Hay una carta para ti

9331

Tras mostrarnos las maravillas de la gomaespuma y la arpillera, Media Molecule no guarda el taller de manualidades. Le llega el turno al papel para dar cuerpo a Tearaway, la aventura más original que ha pisado PS Vita y muy posiblemente la que más justicia le haga.

Creatividad es un concepto que parece venderse muy caro hoy en día. En una época en la que estamos acostumbrados a ver secuelas, remakes y reinicios por doquier en casi todos los medios, aunque ello no quiere decir que no sean necesariamente disfrutables, sí que es enormemente refrescante la labor de una desarrolladora como Media Molecule. De esta compañía podemos esperar cualquier cosa, y eso ahora mismo puede ser el mayor de los halagos. Solo podemos dar algo por seguro, y es que cualquier juego que desarrollen, siempre que mantengan la línea que les ha hecho famosos, no solo no nos va a dejar indiferentes sino que además tocará una fibra en nuestro interior, una en la que todavía tiene cabida la inocencia y la capacidad de maravillarse.

Sackboy fue el primero en encargarse de tocar esa fibra. El muñequito antropomorfo que a la postre pasaría a ser la mascota honorífica de Sony y su mundo blandito y achuchable derrochaban esta creatividad e imaginación por todos sus poros. Es más, podemos afirmar que no hay nada en el catálogo de PS3 que pueda comparársele. Por ello, la llegada de Tearaway nos hacía preguntarnos si se repetiría la hazaña en PS Vita, si tendríamos por fin un juego con una personalidad propia tan desbordante que brillara como un faro en un catálogo necesitado de un título con estas características como el respirar.



Media Molecule no solo tenía esto mente, sino que también se proponía hacer un juego que no tuviera cabida en ningún otro sistema. Una experiencia creada por y para PS Vita que sacara todo el partido a la consola y a sus controles. ¿Cómo aprovechar todos sus botones, pantalla táctica, panel trasero, cámara y hasta micrófono sin que quede como una pirotecnia de pegotes puestos más por necesidad que por conveniencia? Pues echándole imaginación, y da la casualidad de que en Media Molecule saben de ese tema.

Para empezar, Tearaway es una aventura que no se encierra en su propio mundo, sino que tiende un puente entre el suyo y el nuestro a través de sus dos protagonistas. Uno de ellos es un sobre al cual veremos cómo le crecen brazos y piernas tan pronto como empecemos a jugar para que pueda correr al encuentro de su destinatario, que no es otro que el propio jugador, y entregarle un mensaje único solo para sus ojos. El mensajero, o mensajera si así lo decidimos, se llama Iota, o Atoi si nos decantamos por la opción femenina, y es quien nos lleva de la mano mientras explora un mundo hecho enteramente de pliegues, recortes, rollos y dobleces. Papel y más papel es lo que vemos representado en todo momento en la pantalla de PS Vita para crear Valledoblado, un mundo increíble con una viveza inusitada. Pero nos hemos referido a dos protagonistas, y lo cierto es que tanto Iota como Atoi no podrían cumplir su propósito sin la ayuda del que será su compañero de travesía: nosotros mismos.

Cuando en mitad del sol que ilumina Valledoblado aparece la cara de una entidad a la que sus habitantes se refieren como “el ” (casualmente se parece de forma sospechosa a la cara que enfoca la cámara de PS Vita, ejem), un ser de naturaleza extramundana y casi divina que puede interactuar con el mundo del juego con sus propias manos, o más precisamente con la yema de sus dedos. Cuando determinadas zonas aparezcan resaltadas, podremos tocar la pantalla táctil para desplegarlas haciendo que se abran nuevos caminos para nuestro pequeño correo, dando de paso un toque de puzle que sin llegar a ser particularmente difícil complementa a la perfección la dinámica de plataformeo.



