Nostalgia táctica

Uno de los secretos mejor guardados de la mítica Super Nintendo llega finalmente a Occidente en forma de adaptación, Tactics Ogre. Ya lo dice el dicho: más vale tarde que nunca, ¿o no es eso cierto?

Parece que poco a poco van llegando a nuestro país -muchas veces gracias a las portátiles- juegos clásicos que en su día no llegaron a ver la luz aquí. Este es el caso de Tactics Ogre, un juego considerado casi de culto en Japón y original de Super Nintendo, que también llegó a aparecer en PSOne y Sega Saturn.

Rol con solera

En líneas generales se podría decir que Tactics Ogre sigue manteniendo intactas todas las características que le dieron fama en su día. O lo que es lo mismo, que presenta un típico desarrollo de juego de rol táctico con un argumento profundo, un elevadísimo plantel de personajes (tanto principales como secundarios), una duración considerable y una banda sonora realmente trabajada.

En cuanto a la jugabilidad, los combates se siguen llevando a cabo por turnos y, durante los mismos, podemos llevar a cabo todo tipo de acciones: atacar, defendernos, curarnos, movernos por los escenarios, usar magias, utilizar objetos… Y todas estas acciones las ponemos en práctica partiendo de unos escenarios divididos en casillas y de aspecto retro. Algo que viene a demostrar que, a diferencia de otros géneros, el rol estratégico no ha cambiado demasiado en los últimos años. Quienes hayan jugado, por ejemplo, a las últimas entregas para PSP de la famosa serie Disgaea lo pueden atestiguar sin problemas.

No apto para novatos

Así pues, nos encontramos con un desarrollo lento (mucho), que requiere en todo momento de un alto grado de concentración. Por supuesto, el nivel del juego es bastante progresivo, pero ya desde un primer momento resulta algo exigente, especialmente si nunca hemos jugado a un título de estas características. Sin duda tal profundidad la agradecerán los más puestos dentro de este épico género, pero no se puede decir que Tactics Ogre sea una buena oportunidad para iniciarse en este tipo de aventuras, la verdad…

Y algo que hace que el título sea aún más inaccesible es su idioma: los diálogos están en perfecto inglés. Y, claro, hay que reconocer que hablamos de un juego con un desarrollo que no es lo que se dice “light” precisamente. Si nuestro nivel de inglés no es por lo menos decente corremos el riesgo de no comprender la historia, uno de los mayores reclamos del UMD.

Por lo demás, es indudable que cuando un juego tiene calidad, y por muy antiguo que este sea, la mantiene siempre. Sobre todo si, como en este caso, sus responsables deciden hacerle un pertinente lavado de cara técnico.

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