Nuestro verde y dulce hogar

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Si pensabais que después de Skyrim, Mass Effect o Dark Souls tardaríais tiempo en volver a vivir una aventura épica, esperad a ver la que han liado unos malhablados niños de cuarto curso. Lo imposible puede suceder en un tranquilo pueblucho de montaña llamado South Park.

Ahí estaba de nuevo. Esa sensación que surge cuando se anuncia un videojuego de alguna de nuestras series o películas favoritas. Una extraña mezcla de emociones entre las que se encuentran alegría, curiosidad, incertidumbre, y escepticismo. Las dos primeras son muy normales, al fin y al cabo es una licencia que conocemos bien, que nos gusta. Las dos últimas, por desgracia, también, porque los precedentes en este tipo de casos suelen decir que salvo honrosas excepciones, en el salto de la tele al juego es fácil que se queden muchas cosas por el camino.Obsidian anunció que estaba encargándose de hacer un juego de South Park, y ahí estaba de nuevo esa sensación.

En el caso de South Park: La Vara de la Verdad, partíamos de salida con el fichaje estrella de dicho estudio para convertir la serie de animación más irreverente de la televisión en nada menos que un RPG. A bordo también, sus propios creadores: Trey Parker y Matt Stone, una garantía contra el birlibirloque y los experimentos que no fueran con gaseosa. Pero por otro lado había que contar con un nubarrón extra en el cielo, el de la bancarrota de THQ, que puso este proyecto en la cuerda floja hasta que Ubisoft llegó al rescate. Y aquí lo tenemos, el repetidamente atrasado producto de todas estas uniones. Y nos alegra enormemente decir que la espera ha merecido la pena.



Es cargar South Park: La Vara de la Verdad y comenzar enseguida a empaparnos del tono épico de recientes juegos del género, con uno de ellos que no deja de rondar por la mente sin remedio. Y no es extraño porque buena parte del juego es una constante referencia a él. Pero luego volveremos sobre este asunto. La Vara de la Verdad, nos cuenta la intro, es un artefacto que permitirá a quien lo posea gobernar sobre todo el Universo. Custodiada frente a los malvados elfos oscuros por un rey mago, que parece que esté gordo pero que en realidad es que está fuertecito, es el instrumento más poderoso que existe.

Y está escrito que llegará alguien nuevo al reino de Zaron, una persona con un poder excepcional, que salvará al mundo de las fuerzas oscuras en su intento por hacerse con la vara. Y esa persona, vaya por donde, somos nosotros: el niño nuevo. Y además seremos un héroe como mandan los cánones, es decir, de más acción que palabras y con un pasado difuso. Es solo uno de los clichés de los juegos de rol de los que el juego hace mofa, llegando a incluso a provocarnos por boca de nuestro señor padre, que hasta nos ofrece desesperado una generosa paga si al momento abrimos la boca y le decimos algo, lo que sea. No es una opción para el salvador del mundo.

Así pues, tras ponerle rostro a nuestro personaje, nos instalamos en South Park, Colorado, y nos encontramos a nuestras anchas para explorar el nuevo terreno en donde vamos a movernos. Y la primera sensación que nos invade es la de estar realmente dentro de un episodio de alguna de las últimas temporadas de la serie y de tener la batuta de éste para hacerlo progresar conforme a nuestros pasos. South Park será un pequeño pueblo de montaña, pero para nosotros es el área donde nos moveremos a nuestras anchas, más conforme avance el juego y consigamos nuevas habilidades que al principio, pudiendo entrar en sus locales característicos como la tienda de armas de Jimbo y Ned, el café de la familia Tweek o la clínica de Rinoplastias Tom, además de entrar a las casas de algunos de los personajes de la serie siempre y cuando sus puertas estén abiertas para nosotros. Pero ojo con la indiscreción porque a veces nos encontraremos tras una puerta con cosas que no querríamos haber visto. Y cuando el pasear arriba y abajo se nos haga cuesta arriba, contaremos con servicio de transporte de Timmy que nos llevará rápidamente entre varios puntos. 