Ocasionalmente también veremos zonas con un papel más fino que podremos rasgar presionando el panel táctil trasero, lo que ocasionará que nuestros dedos asomen en la pantalla para estupor de nuestro protagonista virtual, aunque le vendrá de perlas para retirar obstáculos del camino, desplazar elementos mientras está subido encima para permitirle avanzar o activar mecanismos que requieran de ser girados o empujados. También las partes de papel blanco que comparten estampado con el panel trasero de PS Vita serán importantes, ya que actúan como si fueran una piel de tambor con lo que ello conlleva, es decir, un toque del panel mientras Iota/Atoi está encima hace que tome impulso hacia arriba como si fuera empujado desde abajo. Cosa que es lo que sucede en realidad.

Pero nuestra presencia en los cielos del mundo de papiroflexia de Media Molecule también acarrea un serio inconveniente, y es que por el boquete por donde asoma nuestra faz han aprovechado para colarse unas pequeñas criaturas que harán la vida imposible a los pacíficos habitantes papeleros de Tearaway. Los Pedacitos, a pesar de su nombre y su apariencia de poquita cosa, son un grano donde la espalda pierde su nombre para estos personajes de buena voluntad que no ganan para sustos, y nos corresponde a nosotros librarnos de ellos. De hecho, al principio tendrá que ser el Tú (o sea, nosotros) quien se encargue de ellos “rasgando” el juego y liándose a dedazos con los pequeños cubitos facinerosos hasta eliminarlos. Conforme avancemos, estos Pedacitos evolucionarán y adoptarán otras tácticas que les llevarán a caminar sobre zancos, formar torres apilándose entre ellos o hasta volar. Nuestro mensajero, por su parte, también adquirirá nuevas habilidades que le permitirán hacerles frente por sí mismo, aunque nuestra ayuda no dejará de ser necesaria.

Todo lo que vemos en Tearaway está hecho con recortes y dobleces de papel, y al igual que en LittleBigPlanet, podemos dejar nuestra impronta en él y dar rienda suelta a nuestra creatividad. Por supuesto, para ello necesitaremos papel, lápiz y tijeras, los que nos proporciona el juego para que creemos formas recortadas que podremos usar como adornos, y que incluso necesitaremos crear con alguna forma en concreto en determinados momentos del juego. Solo por poner un breve ejemplo, llegados a un cierto punto tendremos que entrar en una taberna de marineros, pero ¿dónde se ha visto un marinero que no lleve un tatuaje de un corazón en el bíceps? Papel rojo, pulso firme y recordar nuestros tiempos en clase de Pretecnología nos sacarán del apuro. Del mismo modo, en cualquier momento podremos personalizar a Iota o a Atoi con nuevos elementos, ya sean ojos, bocas u otras formas decorativas que podremos colocar a nuestro antojo, comprándolos mediante el confeti que recogeremos de los enemigos caidos, de cajas de regalo por completar peticiones de algún personaje o diseminado por el propio recorrido del juego y que nos servirá como moneda de cambio.



Otro componente importante en Tearaway es la cámara de fotos, un utensilio que, como su nombre indica, nos permitirá capturar instantáneas. Pero su propósito va más allá de hacernos un “book” o de mostrar nuestro paseo por el mundo de papel como si del viaje de fin de novios a la Riviera Maya se tratase. Por las distintas localizaciones nos encontraremos con seres papirofléxicos a los que los Pedacitos les han robado su color, cosa que no les tendrá demasiado felices. Sacarles una foto hará que sus tonos vuelvan en el acto, y además nos permitirá desbloquear los diagramas para, una vez subidos a nuestro perfil en la web tearaway.me, poder imprimirlos, recortarlos y confeccionar físicamente ese personaje con nuestras propias manos para llevarlo de su mundo al nuestro. Podemos sacar instantáneas también por mero gusto, y como la creatividad lo es todo, nuevos objetivos y filtros para soltarnos el pelo también a la hora de hacer nuestras fotos estarán disponibles a cambio de una módica cantidad de confeti.

