Larga vida y prosperidad

Red Storm presenta el videojuego que los fans de Star Trek estaban esperando. No se trata de un simple título de acción, sino de una auténtica aventura espacial específicamente diseñada para los dispositivos de realidad virtual, como PlayStation VR. El jugador, que vivirá esta inmersiva experiencia en primera persona, será capaz de acceder a la sala de mando de la nave U.S.S. Aegis y asumir el rol de capitán, timonel, táctico o ingeniero. En cualquier caso, cuidado con los klingon.

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El catálogo de PlayStation VR continúa engrosando con el paso de los meses. Si hace unos días nos sorprendíamos con Farpoint, un shooter en primera persona que llegaba a las tiendas junto con el revolucionario mando-pistola Aim Controller, en esta ocasión serán los más acérrimos seguidores de una de las franquicias más populares de la televisión los que estarán de celebración. Nos referimos, por supuesto, a Star Trek: Bridge Crew, la aventura que cualquier trekkie que se precie estaba esperando.

Los chicos de Red Storm no han creado una aventura al uso, sino una experiencia especialmente diseñada para la realidad virtual. Si siempre habías deseado estar al frente de una de tantas naves que aparecen en la serie o en las adaptaciones cinematográficas, incluida la U.S.S. Enterprise, esta es la ocasión ideal para convertirte en el capitán de la tripulación. No obstante, los desarrolladores también permiten afrontar las misiones en otro tipo de roles en los que ahondaremos en el análisis.

Sin más dilación, te invitamos a leer nuestras impresiones tras explorar el espacio exterior a través de la edición digital de PlayStation 4, para la que hemos requerido del casco de realidad virtual de Sony, la cámara y los PlayStation Move, pese a que el juego también puede controlarse mediante el mando convencional. En cualquier caso, también puedes acceder a esta trepidante aventura galáctica mediante Oculus Rift y HTC Vive, los dispositivos compatibles con PC.

Tras acceder al menú principal se nos invitará, en primer lugar, a crear a nuestro avatar. Podremos escoger entre la raza humana o la vulcana, el sexo y entre cuatro rostros con sus respectivas facciones y cortes de pelo. Las opciones son bastante limitadas aunque suficientes para crear a un personaje del que, en cualquier caso, solo veremos el torso, las piernas y las manos. De hecho, únicamente será el resto de jugadores del modo cooperativo los que aprecien cada detalle de nuestra creación.

Tras completar esta formalidad, que es mejor no descuidar para lograr la mejor inmersión, podremos acceder a una serie de modalidades que nos permitirán explorar el espacio de diferentes maneras. La principal es a través de la aventura para un jugador, que nos subirá a bordo de la U.S.S. Aegis para dirigir al resto de tripulantes y completar la misión. Básicamente, recorrer una zona desconocida del espacio, apodada La trinchera, y localizar un nuevo hogar para la población vulcana, deseosa de volver a asentarse en un planeta para asegurar el futuro de su especie.

No obstante, el plan de la Federación contará con un peligroso y conocido enemigo, el Imperio Klingon. En cualquier momento una de sus naves podrá hacer acto de presencia para poner en dificultades al jugador, que deberá tomar las decisiones adecuadas para completar cada una de las tareas con el mayor de los éxitos. La principal diferencia entre este y el resto de modos es que la campaña cuenta con un guion que nos hará mantener un interés constante en la historia y que, como es obvio, nos hará perseguir un objetivo final.

Mientras tanto, la exploración en solitario y el cooperativo nos permitirán vivir una aventura impredecible en la que la única trama será la que decida abordar el jugador. De este modo, cualquier contratiempo será generado de manera procedural, totalmente aleatoria en base a unos parámetros predeterminados, para sorprender al jugador a cada paso que dé. Por supuesto, en sentido figurado, puesto que nunca abandonaremos una sala de mando que deberemos dirigir hasta las últimas consecuencias.

El usuario, que en las partidas individuales se verá obligado asumir el rol de capitán, deberá tomar decisiones estratégicas y coordinar las acciones del resto de la tripulación, que conformarán otros tres miembros. El primero de ellos es el timonel, que a grandes rasgos se encarga de pilotar la nave y determinar la velocidad a la que esta avanza. Mientras tanto, en el puesto táctico se encuentra la persona encargada de armar los escudos del vehículo espacial, seleccionar los objetivos, inspeccionarlos y, en última instancia, dispararles o lanzarles misiles guiados directamente a su posición.

A su diestra, a cierta distancia de su panel, se halla también el ingeniero. Su trabajo es el de atender al estado de las diferentes secciones de la nave y gestionarlas de la mejor manera posible. Es capaz de modificar la potencia otorgada al armamento, al escudo o a cualquier otro elemento para dotarle de una mayor intensidad en los momentos adecuados. Asimismo, deberá arreglar cualquier contratiempo derivado de ataques enemigos o simples problemas eléctricos que afecten a la nave.

No obstante, estos responsables precisarán de las instrucciones adecuadas para llevar a buen puerto sus respectivas tareas. El capitán, controlado por el usuario, podrá realizar órdenes genéricas a las que atiendan todos ellos o, si la situación lo permite, interactuar de manera independiente con cada uno de ellos y seleccionar la opción deseada. Para ello será necesario abrir el menú de cada tripulante y navegar por un sistema de submenús hasta encontrar el apartado que corresponda. En cualquier caso, el jugador podrá tomar el control de cualquiera de estos puestos y poner en práctica su decisión por sí mismo.

