Espionaje de acción

Después de tomarse un saludable descanso, la serie Splinter Cell vuelve a la carga con una entrega que cambia su jugabilidad y apuesta por una acción más directa y una puesta en escena totalmente cinematográfica.

Splinter Cell Conviction continúa la historia del emblemático espía Sam Fisher. Este ha abandonado ya totalmente la agencia en la que trabajaba antaño y ahora todos sus esfuerzos pasan por sacar a la luz la conspiración que, según él, terminó con la vida de su hija. Para Fisher no hay duda de que aquello no tuvo nada que ver con un accidente, como se dice de manera oficial. A partir de entonces su camino no será lo que se dice un sendero de rosas, más bien al contrario…

Sin rodeos

Hasta ahora, Splinter Cell era lo que podríamos llamar un “simulador de espionaje”; es decir, un juego donde el margen de error con el que contaba el jugador era mínimo. Si los enemigos nos detectaban, lo más probable es que termináramos cosidos a balazos antes casi de darnos cuenta nosotros mismos. Pues bien, eso ha cambiado. Ubisoft ha decidido decantarse esta vez por una fórmula mucho más flexible con la que posiblemente pretenden acercarse a un público más variado.

Esto no quiere decir que en Conviction el sigilo no siga estando a la orden del día, al igual que los gadgets y todas las características que, al fin y al cabo, han hecho tan famosa a la saga. Lo que ocurre es que, al menos en los niveles más bajos de dificultad, el juego no exige su uso. Es decir, que si quieres ir por la vía rápida y liarte a tiros con todo lo que se mueva, es perfectamente posible. Una mentalidad distinta a la que Fisher y Ubisoft nos tenían acostumbrados hasta ahora, vaya.

¿Es entonces este nuevo Splinter Cell un título de acción sin más? No exactamente. Como decíamos antes, las posibilidades que proporcionan los gadgets y las distintas opciones de llegar hasta los enemigos simplemente hacen que las posibilidades del juego sean mayores. Además, el diseño de los niveles resulta variado y, por sus características, siguen obligando a Sam a utilizar todo tipo de habilidades para escalar y colarse en distintos lugares de complicado acceso.

Dejando a un lado la campaña individual, que tiene una duración de unas diez horas (más o menos lo habitual dentro de este tipo de lanzamientos), la segunda gran propuesta del juego es un modo cooperativo para dos usuarios que, a modo de prólogo, cuenta con un argumento y un desarrollo completamente independiente a lo que sería la campaña principal. Una interesante adición que complementa al juego principal.

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