Viaje al corazón Zerg

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Blizzard continúa con su epopeya galáctica. Una nueva entrega que mantiene la calidad a la que nos tiene acostumbrados esta mítica saga de estrategia.

Si por algo ha venido destacando la compañía Blizzard, ha sido sin duda por lo mucho que ha cuidado cada uno de sus lanzamientos. Desde las primeras y clásicas entregas de Diablo o Warcraft hasta sus más recientes estrenos. Una política que se confirma con esta nueva entrega de StarCraft 2, esta vez con los Zerg como protagonistas.

Como ya se anunció en su momento, en esta ocasión la saga cambia de manos. Los Terran quedan relegados después del fantástico Wings of Liberty, para poner en el punto de mira a la segunda facción de las tres con las que cuenta la saga. La tercera llegará más adelante. El resultado, os lo podemos asegurar, es impresionante a todos los niveles, como iremos viendo a lo largo del análisis.

Lo primero que destaca de Heart of the Swarm es su eficaz argumento. Este sigue lo acontecido en la primera parte, recuperando a la Reina de Corazones, Sarah Kerrigan, dispuesta a llevar a cabo su venganza contra el emperador Terran. No desvelaremos demasiado del guión, pero sí os diremos que se haya a la altura de lo que cualquier seguidor de StarCraft podría esperar.

El mimo con el que se ha desarrollado la aventura también se nota en la campaña principal. Es mucho más que una expansión, presentando veinte misiones distintas de una calidad fuera de toda duda. Tanto por su desarrollo como por la originalidad y variedad de planteamientos.

Desde una postura continuista con respecto a la primera parte (lo cual no es malo en absoluto, teniendo en cuenta la calidad de esta), encontramos multitud de situaciones. Todo parte de la jugabilidad de estrategia en tiempo real de siempre, pero con retos muy distintos, que nos enfrentan a poderosos enemigos, momentos de infiltración, de supervivencia o contrarreloj. Todo ello mientras recorremos diferentes y atractivos planetas.

¿Es todo perfecto en la forma en la que se ha planteado Heart of the Swarm? Lógicamente no. En algunos momentos, y pese a la excelente producción general, sí se nota una producción quizás menos exigente que la de Wings of Liberty. En ella se siente que los guionistas quizás han pecado de caer más en ciertos clichés, por lo que a la larga todo resulta menos épico y memorable.

También la campaña, quizás en un intento de llegar a un público más elevado, resulta más sencilla de lo acostumbrado. Esto no es bueno o malo, pero puede que decepciones un poco a los jugadores más veteranos, esos que esperan un reto creciente en cada una de las misiones. Por suerte, como decíamos, dichas misiones destacan por los muchos objetivos que plantean y por lo diferentes que en el plano meramente estratégico resultan.

 

Los Zerg tienen su propia jugabilidad. Una muy fundamentada en crear tropas de forma rápida. Y también en elegir qué tipo de ejército queremos crear. Para ello contamos con la Fosa de Evolución. Como su propio nombre indica, esta opción nos permite elegir entre tres mejoras distintas para cada personaje. Y en todo momento podemos cambiar entre ellas, demostrando cierta flexibilidad jugable.

Por su parte, Kerrigan también sube de nivel y recibe nuevas y poderosas habilidades entre las que, igualmente, podemos elegir. Además de las veinte misiones generales que comentábamos antes, también hay unas cuentas centradas en la evolución, gracias a las cuales podemos mejorar nuestras unidades y también probar las distintas evoluciones, para así seleccionar entre ellas de manera empírica.

La campaña de StarCraft 2: Heart of the Swarm puede llegar a rondar las diez horas. Una duración bastante diga que, no obstante, se queda algo por debajo de lo visto en Wings of Liberty. Es cierto que la campaña divierte bastante mientras disfrutamos de ella, pero sin duda nos hubiese gustado poder manejar a los Zerg durante otras diez horas más. Por pedir…

Por último, también conviene dejar claro el protagonismo y gran poder que Blizzard ha decidido dar a la propia Kerrigan. De hecho la figura del héroe ha aumentado su importancia dentro del juego, y resulta totalmente imprescindible durante los niveles. Algo que también hace que el juego, insistimos, sea más fácil de superar que antes.

Pero está claro que si algo destaca de este nuevo StarCraft 2 es su multijugador. En este sentido también encontramos novedades dignas de mención, aunque la experiencia resulte tan gratificante como de costumbre.

Lo primero que los veteranos notarán en estas partidas es que muchas unidades han cambiado, lo que muta totalmente la jugabilidad en algunos aspectos. Y es que, como viene sucediendo desde los tiempos del primer StarCraft, el multijugador del juego resulta indudablemente adictivo y accesible, pero también exigente como él solo, sobre todo teniendo en cuenta el alto nivel de algunos usuarios.

Asumiendo este hecho de forma objetiva, nos encontramos, en cualquier caso, que StarCraft 2 Heart of the Swarm tampoco es apto para aficionados que pretendan echarse una partidita sin más. Sobre todo si tenemos en cuenta que la campaña individual no tiene nada que ver, después, con los sufridos enfrentamientos multijugador. Para bien o para mal, eso lo dejamos al criterio de cada lector.

Afortunadamente, sí encontramos la posibilidad de jugar partidas que no se reflejen en nuestras estadísticas (no clasificadas), para, junto al Modo Entrenamiento, poder ir pillándole el truco al asunto, sobre todo si somos recién llegados. Igualmente nos ha dado la impresión de que nos el equilibrio entre las tres facciones, Zerg, Terran y Protoss, está más conseguido que nunca. Quizás lo segundos sigan contando con alguna ventaja, pero no es tan evidente como antaño.

 

Visualmente, todo sigue como en Wings of Liberty. Es decir, a un gran nivel de producción. La presentación del juego brilla gracias a unas increíbles secuencias cinemáticas, lo mismo que los efectos o la fluidez de las partidas, que además podemos configurar con bastante libertad.

Los menús si han sufrido algún que otro cambio, adaptándose a la nueva raza protagonista y haciendo su manejo más sencillo e intuitivo.

La banda sonora y el doblaje en castellano también están al mismo nivel que en la anterior entrega, poniendo la guinda a un trabajo técnico de impecable factura.

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Valoración final

Jugabilidad: Épica y adictiva, tanto en solitario como en su multijugador. La campaña, eso sí, es algo menos épica que la de Wings of Liberty.  

Gráficos: Todo tiene un aspecto fantástico. Las escenas cinemáticas, los efectos, los escenarios… todo.

Sonido: Está doblado al castellano, y con una gran banda sonora.

Duración: La campaña dura unas diez horas…

Conclusión

Heart of the Swarm sigue mantiene la calidad habitual de la saga Starcraft, presentando una campaña variada y sumamente atractivo y recurriendo a su infatigable multijugador se siempre. Quizás en conjunto no sorprenda tanto como Wings of Liberty, pero sigue siendo un imprescindible para los fans.

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