AlfaBetaRETRO: Sonic Chaos – Pequeña gran carrera

 

 

No era bueno que Mario estuviera solo. Y no lo estaba, pero entre el resto de mascotas de videojuegos que había en la época, pocos podían hacerle sombra al fontanero. Y Sega no terminaba de encontrar a su representante legítimo. Hasta la llegada de Sonic, que a la carrera se labró una merecida fama tras mostrar al mundo de qué era capaz la Mega Drive y de proponer un tipo de juego en el que instaba al jugador a ir todo lo rápido que fuera posible para poder dar rienda suelta a su velocidad vertiginosa.

Como juegos de éxito que fueron, Sonic The Hedgehog, así como su segunda parte, Sonic The Hedgehog 2, tuvieron sus respectivos ports para los sistemas de 8 bits de Sega, y es que las máquinas de la compañía habían encontrado al mejor embajador posible en el borrón azul. Pero el hardware es el que es, y tratar de buscar en Master System y Game Gear lo mismo que ofrecía Sonic en Mega Drive parecía algo utópico. Pero ya se sabe, a la tercera va la vencida.

Esa sensación de velocidad que parecía tan difícil conseguir en una consola doméstica, menos aún en una generación con un procesador de 8 bits, al fin se logró con Sonic Chaos, pese a que, lógicamente, no llegaba a las cotas de Mega Drive. Se trata de un juego que ofrece mucho de lo que se puede esperar por tener a Sonic de protagonista, y por extensión a Tails. Pero siendo notable no llegó a ser redondo. Aún le falló una cosa.

El doctor Eggman, Robotnik para los occidentales, no escarmienta y vuelve a las andadas para hacerse con las seis Esmeraldas del Caos, situadas en South Island. Mira por donde, esta vez tiene éxito y consigue hacerse con las poderosas gemas, causando con ello desastres naturales que amenazan con hundir la isla en el fondo del mar. Les corresponde a Sonic y a Tails recuperar las seis Esmeraldas del Caos de sus respectivos guardianes y restaurar el orden en South Island.

Tras dos entregas de Sonic The Hedgehog, Sega brindó una tercera a los propietarios de sus sistemas menores en cuanto a potencia para dejarles al menos con un mejor sabor de boca. No porque los anteriores juegos fueran malos, pero si comparar ya de por sí ports de juegos entre distintas generaciones de consolas es algo temerario, en el caso de Sonic quedaba patente que cuando se le privaba de su legendaria velocidad era algo que no jugaba precisamente a su favor. En Sonic Chaos, lanzado meses antes de un Sonic 3 que llegaría a bombo y platillo, el ritmo ya iba a ser algo diferente.

Lo primero que llama la atención de este juego es que el estudio Aspect al fin ha puesto en forma al erizo, y tras aparender de sus anteriores desarrollos para 8 bits, Sonic Chaos muestra a un héroe que, sin estar en su mejor versión, al menos sí aporta una mayor punta de velocidad que acerca el juego a las sensaciones vistas en las entregas de Mega Drive. Salvando, claro está, muchas distancias, pero al menos sí es cierto que podemos coger una punta de velocidad con Sonic que para estos sistemas no está nada mal.

En ello, seguramente tendrá que ver que no hay mucho detalle en pantalla para mover al mismo que tiempo el erizo. Eso sí, Sonic Chaos es muy colorido, dispone de buenas animaciones tanto para Sonic como para Tails, muestra unos sprites para los enemigos que están bastante bien, pero ni hay muchos en pantalla al mismo tiempo ni tampoco es que los fondos de las seis fases por las que corren nuestros protagonistas son demasiado elaborados. Es verdad que están inspirados en niveles de los juegos de 16 bits, no recreados, ojo, sino con elementos que recuerdan a ellos, pero así y todo, buena parte de la pantalla sigue siendo o bien de un color plano o de alguna textura sin mucha complicación.

Pero los juegos de Sonic no juegan toda su baza al aspecto visual. La jugabilidad es la mejor mano con la que cuenta este título, y claramente busca recuperar la de otras entregas de la serie, pero no sin añadir elementos nuevos de cosecha propia. Cuando jugamos a Sonic Chaos se nos da la opción de jugar como Sonic o como Tails, y esta vez, a diferencia de Sonic 2, la elección está bastante justificada más allá de que te caiga más simpático uno u otro personaje. Sonic es nuestro briboncete corredor favorito, el erizo que conocemos y amamos, que puede hacer gala de su velocidad al trote, saltar haciéndose una bola para atacar o acumular velocidad para lanzarse en su Spin Dash. Además, dispone de algunas herramientas nuevas, como muelles que le van a permitir desplazarse a saltos e impulsarle por los aires a una gran distancia, o unas zapatillas cohete con las que podrá recorrer un tramo por vía aérea antes de que éstas desaparezcan. Por lo demás, es nuestro Sonic de toda la vida.

Tails, en cambio, llega con una habilidad que hasta el momento no podíamos controlar, y es su capacidad de mover sus dos colas como si de las aspas de un helicóptero se tratase para echar a volar durante unos segundos. En Sonic Chaos, cuando el bueno de Miles Prower mira hacia arriba y pulsamos al mismo tiempo el botón de acción, emprende el vuelo. Algo que hace, claro, que no requiera de estos dos nuevos ítems de los que sí dispone Sonic. Y también hay otra cosa que no puede hacer, y es acceder a los niveles de bonus al recoger cierta cantidad de anillos, algo también reservado al erizo. Y no es algo de poca importancia, y es que, como es costumbre, es en las zonas de bonificación donde se encuentran las Esmeraldas del Caos que hemos de recuperar. Por tanto, con Tails lo tenemos algo más fácil, pero por contra, el final bueno del juego solo lo podemos obtener con Sonic.

Pero en realidad, lo que le pasa factura a Sonic Chaos es que no hacía falta convertir a uno de sus dos protagonistas en el modo fácil del juego, cuando éste, ya de por sí, está bastante rebajado en cuento a exigencia de pericia. O dicho de otro modo, es una de las entregas más fáciles. Se puede completar en no mucho tiempo, incluso con Sonic, dado que los niveles no son muy largos y sus jefes no son especialmente complicados. Es más, con Robotnik solo lucharemos una vez y será en el último nivel. El resto de guardianes son monstruos robóticos que no presentan especial desafío, quizá para contentar a los jugadores más jóvenes.

No obstante, y pese a ser algo condescendiente con el jugador, Sonic Chaos sigue siendo un buen juego de Sonic. Especialmente si lo contemplamos como una entrega para sistemas inferiores a la plataforma por la que estaba más acostumbrado a correr. Sega aún se tendría que soltar el pelo con Sonic en Sonic 3 y Sonic CD, pero para darle un buen broche de oro a Master System y Game Gear en sus últimos tiempos, el caos fue más que bienvenido. No sería la última carrera de Sonic en 8 bits, pese a ello, pero sí que fue de las mejores.

Juan Elías Fernández

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