¡Calamares frescos!

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Nintendo se enfrenta al shooter y sale victorioso. Splatoon es un soplo de aire fresco, o un fresco colgado de la pared de un buen museo, si quieres una metáfora más acorde, que te va a ofrecer incontables horas de diversión.

Cuando Nintendo anunció Splatoon probablemente lo primero que pensáramos fue, ¿Nintendo haciendo un shooter en tercera persona? Pero pasado este shock inicial que no duraría ni una décima de segundo lo siguiente fue, ¿y por qué no? O, ¿por qué no antes?

Splatoon es una licencia completamente inédita alejada de las grandes franquicias de la Gran N y además es la entrada en un género que hasta ahora le era ajeno en Wii U: los juegos de acción enfocados a la competitividad pura y dura.
Splatoon nos pone en la piel de un Inkling una especie de niño (o niña)- calamar que tiene la malsana costumbre de querer enfrentarse en guerras de paintball a todas horas. 

Desde el primer momento ya nos damos cuenta de que Splatoon tiene algo especial que lo aleja del tradicional shooter competitivo ya sea en primera o en tercera persona. Vale que disparamos sin descanso (más aún que en los shooter tradicionales) y que parte de sus mecánicas y modos son variaciones de los clásicos del género. Pero la gracia en Splatoon está en algo tan sencillo y a la par difícil en lo que innovar como es el movimiento.

Splatoon es un juego bastante frenético y para jugadores con cierta habilidad como sucedía en Gears of War en el que no vale solo saber apuntar bien sino que además tienes que saber moverte a la perfección. Si queremos movernos ágiles en Splatoon tendremos que pintar el suelo de nuestro color.

¿Por qué? Porque la mejor forma de desplazarnos rápidos es transformándonos en calamar y para hacer esto de la manera óptima debemos hacerlo en nuestro color. Si lo hacemos en el del adversario iremos perdiendo vida hasta morir y si lo hacemos en el neutral será mejor ir andando de lo lentos que vamos.

Pero es que pintar de color el suelo o las paredes (requisito indispensable para poder escalarlas y encontrar mejores posiciones tácticas en el mapeado) nos sirve además para recargar munición. No podemos recargar munición de otra manera que no sea sumergiéndonos en nuestro color. Una genialidad de idea que va absolutamente acorde con toda la dinámica del título.

Además, dependiendo del modo en el que juguemos pintar no solo va a ser servir para matar a nuestros rivales y hacer que se retrasen en su objetivo sino que será el fin último para ganar una partida. Por ejemplo en el modo básico más habitual, esto es, el territorial, la victoria no la obtendrá el equipo que más mate sino el que pinte más zona de su color.

Como comentábamos, lógicamente si matamos a los rivales, en el tiempo que tardan en regenerarse nosotros podemos seguir pintando terreno. Por ende, si un equipo muere mucho lo normal es que termine perdiendo por paliza.

Hablando precisamente de las regeneraciones vamos con otro punto a destacar en Splatoon: las reapariciones tácticas (no se llaman así pero las hemos bautizado para entendernos todos y porque el nombre quedaba bien molón). Nos explicamos: al morir tardamos un rato, breve, en reaparecer. En este periodo de tiempo debemos mirar a la pantalla de nuestro Gamepad y tomar una decisión crucial: ¿nos compensa salir en nuestra base o utilizar una de nuestras habilidades especiales (si la tenemos equipada) y lanzarnos en un gran salto justo a la vera de un compañero de equipo?

Pensarás: lo normal es lanzarse al lado de un compañero de equipo para ayudarle porque cerca de nuestra base si las cosas van bien estará perfectamente pintada. Buena deducción pero hay un matiz: si nos lanzamos al lado de un compañero y este está en medio de una batalla en las que tiene las de perder o acaba de morir es muy posible que nosotros muramos frente a la misma persona. En este tipo de decisiones hay un gran acierto en el componente táctico dentro del enorme frenetismo que tiene Splatoon

Esto mismo de mirar al Gamepad nos sirve para descubrir las posiciones en las que se encuentran nuestros compañeros y ver todo el mapa que tenemos pintando y decidir por dónde debemos atacar o apoyar o por donde no. Esto solventa un poco la decisión errónea de no incluir un chat de voz en el juego. No es que sea 100% necesario pues es relativamente fácil coordinarse con estos métodos que os contamos si la necesidad de hablar. Pero esperamos que Nintendo reconsidere esto en una futura de las muchas actualizaciones que se tienen planeadas para Splatoon.

Además de la "revolución" que supone la movilidad del juego y el no centrarse 100% en aniquilar al enemigo contrario, Splatoon ofrece una gran diversidad en el armamento, equipo y habilidades que podemos cargarle a nuestro personaje.
En Splatoon se ha optado por una opción tremendamente sencilla e intuitiva: para mejorar y modificar a nuestro personaje nos vamos de tiendas. Y en estas tiendas compramos ropita y accesorios.