Hasta adquirir los conocimientos necesarios del funcionamiento de los menús, la opción más adecuada puede ser la de levantarse del asiento del capitán y efectuar cada tarea personalmente. De este modo, el jugador también podrá pilotar, atacar a un objetivo o reparar la nave incluso en las modalidades para un jugador. Sin embargo, desde el puesto principal de la sala de control también será capaz de llevar a cabo algunas tareas generales, como marcar un objetivo o dar la voz de alarma.

Cabe destacar, además, que el dominio de las diferentes opciones, tanto de capitán como del resto de tripulantes, puede ser complejo en los primeros compases del juego. Hasta comprender el funcionamiento de cada puesto y asimilar sus posibilidades, el usuario requerirá de un margen de tiempo considerable, al menos para explorar el cosmos con las máximas garantías. Sobre todo, si el jugador no tiene un dominio absoluto del inglés, la única lengua disponible tanto las opciones de doblaje como en la interfaz.

En esta ocasión, Ubisoft ha optado por distribuir el videojuego sin la correspondiente traducción al castellano, algo a lo que nos tenía acostumbrados incluso en las propuestas anteriores para la realidad virtual. Ni siquiera contaremos con unos subtítulos que nos ayuden a comprender los términos más complejos, que muchos usuarios deberán asimilar simplemente por contexto. No es un aspecto baladí, dado que de la perfecta comprensión de cada menú dependerá el éxito de las misiones y del resto de tareas disponibles en el juego.

En cualquier caso, Star Trek: Bridge Crew cuenta también con un modo cooperativo que nos permitirá adentrarnos en el espacio profundo tanto con amigos como con desconocidos de nuestra misma región. De este modo, la navegación por las diferentes opciones quedará suprimida y cada uno de los integrantes del equipo podrá ocupar el puesto deseado e interactuar con el resto únicamente mediante la voz. Esta es, sin duda, la opción más inmersiva de un juego que, en cualquiera de las modalidades, nos permitirá disfrutar tanto de una vista interior de la nave en 360 grados como de una del exterior.

Precisamente mediante esa última cámara seremos conscientes de la potencia visual del título, capaz de ofrecer una experiencia en primera persona que, además, no proporciona la más mínima sensación de mareo. Esto es, en parte, gracias a su jugabilidad. Pese a poder girarse completamente, el jugador nunca estará en movimiento y únicamente deberá tomar cada decisión haciendo uso del Dualshock 4 o de los mandos PlayStation Move, que simularán ser cada una de sus manos. Pese a que el control pueda resultar ligeramente impreciso en algunas ocasiones, esta segunda opción será la más adecuada para alcanzar la mejor de las inmersiones.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: El usuario tiene a su disposición múltiples formas de interacción con el resto de tripulantes, que podrán acatar las órdenes o ser sustituidos en sus puestos. Todas las indicaciones disponibles podrán realizarse, en cualquier caso, tanto con el mando Dualshock 4 como mediante PlayStation Move, más intuitivo aunque ligeramente impreciso dada la disposición de los menús de opciones. Cabe destacar, además, que el juego no provoca el más mínimo mareo incluso en sesiones significativamente prolongadas.

GRÁFICOS: El apartado visual cumple sobradamente con las expectativas. La vista interior de la nave resulta convincente y ofrece un ángulo de visión de 360 grados, al igual que la cámara exterior que sobrevuela el vehículo espacial. De hecho, es ésta última vista la más espectacular de cuantas dispone el jugador, que será capaz de mirar a su alrededor y deleitarse con meteoritos, planetas y otros cuerpos espaciales.

SONIDO: Los efectos sonoros son indispensables para generar la atmósfera en la que el videojuego pretende sumergirnos, tanto en el interior de la nave como en el espacio profundo. Sin embargo, hemos echado en falta, además del habitual doblaje en castellano al que nos tiene acostumbrados Ubisoft, más líneas de diálogo en los NPCs, que repiten una y otra vez las mismas órdenes en inglés sin ningún tipo de subtítulos.

DURACIÓN: Nos hallamos ante una de esas experiencias difícilmente cuantificables en relación al tiempo de juego. Además de la historia principal, que nos invitará a seguir una serie de misiones, el usuario podrá también explorar el espacio libremente tanto en solitario como con otros tres amigos. Estos dos últimas opciones cuentan, además, con un factor de impredecibilidad que resulta muy emocionante.

CONCLUSIÓN: Cualquier fan de Star Trek se sentirá maravillado con la propuesta que nos presenta Red Storm. Qué mejor manera de disfrutar del rico universo de la franquicia que a bordo de una nave en la que el jugador puede asumir diferentes roles para definir su propia experiencia. Pese a que la variedad de opciones pueda resultar abrumadora en los primeros compases del juego, sobre todo si el usuario no tiene un dominio absoluto del inglés, conforme vayan pasando las horas logrará adaptarse a cualquiera de los asientos escogidos y disfrutar de un título tan emocionante como inmersivo.

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