AlfaBetaRETRO: The Story of Thor – Oasis aventurero en Mega Drive

 

 

Mucho y muy bueno se podía encontrar en Mega Drive. Conversiones de recreativas que te hicieran creer que la máquina estaba en tu casa, juegos de acción sensacionales, deportes, hasta algo de estrategia y algo de rol occidental. Pero éste último se hacía un poco antipático a los usuarios de consola. Los JRPGs, en cambio, eso era otro cantar. Un buen Final Fantasy, eso le faltaba a la máquina de Sega. Un Secret of Mana. Un The Legend of Zelda, haciendo ya muchos equilibrios y aspavientos sobre la fina línea que dicta lo que se puede entender por un juego de rol en consolas.

Y eso que, realmente, la máquina tenía argumentos. Contaba con la saga Phantasy Star, iniciada en Master System y continuada en los 16 bits. Tenía ese primo raro pero cuando más lo conoces mejor te cae, que es el SRPG, el juego de rol táctico en forma del maravilloso Shining Force. Y en formato CD tenía Lunar: The Silver Star. Pero ese campo del rol de acción se le parecía resistir, por mucho que la incomprendida serie Monster World dejara dos fenomenales entregas en la máquina. Sega decidió tomar cartas en el asunto durante el ocaso de los 16 bits para llevar a cabo varios desarrollos, y entre ellos estaba The Story of Thor, conocido en territorio americano como Beyond Oasis. Una de las últimas joyas de la máquina.

Un día, durante sus habituales excavaciones, el príncipe Ali encuentra un brazalete dorado que, para mayor sorpresa, le habla y le cuenta su historia. Es el Brazalete de Oro, y su poseedor tendrá poder sobre los espíritus de la naturaleza. El accesorio tiene una contrapartida, el Brazalete de Plata, que en tiempos fue usado por el hechicero Agito para invocar a las fuerzas del mal. Tras su duelo final, ambos objetos cayeron en el olvido… hasta ahora. Ali tendrá que volver a reunir a los espíritus del Brazalete de Oro y restituir su poder antes de que Agito, que ya ha encontrado a un portador para el Brazalete de Plata, regrese para liberar a las criaturas del inframundo sobre la faz de la Tierra.

The Story of Thor fue para los usuarios de Mega Drive como un deseo hecho realidad después de mucho tiempo. Un juego de aventuras en el que la acción tiene un papel predominante. Como sucede con otros grandes juegos firmados por la ilustre competencia y que maravillaban desde el país del sol naciente. A la grande de Sega le venía el juego de Ancient como agua de mayo, no ya por su temática sino también para mostrar músculo.

La impresión visual que dejaba el juego era fantástica. Ya su intro se presentaba como una secuencia al estilo anime, dentro de las posibilidades de la máquina, claro, pero bastaba para presentarnos a Ali, un príncipe de una región de tintes arábicos y cuya afición por la arqueología y por salir a correr aventuras es más propia de un briboncete que de un noble. A Ali todos le tienen calado ya, incluso su familia real, que espera estoica en el trono a que vuelva a mostrarles el último cachivache que ha encontrado en sus pesquisas. Esta vez, sin embargo, la presencia de tropas monstruosas cambia las cosas. Algo está sucediendo y tiene que ver con el Brazalete de Oro. Ali tendrá que explorar el mundo accediendo a nuevas partes de su mapeado conforme progrese la aventura, e incluso como en la serie Zelda, entrando en templos para enfrentarse a sus guardianes y ganar nuevos poderes gracias a la colaboración de varios espíritus elementales que le reconocerán como su dueño.

Ahora bien, antes (e incluso después)  de que el brazalete y sus invocaciones nos conviertan en un poderoso hechicero tendremos que contar con defendernos por nuestros propios medios. Ali no es manco luchando. De hecho se defiende muy bien. El muchacho puede atizar con el arma que lleve equipada, por defecto una daga, golpes rápidos y débiles o uno más fuerte según cómo se pulse el botón B. Aunque podremos equipar armas diferentes que vayamos encontrando en el juego, éstas mostrarán una cifra que establece su resistencia antes de romperse, caso de las espadas, o quedarse sin munición, como con la ballesta, y tener que volver a nuestro fiel cuchillo. Son dos ejemplos, pero el arsenal es más variado, y eso sí, con obsolescencia programada.

Además, Ali  puede agacharse y andar a gatas para esquivar. Puede saltar y atacar en el aire, y es que las alturas a las que vienen los enemigos tienen mucha importancia en este juego. Puede correr, y por ende, hacer ataques en carrera. Pero Ali se guarda unos secretitos que iremos descubriendo poco a poco, y es que como ya podíamos imaginar por los patadones que arrea cuando encadenamos una sucesión de ataques, el heredero del trono tiene ciertos conocimientos de artes marciales. En un juego, esto quiere decir que dispone de golpes especiales que ejecutaremos introduciendo una combinación de movimientos y botones, como si de un juego de lucha se tratara.

La estrella, en cualquier caso, es el Brazalete de Oro y sus espíritus elementales, que tras ser invocados lanzando una bola de luz contra su elemento (la superficie del agua, el fuego de una hoguera, cristales que reflejen al protagonista o plantas) nos permitirán aprovechar sus capacidades para desencadenar ataques devastadores, curarnos levemente o llegar a sitios inalcanzables. Eso, claro, mientras duren los puntos de magia, puesto que la presencia del elemental irá consumiendo esta barra, que se rellenará poco a poco cuando éste sea desconvocado y repose. Algo a tener en cuenta para medirnos con los impresionantes jefes que tiene The Story of Thor, entre los que brilla con luz propia el enorme dragón rojo que aguarda antes de desbloquear uno de los espíritus. Una maravilla gráfica que refrenda un gran apartado visual, salpimentado con las melodías del gran Yuzo Koshiro.

The Story of Thor no es un juego especialmente difícil. Sus puzzles no son muy enrevesados, ni la complicación de sus batallas demasiado alta. Es un juego que simplemente invita a disfrutar. Su duración, eso sí, se ve incrementada si queremos sacarle todo el partido, y tampoco es que nos vaya a quitar mucho más de media tarde si sabemos hacerlo del tirón. Ahora bien, hay secretos en el juego que van desde 12 gemas ocultas que deberemos recolectar para completarlo al 100% a armas escondidas en ciertos lugares ignotos mucho más poderosas que las normales, y estas sí, irrompibles.

En 1994 se podría haber dicho que quizá el ansia hizo ver con mejores ojos a The Story of Thor cuando llegó a las tiendas, por cierto, en perfecto castellano en nuestro caso. Pero rejugado 23 años después, The Story of Thor aguanta todavía el paso del tiempo de una manera más que estupenda. Por cierto, es uno de los juegos que se pueden adquirir en Steam dentro de la colección Sega Mega Drive and Genesis Classics, así que si quieres probarlo, ya sabes dónde encontrarlo. Puede que te enamore.

Juan Elías Fernández

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