al modo de juego principal.

Con respecto a los gráficos, también es indudable el parecido entre Singularity y Bioshock (una vez más), no solo porque este use igualmente el Unreal Engine 3 de Epic Games, sino porque su estilo artístico mantiene la misma estética decadente y tétrica de la obra de 2K Games. El doblaje, por su parte, está completamente en castellano.

Singularity no es el título más original del mundo y este su gran talón de Aquiles, junto a su falta de ambición en general.

Cerrar