Mario hace balance en 3DS

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El fontanero más famoso del mundo irrumpe en Nintendo 3DS con una aventura pensada para todo tipo de públicos, desde el más casual hasta los nintenderos de toda la vida.

A estas alturas todo el mundo sabe cómo se las gasta Mario. El bigotudo personaje-mascota de Nintendo rara vez decepciona con cada una de sus nuevas aventuras, y en esta ocasión vuelve a cumplirse esta máxima. Super Mario 3DS Land era, por motivos obvios, uno de los títulos más prometedores de la portátil tridimensional de Nintendo. Y os podemos asegurar que la espera ha merecido la pena. Estamos ante un plataformas que, si bien no consigue sorprender o innovar tanto como entregas anteriores, vuelve a derrochar calidad en todos sus apartados.

Un salto perfecto
Super Mario 3DS Land es, ante todo, un plataformas muy “old school”. No obstante, Mario no solo protagoniza en esta ocasión un juego marcadamente retro, sino también una aventura que, de alguna manera, está inspirada por toda la historia del personaje: su pasado en 2D, su glorioso salto a las tres dimensiones con Mario 64 o el más reciente Galaxy. Lo mejor de cada una de sus aventuras tiene su reflejo en este título portátil, con todo lo que eso representa.

El juego se divide en cuarenta niveles, que están, como decíamos, claramente inspirados en los anteriores plataformas del fontanero, solo que algo más adaptados a la naturaleza portátil de Nintendo 3DS. ¿Qué significa esto? Pues que Nintendo ha tenido muy presente en esta ocasión eso de “echarse una partida rápida en cualquier parte”. Los niveles son más cortos de lo habitual (en pocos minutos podemos superarlos) y, sobre todo, cuentan con puntos de control para no tener que reiniciarlos cada vez que perdemos una vida.

Y esta no es la única “ayudita” de este Mario. En realidad Super Mario 3DS Land es, sin ninguna duda, la entrega más sencilla de toda la serie. Muy atrás quedan, en comparación con él, las ajustadísimas plataformas clásicas de NES y Súper Nintendo. En esta ocasión el juego está claramente pensado para todo tipo de usuarios, y eso se nota. Los niveles son más accesibles -si bien siguen contando con diseños extraordinarios-, podemos portar objetos que usar cuando nos dé la gana (por primera vez dentro de la saga) o incluso aguantar un golpe más antes de morir.

Mario siempre será Mario
Por suerte, Nintendo ha pensado también en los jugadores más veteranos, esos que disfrutan con verdaderos retos. Es por eso que, después de terminar el juego, este esconde ocho mundos más. En realidad son algo así como versiones de los anteriores, pero más complejos y complicados. En algunos las diferencias no son especialmente marcadas, pero otros son del todo distintos. Esto aumenta también la duración del juego, que de otra manera se podría superar en unas pocas horas.

Al margen de esta polémica reducción de la dificultad, el título es un “Mario” en estado puro. A medida que avanzamos encontramos todos aquellos elementos que esperaríamos ver en un juego del personaje: balas, plataformas móviles, enemigos clásicos, poderes y disfraces, monedas (escondidas por cada uno de los niveles), escenarios submarinos, tuberías, desiertos… En definitiva, jugar a esta aventura es, ya decimos, casi como repasar las casi tres décadas de historia de Mario.

Y aquí hayamos, precisamente, uno de los puntos flacos de la experiencia: su falta de innovación. Prácticamente todas y cada unas de las entregas de Mario han incluido ciertos elementos llamados a distinguirlas entre sí, incluso aquellas sub-sagas que podríamos llamar “menores”. Pero no hay nada, exceptuando su descarada accesibilidad, que innove realmente en Super Mario 3D Land.

Por lo demás, en cualquier caso, seguimos estando ante un plataformas adictivo, y que demuestra la maestría de Nintendo a la hora de crear este tipo de juegos. Su control, la variedad de situaciones o la originalidad de algunos diseños (con guiños a Zelda incluidos) son claros ejemplos de ello.

¿Mejor en 3D?
El apartado gráfico también sigue, a grandes rasgos, las características más conocidas de los juegos de Mario. Es decir, escenarios muy coloridos, personajes simpáticos y bien animados y un toque desenfadado que ayuda a crear esa atmósfera tan especial. Además, en esta ocasión, a la atractiva mezcla entre las entregas en 2D más clásicas y momentos más cercanos a Mario 64, hay que sumarle las tres dimensiones. Las posibilidades técnicas de Nintendo 3DS hacen que el juego gane en profundidad y sea más vistoso si cabe.

Esto no quiere decir, no obstante, que estemos ante un juego especialmente puntero a nivel técnico. A pesar de ser más que correcto, los escenarios no son están realmente detallados y seguramente veremos cosas más espectaculares en el futuro dentro del catálogo de esta máquina.

Conclusión. Generalmente, los juegos que intentan contentar a jugadores “casuales” y a expertos no suelen llegar a buen puerto. Mario, por el contrario, ha conseguido salir airoso del reto. Super Mario 3DS Land es un plataformas recomendable, divertido, con excelentes diseños marca de la casa y que hace un buen uso de las 3D de la nueva portátil de Nintendo. Ahora bien, tampoco se puede decir que estemos ante un título innovador o realmente original, sobre todo teniendo en cuenta a lo que nos suele tener acostumbrado el fontanero.

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