De esta manera, pronto nos encontraremos con el primero de una larga serie de amigos que coleccionaremos por el método convencional de añadirles a nuestra cuenta de Facebook. La lista la estrenará Butters, que además nos introducirá en los primeros pasos de la trama y en ese juego que los niños del pueblo se llevan entre sí y que les ha llevado a dividirse entre el bando de los humanos y de los elfos para custodiar la vara. No tardaremos mucho en ver más caras conocidas, ni tampoco en entrar al trapo de esa épica medieval recreada como realmente lo harían niños de primaria, con disfraces caseros, castillos hechos de madera y cartón, armas y pociones un tanto, ehm, peculiares, y sobre todo viendo la aventura como el juego de niños que en realidad es. 



O no. Porque si algo tienen los argumentos de South Park es que nunca se sabe qué puede pasar, y hasta las cosas más bizarras y sobrenaturales parecen ser atraídas a ese rincón de las montañas de Colorado. Este juego no va a ser una excepción, y su trama, en principio simple, irá haciéndose más y más grande como una bola de nieve rodando por una ladera. Haremos frente a situaciones variadas al más puro estilo de la retorcida mente de Parker y Stone hasta llegar a un punto en el que realmente veremos que la cosa ya no es simplemente un inocente juego con palos. Y ahí nos serán útiles las habilidades que desarrollaremos en función de una de las cuatro posibles clases de personaje a las que podremos acogernos: luchador, mago, ladrón o… judío. 

Aquí es donde Trey y Matt se echan a un lado, aunque no demasiado, y Obsidian hace su trabajo. South Park: La Vara de la Verdad es, ante todo, una adaptación de la serie, pero con unas mecánicas de juego de rol que engrasan una maquinaria de diversión muy eficiente. Hay mucha más profundidad de la que parece a simple vista en este juego, donde los combates se realizan por turnos, de nuevo con comentarios al respecto por parte de sus propiosparticipantes (que a veces incluso preguntan si les toca a ellos si les mantenemos esperando), y en los que la efectividad de nuestros ataques dependerá de la sincronización que tengamos para pulsar el botón que corresponda, según queramos lanzar un ataque normal o uno fuerte en el instante oportuno.

Esto lo podremos realizar con una de las dos armas que llevaremos siempre encima, una para atacar cuerpo a cuerpo y otra para disparar a distancia. La elección vendrá motivada también por los propios rivales, que podrán adoptar diversas poses con las que contrarrestar nuestras acometidas, o aumentar su defensa con escudos que deberemos derribar para hacerles daño. Y teniendo en cuenta que ciertas armas, según su propia naturaleza y las mejoras que podamos añadirles, provocarán cambios de estado, tendremos que decidir si es mejor buscar el aturdimiento del rival, hacer que sangre para que reciba daño adicional, asquearlo para que no pueda recibir curación o, en definitiva, lo que tácticamente sea más adecuado para llevar el combate hacia donde queremos.

No tendremos por qué confiar únicamente en el ataque, digamos, regular, ya que dependiendo de la clase elegida, el niño nuevo dispondrá de una serie de habilidades que se irán desbloqueando y potenciando conforme nosotros mismos seamos más fuertes y vayamos subiendo de nivel. Estas habilidades las podremos usar gastando Puntos de Poder, o PP, pueden tener efectos devastadores en nuestros enemigos si ejecutamos las instrucciones para realizarlos de manera correcta. 

En cada turno dispondremos además de una primera acción con la que podremos usar un objeto para curarnos o potenciarnos, pero una vez realizado el ataque el turno pasará a nuestros enemigos, o a nuestro compañero si disponemos de él, y es que durante buena parte del juego podremos acompañarnos de alguno de los miembros de la pandilla para que luche a nuestro lado y nos preste sus habilidades. Butters, por ejemplo, como buen paladín que es, nos puede curar (muy a su manera, también es verdad), y el resto de personajes también posee acciones propias características y sus “conjuros” personalizados. Estos arrancarán más risas si cabe a los fieles de la serie cuando vean a Kyle ejecutando su “patada al bebé” con su sufrido hermanito Ike, o a Cartman activando el chip antipalabrotas que le fue implantado en la película para lanzar una terrible descarga de energía previa retahíla deinsultos. Mención aparte merecen las técnicas de Kenny, que desplegará todas sus armas de princesa del reino contra los enemigos, todas ellas tronchantemente geniales.

