South Park: La vara de la verdad (Nintendo Switch) – El humor convertido en videojuego

Dicen que hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar. Basta mirar a nuestro alrededor para ver que, técnicamente, no es así. El humor, como lo entendemos todos, se basa en reaccionar a una situación que nos resulta graciosa, pero en su faceta más complicada consiste en hacer una representación cómica de la realidad que nos rodea. No consiste solo en caer en la exageración o en el absurdo de una caída o de la desgracia ajena (eso se lo dejamos a YouTube), sino que un chiste o una gracieta causa más impacto positivo cuanto mejor elaborada está. O por lo menos eso es lo que me pasa a mí con South Park: La vara de la verdad.

La serie South Park se caracteriza por su, a veces, humor radical y su poco reparo en representar según qué tipo de escenas. La producción, como tal, cae bastante en el uso de la escatología, la violencia y el sexo para reafirmarse como serie para adultos a pesar de usar la animación como medio de expresión, pero su humor está a prueba de balas y eso se refleja perfectamente en el juego que Obsidian desarrolló en 2014 y que hace apenas unas semanas se relanzó en Nintendo Switch muy acertadamente.

Análisis

Poca gente hay que no conozca a los malhablados e impertinentes personajes de South Park. Verlos en un título de corte RPG puede ser lo último que se nos pase por la cabeza y quizá por eso esta combinación es tan maravillosa. Es como cuando uno come melón con jamón: al principio pone cara de asco, pero luego va a las mesas del resto de comensales para ver si les queda un pincho más. En cualquier caso, la fórmula podía salir muy mal si no se llevaba bien, pero como demostró en su lanzamiento original, fue todo un éxito. ¿La clave? Hacer lo que mejor saben: humor.

South Park: La vara de la verdad es una crítica al propio videojuego, al género rolero concretamente, representado a través de un juego de niños de barrio. Cartman, Stan, Kyle y Kenny se dividen en dos grupos diferentes que luchan por La vara de la verdad, un poderoso artilugio que en manos equivocadas podría ocasionar el fin del mundo. En realidad esta vara no es más que una rama de un árbol, pero el trasfondo épico y apocalíptico forma parte de esta divertida sátira. En este punto entremos nosotros como jugador y seremos el niño nuevo que se muda al barrio y se encuentra en una guerra entre facciones.

Aunque presentado como un RPG convencional, el título es muy asequible y fresco, siendo bastante accesible para cualquiera que no haya tocado uno de estos en su vida (hulio). El hecho de que sean niños de no más de 10 años interpretando el papel de sus vidas como grandes guerreros y magos hace que uno se tome poco en serio la épica rolera que envuelve este juego, pero para ellos es de gran importancia.

Esa macedonia de crítica, RPG sencillo y personajes malhablados hacen que la aventura de Obsidian no desencaje en absoluto en Nintendo Switch. Más bien al contrario. Uno puede dejar y continuar la historia cuando le apetezca, haciendo de esta consola un hogar muy potente para los títulos de este género, los cuales necesitan de puntos de guardado como agua de mayo para no perder el progreso conseguido.

Dejando a un lado la historia, South Park: La vara de la verdad ofrece al jugador un progreso bastante interesante, un fiel reflejo de la dinámica rolera en títulos como Tales of, Final Fantasy, Kingdom Hearts o incluso Pokémon. Además de tener combates por turnos bastante diferentes a los que uno cabría esperar, también habrá que superar ciertos obstáculos en forma de puzles para poder avanzar a través de las diferentes fases. Como es lógico, esto no se hará en forma de hechizos (reales), sino que la inventiva hará que estos nenes aprovechen todo lo que tengan a mano para seguir adelante, así sea tirarse un pedo e incendiar un pasillo o hacer que Kenny enseñe sus pezones a modo de distracción.

Simplificar el esquema de las batallas es otro punto muy a favor de South Park: La vara de la verdad, y es que en Obsidian no podían complejizar tanto un aspecto tan importante como en otros títulos de esta categoría. El protagonista contará solo con un acompañante para enfrentar a lo que se le venga encima, pero eso sí, podremos optimizar al máximo cada turno para derrotar a nuestros oponentes.

South Park: La vara de la verdad está aderezado con altas dosis de ese humor tan poco formal de los creadores de la serie y su estética es tan sencilla (que no simple), que se mueve perfectamente en la consola de Nintendo. Los escenarios planos, pero llenos de colores están casi sacados de un capítulo de la serie y es que este título no necesita presumir de ser un portento gráfico, ya que ellos se pasarían esa tontería por un lugar muy feo.

Conclusiones

Jugabilidad: Si la forma de jugar en South Park: La vara de la verdad ya era buena en las consolas originales para las que salió, en Nintendo Switch la experiencia es más que satisfactoria. Tanto en el modo portátil como en el de sobremesa, cualquier jugador puede sacarle todo el partido a este RPG de cartón piedra. La exploración se antoja algo pesada, ya que el sistema de transporte entre zonas no es el mejor. Algunas escenas repetitivas también se hacen cansinas, pero esto se puede saltar.

Gráficos: Evaluar en este apartado a South Park: La vara de la verdad es injusto y bastante irrelevante para el análisis, pero os alegrará saber que el juego se ve perfectamente en cualquiera de las formas en las que el Transformer de Nintendo se ofrece.

Sonido: Las voces de los personajes son las originales de la serie (en inglés) y ese tonillo repipi característico en todos los niños hace que sea imposible no soltar una risotada cada vez que se alteran y dicen alguna barrabasada. El juego viene con todos los textos en español, por lo que no hay problema en ese aspecto.

Conclusión: ¿Era necesario llevar este juego a Switch? Yo diría que no, pero como aventura es indispensable si queremos alejarnos un poco de lo convencional y serio y caer un poco en el caos que es South Park. El trabajo realizado por Obsidian es, sin duda, de notable muy alto.

Juan Pedro Prat

Periodista. Siempre llevo a mano un Poké Ball por lo que pueda pasar. Combino mi pasión por escribir con la de diseñar, aunque no se me da muy bien. Intento siempre aprender de todos los que me rodean.

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