Una de piratas espaciales

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El equipo que trajo Steamworld Dig hace un par de años ha creado un título de estrategia de la misma saga que llega ahora a Nintendo 3DS, aunque más tarde también lo hará a PlayStation 4, Xbox One, PS, Wii U, PC y iOS. Un nuevo concepto que da un giro radical a la saga ampliándola por caminos que no se vieron en la primera entrega.

Si has jugado a Steamworld Dig, lo primero que tienes que hacer antes de jugar a Steamworld Heist es olvidarlo, porque no tiene nada que ver. Aquel era un juego de exploración basado en la excavación con un escenario muy grande que se pierde verticalmente hacia abajo en lo más profundo, y este, uno de estrategia por turnos basado en los disparos. Lo único que comparten es el mismo universo y el diseño en dos dimensiones. Por lo demás es todo una revolución.

Y decimos que comparte el mismo universo, porque esta vez la aventura cobra tintes espaciales. Está protagonizada por personajes nuevos, aunque siguen siendo robots que viven y sienten, pero que esta vez son piratas y contrabandistas espaciales. Atrás ha quedado el salvaje oeste, puesto que lo que toca es navegar por el espacio en busca de otras naves que atracar mientras se aumentan las riquezas propias y de paso se libera a algunos inocentes que han sido apresados.

La protagonista de la historia es una robot llamada Pipper, que es la capitana de la nave y la que acepta las misiones, comercia por objetos y realiza todo lo que tiene que ver con la historia y el avance en general. No obstante, no es obligatorio jugar en todas las misiones con ella, ya que al empezar las fases se puede elegir el equipo que realizará la incursión.



Cada nivel es una nave o una estación en medio del espacio que hay que atacar por diversas razones. Al entrar a ellas, estas se convierten en el escenario de combate de forma aleatoria, ya que cada vez que se intenta la misión se crea una nueva disposición. A mediada que se va avanzando por la nave, se van iluminando nuevas salas y se descubren los enemigos que estaban escondidos en ellas. Es un juego de estrategia pero no es para nada estático, ya que cada fase hay que recorrerla desde un punto a otro, y eso impide jugar arrinconado contra una pared a la defensiva. Es obligatorio llegar a un punto en concreto, ya que en última instancia, tras cumplir los objetivos, hay que abandonar la nave en un punto concreto. No obstante, hay misiones intercaladas que se superan de formas distintas, como sobrevivir a oleadas de enemigos o combatir a muerte contra varias facciones en un mismo escenario, que le dan la pizca de variedad necesaria.

Los combates se desarrollan por turnos, primero todos los personajes del jugador, y después todos los de la máquina. En cada turno, las acciones posibles son desplazarse a otra posición, disparar o activar alguna mejora. Los escenarios se autodiseñan con parapetos aleatorios a lo largo de las salas, y lo más lógico es llevar siempre a los personajes detras de ellos, ya que sirven de escudo para los turnos en los que la máquina dispara. Además, la particularidad de este juego es que las balas rebotan contra las paredes, el suelo y el techo, y se pueden conseguir muertes de formas muy imaginativas.

La inteligencia artificial también lleva a las tropas enemigas a moverse por todo el recorrido y colocarse detrás de defensas, de donde es muy difícil sacarlos. Como cada sala tiene diferentes niveles conectados mediante escaleras, los suelos unas veces se pueden atravesar y otras veces cortan las trayectorias de las balas, con lo que a menudo es muy útil estar en estructuras altas. Otras veces, si el suelo es atravesable, estar en lo alto tan solo sirve para tener las posaderas al descubierto.



Los personajes disponibles son todos bastante parecidos al principio, pero al superar misiones ganan experiencia, y con ella, suben niveles. Al hacerlo, cada uno consigue mejoras activas en forma de habilidades, como puede ser inmunidad a los daños o curación para todo el pelotón, y también mejoras pasivas, como aumento de la vida máxima o de la fuerza. Al final, cada uno de ellos se especializa en un tipo de armas y gracias a sus habilidades, cubre una forma de luchar que no tiene otro, así que hay que pensar muy bien el equipo que se quiere desplegar para conseguir la máxima eficacia.
Además, los personajes se pueden equipar con diferentes armas y equipos para configurarlos al gusto del jugador.