Si el ataque es importante, no lo es menos la defensa, la cual ejecutaremos también pulsando el botón de acción en el instante en que aparece el indicador para bloquear bajo nuestros pies. Si logramos bloquear todos los ataques consecutivos que nos lance un enemigo este quedará indefenso, y culo en pompa para más señas, para que le aticemos un contraataque, pero cuidado, porque el bloqueo no reduce todo el daño. Deberemos tener un ojo puesto en nuestra salud para saber cuándo emplear ese movimiento extra de los objetos y recuperarnos comiendo Peditos de Queso, galletas Snacky Smores y demás chucherías.



Por último, otros dos aspectos importantes en el combate de este juego son la magia y las invocaciones. Habéis leído bien, en South Park: La Vara de la Verdad disponemos de estos dos elementos, si bien la magia es un poco sui generis, y es que el niño nuevo parece, eh, tener una cierta habilidad para controlar su esfínter y con ello dar salida a su, digamos, poder interior. Mientras las habilidades se rigen por los PP, la “magia” tendrá su coste en puntos de maná que recuperaremos, como es lógico, comiendo burritos, judías y otras comidas de intensa digestión. No describiremos lo que sucede si sufrimos una sobrecarga de maná por cargar más allá de nuestra capacidad y no soltarlo a tiempo, porque la verdad es que no es agradable y sí muy embarazoso. En lo tocante a las invocaciones, serán varios de los habitantes de South Park los que nos darán objetos con los que poder convocarles al combate una vez por día a cada uno y que desaten su furia. Pero por alguna razón los jefes les dan miedo, así que no acudirán a nuestra llamada contra ellos. 



Además de todas estas acciones para el combate, el ser populares y reunir a cuantos más amigos mejor en Facebook nos repercutirá positivamente. En función del número de amigos que tengamos se nos otorgarán puntos de rasgos que podremos emplear en adquirir ventajas pasivas como el ejercer daño extra en el primer ataque, causar y sufrir menos heridas contra rivales que estén sangrando o asqueados, aumentar nuestras defensas y un largo etcétera. En realidad hay mucho que encontrar en South Park, y no solo en lo que a personas se refiere. Si recordáis el capítulo Chinpokomon, estos juguetes procedentes de Japón a imitación de Pokémon también están desperdigados por el pueblo en sus 30 modelos (incluido Zapato) y se nos promete una recompensa si logramos hacernos con todos.

Como bien sabréis, South Park: La Vara de la Verdad se ha autoimpuesto una censura en Europa por parte de Ubisoft para sus versiones de consola. Corresponden a sendos minijuegos que tenemos que llevar a cabo en ciertos momentos de la trama, pero no serán los únicos. Obsidian ha incluido algunos de ellos para poder completar ciertas misiones, y alguno que otro de carácter más opcional. Entre ellos, tendremos un sistema en una de las mencionadas escenas censuradas, que sí está presente en la versión PC, similar al popular juego Simón en el que deberemos recordar una secuencia de botones, o nos podremos ver bailando de repente como si de un juego deritmo se tratase para tratar de entusiasmar a un público difícil.

Estos minijuegos no hacen sino aumentar el nivel de absurdez del propio juego, sirviendo como vehículo de bromas que en más de una ocasión son otra de las muchas parodias que se hacen de otros juegos y sus mecánicas. Y es que al principio del análisis mencionábamos que hay un juego que es referenciado a menudo, ese no es otro que Skyrim, la quinta entrega de The Elder Scrolls, que está muy presente en más de una forma. Pero principalmente porque entre los temas épicos con los que cuenta La Vara de Verdad, disponemos de uno para las luchas contra los jefes que es clavadito al característico son principal de The Elder Scrolls. 



El mejor piropo que se le puede hacer a una adaptación de una serie es precisamente la comparación con dicha serie, y South Park: La Vara de la Verdad es South Park en estado puro. Se nota que sus creadores han querido un producto que esté a la altura de su licencia, y vaya si lo está, y no solo porque el aspecto gráfico es tal cual el de un episodio de esta serie, sino porque el humor negro de grano grueso y terriblemente irreverente de ese par de chalados que son Stone y Parker no deja títere con cabeza y nos tiene a cada nuevo elemento que encontramos echándonos las manos a la cabeza y, muy posiblemente, estallando en una carcajada mientras pensamos cómo han tenido lo bemoles de incluir ciertas cosas. Porque si pensáis que esos dos momentos censurados son la cumbre de lo que se puede ver en el juego en cuanto a animaladas, os aseguramos que hay muchas más que poco tienen que envidiarles.

