Corre, Sonic, corre

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Tras su entrada triunfal en el mundo de los videojuegos, Sonic formalizó su condición de mascota de Sega con una segunda entrega en la que introducía nuevos añadidos para cimentar su franquicia.

Durante la década de los noventa, el mundo de los videojuegos estaba dividido. Los patios de recreo solo distinguían dos colores: o eras de Mario o eras de Sonic. O lo que es lo mismo, Nintendo o Sega. Una rivalidad que no nos dejó dos Españas pero poco le faltó, porque ver las secciones de correos de las revistas de la época era entrar en un campo minado donde los seguidores del erizo cargaban contra los acólitos del fontanero y viceversa. Realmente, aunque Mario ya era un viejo conocido del ramo, la primera entrega de Sonic, muy celebrada y aclamada había levantado simpatías hacia el personaje pero no llevaba la cosa aún a ciertos extremos. La culpa la tuvo más bien Sonic The Hedgehog 2, la secuela de este buque insignia de Mega Drive.

Si el primer juego había dejado ojipláticos a los usuarios por el uso de su paleta de colores, pero sobre todo por esa velocidad que se le imprimía en ciertos momentos y que era el concepto central tras su diseño, en Sonic 2 el Sonic Team echó el resto junto al Sega Technical Institute para coger algo que no hacía falta arreglar porque no estaba roto. Lo que había que hacer era echarle más sustancia a ese caldo manteniendo las virtudes que elevaron a Sonic a los altares y ampliarlas con algunos detalles que complementaban lo ya visto.

Por ejemplo, Sonic dispone de un nuevo ataque, el movimiento bautizado como Spin Dash, que es una de las marcas propias del famoso erizo y que se ejecutaba con una combinación tan simple como agacharse y mantener pulsado el botón de salto. Sonic se hacía una bola, empezaba a girar sobre sí mismo y salía disparado a ras de suelo arrollando a enemigos e incluso partes del escenario que podía destruirse para mostrar nuevos caminos. Algo que cualquiera que esté familiarizado con la saga visualizará al instante, incluso puede que en su cerebro suene el característico derrape que acompañaba a esta técnica. Una mejora desde el minuto uno, y que bien hubiese venido en ciertas secciones de su predecesor.



Pero la novedad más llamativa es que Sonic no volvía en solitario. Ya en la intro del juego se le presentaba junto a un tal Miles “Tails” Prower al que veíamos en la propia pantalla de presentación. Miles, en adelante conocido como Tails, es un zorro con dos colas que a día de hoy no necesita presentación, pero que en ese 1992 supuso todo un shock y levantó incluso especulaciones sobre su verdadera naturaleza en las mencionadas secciones de correspondencia. La realidad de Tails es que, como otros personajes de la saga, vio la luz tras un concurso a nivel interno en el que este concepto de Yasushi Yamaguchi se impuso a sus competidores y nos dejó este peludo compinche con dos colas que compartía la velocidad y la habilidad de rodar de Sonic – no en vano su nombre viene de “miles per hour” o millas por hora, la medida de velocidad anglosajona – pero que además tenía su propio gimmick, y era el usar sus dos colas para poder elevarse en el aire haciéndolas girar como si fuera una hélice

Tails no solo está para darle compañía a Sonic y ver cómo se nos pierde de vista mientras estamos a lo nuestro, sino que con él llega un modo multijugador a la hasta ahora solitaria saga Sonic. Y es que mientras que si jugábamos solos Tails se limitaba a imitar los movimientos de Sonic sin mayor repercusión para su pellejo en el caso de que diera un traspiés, Sonic 2 introducía un modo multijugador competitivo en el que erizo y zorro competían a pantalla partida en un mismo nivel. Posteriormente, Sega perfeccionaría la posibilidad de no solo competir, sino cooperar y hacer de Tails el compinche ideal para Sonic, prestándole su habilidad para sacarle las castañas del fuego en alguna que otra ocasión.

Así pues, los dos socios de correrías deben ponerse a quemar suela a lo largo de una serie de niveles, esta vez divididos en dos zonas, en los que Robotnik ha vuelto a hacer de las suyas modificando y atrapando animales para formar su ejército robótico. Nuevamente Sonic se las ve con variados autómatas en fases temáticas, aunque como es de precepto encontramos el habitual primer nivel tropical, en este caso Emerald Hill, zonas subacuáticas, el casino, una parte cavernosa y, en general, 11 niveles donde al final aguardaba Robotnik a bordo de alguno de sus alocados vehículos. Como no, por el camino hay un amplio surtido de anillos, de los que 100 nos otorgan una vida extra, monitores que nos conceden invencibilidad, velocidad punta, un escudo, vidas o más anillos, y entradas a nuevos niveles de bonificación con una novedosa perspectiva trasera donde recogemos un número requerido de anillos en un recorrido tubular y con ello nos podemos ganar una Esmeralda del Caos.



Y hablando de las Esmeraldas del Caos, otra de las novedades de Sonic 2 es Super Sonic, aunque hay que decir que el nada velado homenaje de Sega a Dragon Ball Z está supeditado a conseguir todas las Esmeraldas y contar con 50 anillos, tras lo cual Sonic desata su poder. Así se mantenía mientras durasen las existencias de anillos, ya que esta nueva forma los iba consumiendo con el tiempo. Por otro lado, para los amantes de lo fácil había un truco consistente en escuchar ciertas pistas de audio desde las opciones en cierto orden determinado para poder sobrepasar el poder del erizo sin antes tener que recoger las preciadas gemas.

En resumidas cuentas, Sonic 2 era lo que tenía que ser una secuela, que es su antecesor pero tras un baño de esteroides que le permita tener novedades que apuntalen sus fortalezas y compensen sus carencias. Y es más, Sonic 2 aún hubiese sido mejor si cabe si no fuera porque Sega tenía el enemigo en casa. A los choques entre los equipos de desarrollo de Japón y Estados Unidos hay que sumar los leoninos plazos de la empresa, que quería sacar el juego en 1992 sí o sí, provocando que ciertos materiales, principalmente niveles, se quedaran fuera del cartucho esperando su turno en Sonic The Hedgehog 3. Jugando a esa maravilla jugable, disfrutando de su genial banda sonora y descubriendo que la hegemonía de Mario pendía de un hilo, poco importaba.

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:

Serie: Las Aventuras de Sonic el Erizo

Cómic: Sonic The Hedgehog (Archie Comics)

Canción: Espinete – Un erizo como yo

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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