Diversión galáctica

El fontanero más famoso del planeta y “santo y seña” de Nintendo, Mario, debuta en Wii con una aventura de las suyas, plataformera total, que sorprende por su originalidad de planteamientos y puesta en escena. Se trata de un verdadero clásico.

Después del controvertido Super Mario Sunshine de GameCube, título que presentaba una calidad innegable pero que quizá no llegó a alcanzar las expectativas que había creado, el debut del fontanero en Wii estaba rodeado de cierto escepticismo. Pero Nintendo nos sorprende a todos con una aventura realmente innovadora, original y para todo tipo de público.

Cazando estrellas

Una vez más, el argumento de este juego de Mario es predecible en grado sumo: Bowser hace de las suyas y le toca a nuestra querida mascota nintendera solventar la papeleta. Más o menos lo de costumbre. Pero todo lo simple y cotidiano que llega a ser este argumento contrasta enormemente con lo refrescante e inaudito de su desarrollo, que a fin de cuentas es lo más importante, ¿o no?

El dechado de imaginación e ideas que derrocha este título es impresionante. No hay dos mundos (o galaxias, en este caso) iguales, y en cada uno de ellos es necesario realizar tareas bien distintas y asumir retos únicos. Sí, al final de lo que se trata es de conseguir las estrellas pertinentes en cada una de estas galaxias, pero la forma de obtenerlas cambia totalmente de una fase a otra. Podríamos poneros innumerables ejemplos de los objetivos que es necesario cumplir en Super Mario Galaxy, pero nos conformaremos con unos pocos: librar batallas contra jefes finales, deslizarnos por toboganes y cuestas en excitantes descensos repletos de obstáculos, superar secciones de plataformas de distinta índole y dificultad, montarnos en mantas gigantes y participar en una especie de carrera contrarreloj, bucear por aguas repletas de enemigos… Y así hasta el infinito.

Superar todos estos mundos puede llevaros muchas horas, y más si queréis llegar a obtener las 120 estrellas que se esconden en esta odisea espacial plataformera. Por fortuna, las habilidades y acciones que puede llegar a pertrechar Mario son cuantiosas. Y es que más allá de saltar de mil formas diferentes, correr, agarrarse a salientes y demás, el carismático personaje también puede disfrazarse de abeja, fantasma y otros trajes especiales más y adquirir así nuevas habilidades. Volar, atravesar paredes o efectuar saltos de varios metros de altura son algunas de las nuevas aptitudes que obtiene tras ataviarse con estos disfraces.

Para todos los públicos

Super Mario Galaxy también puede presumir de atesorar esa gran cualidad que muy pocos títulos consiguen acaparar: resultar igual de atractivo tanto para jugadores expertos como para otros más “casual”. ¿Y cómo lo consigue? Pues con una curva de dificultad perfectamente ajustada, un control sencillo de asimilar y la posibilidad de participar o no en los retos más complicados. De esta forma, los jugadores menos habilidosos podrán llegar a completar el juego en un porcentaje más o menos decente, mientras que los más expertos tardarán bastante más en superar la aventura en su totalidad.

Super Mario Galaxy está considerado en la actualidad como uno de los juegos más perfectos que existen. Y ya no solo en Wii, sino en el total de las consolas actuales. Por mucho que uno se empeñe, es imposible atisbar el más mínimo defecto… aunque tal vez el modo cooperativo para dos jugadores (uno juega mientras el compañero se limita a recoger gemas) podría haber dado algo más de sí.

Publicaciones relacionadas

Cerrar