Finalmente, no contamos con el doblaje en castellano pese a que llegó a salir un tráiler con las voces que podemos escuchar en la emisión de nuestro país. Sí que contamos, no obstante, con subtítulos que además trasladan de manera bastante fiel el habla y las expresiones de la serie. No solo por la proliferación de insultos y ex abruptos, sino porque latiguillos como el del señor Mackey y su “sabeeeeen” están presentes en la traducción para dar una mayor sensación de familiaridad. Una sensación que hubiera sido completa si Cartman cecease también en los textos, pero lo cierto es que por otro lado el trabajo de los actores americanos es brillante, y hay casos como el del niño tartamudo Jimmy en los que el doblaje original es realmente gracioso aunque teniendo que leer los subtítulos.

South Park: La Vara de la Verdad es un gran juego en términos generales, y una obra maestra desde el punto de vista de un aficionado a la serie. Es muy patente la mano de sus creadores para dar lugar a una historia en la que no falta ese punto característico que es que al final son los propios niños los que realmente se comportan como los personajes más sensatos antes que los propios adultos. Pero no es un juego perfecto. Su duración, de aproximadamente 15 horas, es escasa teniendo en cuenta que hablamos de un RPG. Y es que el género, en realidad, es una excusa. Estamos ante un título que se rige por su argumento y que por ello, aunque esperásemos y deseásemos que la aventura durase más, después de la gris sensación inicial por su finalización uno acaba llegando a la conclusión de que realmente el juego dura lo que tiene que durar y que son 15 horas muy bien aprovechadas. Otro asunto es el de su rejugabilidad, donde sí hay que dar un tirón de orejas. Mucho nos tememos que la magia de South Park como juego es de un solo uso, que la sorpresa, la carcajada y el escándalo por ciertos elementos es solo efectivo la primera vez, sin que nada en particular invite a jugarlo una segunda salvo la curiosidad de probar otras clases. 



Ser el niño nuevo y hacer nuevos amigos nunca es fácil, como tampoco lo es salvar el mundo, pero aún menos fácil es hacer un juego que lo tenga todo. South Park no lo tiene todo, pero sí tiene diversión a raudales, un sistema de combate interesante, multitud de personajes, fidelidad a la serie, un argumento variado y original, momentos escatológicos, incorrección política, canadienses, sexo, zombis, parodias y niños respondones, y todo ello en los límites de un diminuto pueblo al norte de Colorado. Poco más se puede añadir.

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Valoración final: 

Jugabilidad: Mecánicas variadas y un sistema de combate táctico para un juego en el que podemos movernos con una cierta libertad, algo que nos ayudará a conocer South Park más de cerca que nunca. 

Gráficos: Dentro del universo que recrea, éstos no podrían ser mejores. No hablamos de texturas asombrosas ni de gráficos hiperrealistas, pero sí de un aspecto visual que es exactamente igual al de la serie que recrea y en el que gracias a esta simplicidad cuesta distinguir a veces secuencia cinemática de juego en tiempo real. 

Sonido: Os vais a sorprender tarareando durante días alguna de las melodías que suenan en el juego. Especialmente una que os será muy familiar si sois muy asiduos a pasearos por Skyrim.

Duración: En torno a unas 15 horas. No es especialmente largo, pero tal como está hilado el juego es una duración justa. Eso sí, no nos hubiésemos quejado si hubiese durado 5 o 10 horas más.

Conclusión

Da gusto cuando alguien adapta un medio a otro con respeto, fidelidad y buen hacer. Dice su tráiler de lanzamiento que South Park: La Vara de la Verdad es el juego definitivo de South Park. Y no podríamos estar más de acuerdo. Obsidian ha situado un listón que va a ser muy difícil, si no imposible, de superar gracias a un juego que es una joya para todo buen fan de South Park pero que además puede contentar a los aficionados a los RPG. Esta aventura que se han montado Stan, Kyle, Cartman y Kenny, y en la que se ve envuelta el niño nuevo, es muy recomendable de por sí, pero si además sois de los que sabéis qué hay que responder cuando alguien grita “¡Oh, Dios mío, han matado a Kenny!”, este es vuestro juego.

Juan Elías Fernández

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Si te ha gustado te gustará: 

No te quedes solo en el juego: 

  • Película: South Park: Más grande, más largo, sin cortes, de Trey Parker y Matt Stone
  • Canción: Michael McDonald – Eyes of a Child
  • Novela: Juego de Tronos, de George R. R. Martin

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