Sonic se pasa al rol

¿La veloz mascota de Sega protagonizando una aventura de rol? Suena raro, sí, pero así es. Nos encontramos con un cartucho que además llega firmado por el prestigioso estudio Bioware, autor de sagas tan conocidas como Mass Effect o Dragon Age.

Da la impresión de que el popular Sonic está condenado a repetir uno por uno todos los pasos del mítico Mario. En esta ocasión el erizo ultrasónico abandona su género predilecto, las plataformas, y protagoniza un juego de rol adaptado a sus características de siempre. Algo parecido a lo que ya hizo el fontanero durante los noventa en la añorada Super Nintendo.

Un mundo conocido

Como era de esperar, Bioware se ha basado en el típico mundo de Sonic y todos sus personajes más conocidos para hilar una historia que gira de nuevo en torno a Tails (el inseparable compañero de Sonic) y las esmeraldas del Caos. Ambos están implicados en un peligro que amenaza con destruir todo el mundo del erizo y compañía, siempre y cuando nosotros no lo detengamos, claro.

Pero lo que sí ha cambiado por completo ha sido la jugabilidad. En esta ocasión las plataformas dejan paso a un desarrollo típicamente rolero. Es decir, que durante la aventura tenemos que explorar diferentes lugares, hablar con muchos personajes y, por supuesto, combatir. Dichos combates se llevan a cabo por turnos, de manera muy clásica, y estos dan comienzo nada más acercarnos a los enemigos (que por cierto no dejan de salir ya que se “reponen” de manera constante).

Todo se maneja de manera táctil y, a lo largo de las veinte horas aproximadamente que dura el juego, podemos recibir la socorrida compañía de personajes como Tails, Shadow o Knuckles. Sin contar, por supuesto, al propio Sonic. Los iremos encontrando a medida que avanzamos en el juego y podemos llegar a seleccionar cuatro protagonistas para combatir contra los enemigos.

Como en casi todos los juegos de rol, también podemos subir de nivel a los personajes, que a su vez ganan en destreza y habilidades especiales a medida que luchamos más y más. Todo ello sin renunciar además a algunas características añadidas, como algún que otro puzle relacionado con los escenarios, que a veces tenemos que resolver aprovechando los poderes de cada personaje. Es decir, utilizar a Tails para volar hasta un sitio inaccesible o a Knuckles para escalar una pared, por comentar dos ejemplos evidentes.

Técnicamente, el título mezcla escenarios bidimensionales muy detallados y coloridos con personajes en tres dimensiones, y además está subtitulado al castellano. Así pues, estamos ante el primer salto de Sonic a un género tan singular como es el rol, que solo falla en algunos aspectos, como poca variedad de enemigos o una banda sonora muy repetitiva.

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