Efectivamente podemos tomarnos esto como un voy a hacer que mi niño calamar sea el más molón de la comunidad con tal o cual camiseta, gorra, gafas… pero dentro de esto la realidad está en que dependiendo de la ropa que cogemos mejoramos unos atributos u otros y se nos activan unas habilidades especiales u otras. La del salto táctico que os comentábamos antes es una de ellas pero podemos decidir ser más rápidos, ser más invisibles, tener la capacidad de localizar a los enemigos y un larguísimo etcétera.

Lo mismo sucede con las armas que se presentan en kits de tres seleccionables. Nos explicamos: cada vez que compramos un paquete con moneda del juego (que ganamos jugando ojo) no solo compramos un arma concreta. Además del arma compramos el tipo de "granada" que vamos a emplear pero también la habilidad especial ofensiva que dispondremos.

Esta habilidad podremos activarla cuando alcancemos una puntuación en partida determinada sin que nos maten. Una racha de bajas de toda la vida, vaya. Las combinaciones son altísimas y podemos crearnos a un personaje a medida según nuestra habilidad. Y estas compras fomentan el que queramos echar partidas sin parar para conseguir más dinero y comprarnos mejores extras.

En cuanto a los tipos de armamento los más básicos y por reducir son tres: por un lado nos encontramos con la típica metralleta que sirve tanto para pintar zona como para machacar enemigos. Es la opción estándar para cubrir múltiples necesidades a una distancia media.

La segunda clase es la del rollo de pintura: para entendernos es como el "escopetero" de toda la vida pero con una importante variante. Esta clase juega a matar de cerca pero su verdadero objetivo no es ese: cuando tenemos el rodillo equipado nuestra capacidad para pintar zona rápido y de manera amplia es altísima. Tener a uno de estos en el equipo es fundamental y si se le defiende bien hay amplias posibilidades de victoria.

El último tipo básico es, como no podía ser de otra manera, el francotirador. Su objetivo ahora sí que es matar casi exclusivamente y a larga distancia. ¿Puede pintar zona? Sí, pero no tiene mucho sentido perder el tiempo cuando podemos fastidiar tremendamente al equipo contrario.

Con todo esto queremos decir que la jugabilidad de Splatoon está tremendamente pulida, equilibrada, es asombrosamente divertida y variada. Y supone todo un soplo de aire fresco para un género que cada vez tiende a aportar menos dentro de las grandes y viejas espadas de los últimos años.

Por si fuera poco, hasta aquí solo hemos hablado de la vertiente netamente online. Splatoon cuenta con una campaña de lo más interesante que no es un mero tutorial sino que está plagada de retos y Final Bosses realmente divertidos e imaginativos. Además cuenta con un modo local a pantalla partida aunque en este sentido esperábamos algo más que un simple modo de 1vs1. ¿Es entretenido? Por supuesto, pero requiere de más mandos de los necesarios (por ejemplo la combinación Wii Remote y Nunchuck no es válida) y tal vez hubiera sido interesante poder realizar partidas locales con más gente. Independientemente si tu objetivo no es jugar en local con un amigo al lado, esto no empeña para nada la experiencia general de Splatoon.

Néstor García

Valoración Final

Jugabilidad: Frenética, divertidísima y fresca. El manejo vertical con el giroscopio es más intuitivo de lo que parece inicialmente para los más duchos en el género y fantástico para los jugadores nuevos. La forma de moverse en el juego y recargar es brillante y se aporta algo nuevo en un género en el que parecía que quedaba poco por inventar.

Gráficos: Tanto el apartado de diseño artístico como el gráfico lucen un acabado exquisito, el tan característico Made in Nintendo. Además Splatoon va tremendamente fluido y no hemos notado ningún tipo de caída en la velocidad de las partidas. Una gozada.

Sonido: La banda sonora es "peculiar". Imperan los temas de rock duro con un toque bastante freak. Puede llegar a cansar por su poca variedad de temas aunque realmente transmite lo que requiere el juego: una lucha encarnizada y rápida.

Duración: Ilimitada y tremendamente rejugable. Tiene opciones para aburrir ya sea online y offline y el juego recompensa mucho el acto de jugar con diferentes extras que son necesarios para que mejoremos en combate. Además, cuenta con una serie de minijuegos bastante adictivos que podemos cargar mientras esperamos a que se nos conecte la partida. Por lo que encender Splatoon es un no parar.

Conclusión

Splatoon es un auténtico soplo de aire fresco en un género como el shooter que lo necesitaba encarecidamente. Es un juego tremendamente divertido y accesible para los nuevos jugadores y con mucho componente táctico si se quiere para los jugones más experimentados. Una recomendación absoluta si se tiene una Wii U o si se quiere probar con algo nuevo que se aleja del típico mata-mata. Recomendable 100%.

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