Estrategia cartoon

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Sentido del humor y estrategia al estilo Advance Wars.

El estudio novato 17-Bit nos trae un título de estrategia por turnos que sin duda, aporta frescura y originalidad al género. Bebiendo de las bases sentadas por la mítica saga Advance Wars, nos encontramos ante un juego donde la base es un sistema de combate sencillo, un apartado visual “cartoonesco” y grandes dosis de sentido del humor.

Todo comienza cuando Akamoto, el general de los samuráis, cae herido de muerte en una batalla y despierta en una especie de limbo con aspecto de esqueleto y más cascarrabias de lo que era en vida. A partir de de ese momento, y especialmente tras ver la inmensa cola que hay para llegar al paraíso, comienza su cruzada para convertirse como sea en Shogun en una historia que mezcla con un tono muy desenfadado la crueldad de la guerra con incluso una historia de amor.

Calaveras del Shogun posee un sistema de combate apto para todos los públicos, y eso es algo que no resulta muy sencillo. Aunque no hayas jugado nunca a un juego de este estilo, su curva de aprendizaje está muy bien compensada en la seis u ocho horas que puede durar la campaña principal, para que si bien no resulte un paseo, tampoco sea un reto que desquicie. Si por el contrario ya eres ducho en el género, no pienses que será nada fácil. Si organizas una mala estrategia la partida acabará obligando a comenzar de cero el nivel, lo que hace que la cautela y la planificación sean dos pilares fundamentales en el desarrollo del juego.

Así pues, nos encontramos con combates por turnos. En cada uno, cada equipo puede realizar cinco movimientos que se reducen a atacar o comer calaveras para aumentar la salud y la defensa del personaje. Hay que pensar concienzudamente a qué enemigos es mejor eliminar antes y así reducir sus fuerzas. Si por ejemplo vemos a un rival cerca de un acantilado es idóneo asestarle un empujón para acabar con él de un solo golpe y evitar que así reduzca nuestras defensas en su turno.

Hay tres tipos de unidades: infantería, caballería y arqueros. Cada uno posee determinadas habilidades. Si bien la caballería tiene un rango mayor de movimiento en pantalla posee un ataque menos potente. O los arqueros pueden atacar a distancia pero poseen una defensa que les impide aguantar demasiadas embestidas rivales. Hay que jugar muy bien con las habilidades de cada unidad sin descuidar la salud de Akamoto, ya que si muere él, la partida concluirá automáticamente aunque haya más peones con vida.

A medida que avanza la aventura también hay que tener en cuenta dos factores más. Uno de ellos es el papel de los brujos, que pueden actuar como unidad propia si un miembro del equipo embruja un templo. La particularidad de estos hechiceros es que pueden curar al grupo o lanzar conjuros a los enemigos. Por otro lado, también hay que tener como principal objetivo conquistar unos campos de arroz que hay repartidos por los escenarios, ya que permiten obtener recursos para gastar en las unidades o mejorar las habilidades. Se antoja como imprescindible para garantizar el éxito de la aventura.

 

 

Quizás se le pueda echar en falta algo más de dinamismo al desarrollo del juego. Los combates son intensos y entretienen, pero el poder pensar sin ningún tipo de presión cuál será el próximo movimiento a realizar le resta algo de mordiente. Pero son las pequeñas –e insignificantes, al fin y al cabo- consecuencias de ser fiel a un género.

Visualmente el juego resulta colorido y muy preciosista. Los escenarios resultan pequeños lienzos en movimiento con un aspecto caricaturesco. La recreación de los efectos son los clásicos de cómics o animes nipones. Así mismo, el diseño de los personajes resulta muy divertido, así como sus voces, que pretenden ser un japonés ficticio. Los textos están muy bien traducidos a nuestro idioma, con chascarrillos adaptados e incluso con más de una ruptura con la cuarta pared, provocando que el jugador no pierda la atención y esboce una sonrisa inalterable en la cara a lo largo de la aventura.

Por último, el juego incluye un modo multijugador tanto en red local como online. Así como batallas de fuego cruzado entre Xbox 360, Windows Surface, Windows 8 y Windows Phone, las plataformas para las que ha sido lanzado el título. El juego posee la función cross-saving, pero desgraciadamente hay que comprar el juego en cada versión para poder hacer uso de esta funcionalidad.

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Valoración final

Jugabilidad: Sencilla, directa. Ideal para todos los públicos.

Gráficos: Efectistas y coloristas, con un aspecto ‘cartoon’ soberbio.

Sonido: Poco que decir, voces ficticias en japonés. Siempre con el humor presente.

Duración: Con una curva ascendente, puede durar unas seis u ocho horas.

Conclusión

Se trata de un juego bastante entretenido, sin altibajos. Su curva de aprendizaje resulta ideal para que ningún tipo de público se sienta decepcionado. Un soplo de aire fresco al género de la estrategia bélica que hace una gala imperial de algo que todos necesitamos últimamente: el sentido del humor.

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