En cuanto a armas, las hay de diferentes clases, y cada uno tiene un tipo favorito; van desde pistolas y revólveres hasta fubfusiles o lanzacohetes. Hay personajes que por sus habilidades piden a gritos una configuración. Si por ejemplo uno potencia la precisión o el combate a distancia, lo más lógico es equiparle un arma francotiradora y un potenciador de los golpes críticos, que se activan al impactar en la cabeza. Si por el contrario, sus habilidades mejoran atributos físicos como la resistencia, sería más propio personalizarle para el combate a corta distancia o incluso para el cuerpo a cuerpo.

Como los sombreros son el atuendo más de moda actualmente en el juego en línea, el equipo de Image & Form Games no ha dejado pasar la oportunidad de incluirlos también en su juego. A priori parece que no otorgan ninguna ventaja, ya que no lo indican en la descripción, pero son útiles, porque a menudo libran de un disparo a la cabeza. Los hay muy disparatados, como sobreros con un gato ensartado o pelucas pomposas, pero también los hay más tradicionales: cascos militares, gorras, borsalinos…



La moda, no obstante, es lo menos importante del juego. El estilo artístico sigue en la línea de la entrega anterior, con unos diseños muy chatarreros y sucios, sobre todo al principio. Conforme avanzan las fases, se viaja a nuevas partes del universo, y cada una conlleva una tecnología diferente y otros tipos de enemigos, siendo un viaje cada vez más futurista, ya que se va volviendo más pulcro y electrónico.

Sin demasiado alarde ni espectacularidad, da la sensación de ser un viaje espacial de forma más que correcta. Cada zona del universo tiene un fondo diferente e imaginativo, en algunos casos casi apocalípticos, con planetas hechos pedazos o constelaciones y otras formaciones espaciales.

El apartado sonoro por su parte, es correcto, pero pasa bastante desapercibido. Esto no tiene por qué ser algo negativo, ya que, al fin y al cabo, es un juego de estrategia que invita a pensar cada movimiento, y si la música se hace notar demasiado, podría llegar a cansar o desconcentrar. De todas formas, aunque la música de las fases no es recordable, sí que hay una serie de temas de un gusto y una calidad por encima del resto. Estos tienen la particularidad de que todos se escuchan en las cantinas que se encuentran desperdigadas por las estaciones. El juego tiene un tono general antiguo, como si estuviera siendo emitido en los años '50, ya que incluso la historia la cuenta un narrador que bien podría ser un locutor de radio de aquellos años, y por ello, estas canciones suenan con estilos de entonces, con sonidos del country o el blues.

Rubén García.

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JUGABILIDAD: Steamworld se pasa a competir en una liga completamente diferente y no lo hace nada mal. Abandona la exploración para pasarse a la estrategia por turnos, con un sistema ágil y directo que no requiere largos y pesados turnos para acabar una fase, aunque no por ello es menos profundo. La única pega es que no tenga un modo multijugador para crear partidas personalizadas con amigos.

GRÁFICOS: Mantiene el estilo artístico chaterrero que define a la serie. El efecto 3D resulta llamativo, aunque no define la jugabilidad en ningún momento. El diseño de sprites que parecen dibujados a mano le da bastante personalidad.

SONIDO: La banda sonora no es muy recordable, tan solo acompaña la acción sin molestar para que el jugador pueda pensar bien los turnos. Los mejores temas se encuentran en los bares. No hay voces, ya que los robots tan solo emiten sonidos, y los subtítulos llegan en inglés con un lenguaje muy coloquial, que puede dificultar la comprensión.

DURACIÓN: Este es uno de los apartados en los que más ha crecido el juego. Prácticamente multiplica por cinco la duración de Steamworld Dig. La idea en aquel se quedaba corta, y al cambiarla por la estrategia, ha crecido desmesuradamente en duración. La dificultad está bien medida y salvo picos concretos, se puede superar con un buen planteamiento, pero sin demasiada presión.

CONCLUSIONES: Steamworld Heist es ofrece una visión diferente y más ambiciosa del mundo creado en Dig. Ha sabido crearse una nueva identidad que ofrece una jugabilidad totalmente diferente, pero con calidad y muy divertida. Tiene el punto justo de estrategia para no jugar a lo loco y el punto justo de agilidad para no convertise en pesado a los menos duchos en el género. Además, es profundo y el sistema de niveles y mejoras permite crear personajes muy diferenciados para las diferentes situaciones que se crean al asaltar las naves enemigas. Es una opción a tener en cuenta para los habituales del género.

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