Tal y como podíamos esperar de Media Molecule, todo en Tearaway rebosa simpatía y encanto. Hasta el más mínimo personaje que aparentemente no tiene la menor importancia (como esos perritos de las praderas, graciosos hasta decir basta y que hasta se prestan a que practiquemos nuestro tiro a canasta con ellos) es capaz de arrancarnos una sonrisa ya sea por su comportamiento o por alguna frase ocurrente que nos suelte en un momento dado. La simbiosis entre los dos mundos, el del propio jugador y el del juego, funciona tan bien como la de los géneros de puzle y plataformas que se confunden casi de seguido y que lo mismo nos tiene rebuscando por todos los rincones por si nos hemos dejado algo como en una carrera frenética ajustando el salto y estando pendientes de lo que haya que tocar en pantalla para que nuestro mensajero o mensajera salve su pellejo de celulosa. Acabaremos sintiéndonos realmente cómplices de Iota/Atoi y cogiéndole cariño a ese sobrecillo que en realidad y sin saberlo obedece a otra misión superior que es la de contar una historia novedosa. Esto no es algo figurado, sino que dos narradores se encargarán de dejárnoslo claro desde el primer momento, e incluso usarán el recurso de giro de guión para sus propósitos sin tapujos en otra rotura de la cuarta pared, que en este juego es más un queso de Gruyere que otra cosa.



Pero con toda la ternura que nos despierta Tearaway hay algunas cosas que echamos en falta. La primera es que a pesar de ser más juego, hablando en el sentido tradicional, que LittleBigPlanet, que apostaba casi todas sus fichas a un componente online y una comunidad capaz de crear y compartir auténticas virguerías, es precisamente este apartado del que carece este título. Nos hubiésemos conformado con un modo multijugador sin más, aunque un editor de niveles hubiera sido la bomba viendo lo que sus creadores han hecho, y es que de verdad que es increíble ver este juego en movimiento y pensar que todo se basa en pliegues y cortes. Es un mundo que se podría recrear físicamente con el tiempo y habilidad suficientes. En realidad el que esto escribe no podría hacerlo ni en sueños debido a ser un legendario manazas para las artes plásticas, pero ya entendéis el concepto.

La segunda cosa es en parte consecuencia de la primera, y es que el juego pierde mucha vida sin un componente de rejugabilidad tras entre seis y ocho horas de historia, limitándonos a poder recorrer de nuevo los niveles en busca de lo que se nos haya pasado anteriormente. Teniendo en cuenta que la dificultad es muy baja, Tearaway acaba dando un regusto de brevedad. Pero es la historia que Media Molecule ha querido contar, y en la manera en que ha querido contarla. Y es cierto que es una historia que merece la pena. 

Y con todo lo expuesto, incluido el párrafo anterior, solo podemos concluir una cosa: Tearaway es un juego precioso. Es brillante, es absorbente y es único a todos sus niveles. PS Vita necesitaba de un juego así, lo decíamos al principio. Quizá, ojalá nos equivoquemos, no tenga el impacto que logró Sackboy, pero hoy por hoy no se nos ocurren demasiados juegos que puedan llevar la etiqueta de imprescindibles en el catálogo de la portátil de Sony. Bien, aquí tenéis uno. No es el más largo, pero es el más encantador e imaginativo de todos ellos.

Juan Elías Fernández

————————————————-

Valoración final:

Jugabilidad: Una mezcla perfecta de controles táctiles y tradicionales que funciona como un reloj suizo. Tearaway se ajusta a PS Vita como un guante y eso se nota.

Gráficos: La papiroflexia no da para el fotorrealismo, pero ni falta que hace. Las vistas de Valledoblado son hermosísimas, y localizaciones como el Laboratorio rebosan de imaginación.

Música: Tearaway tiene una banda sonora un tanto extraña pero que acompaña muy bien al juego, con detalles como distorsiones en el tema que suena cuando atacan los Pedacitos y que proporcionan un toque muy característico.

Duración: El punto flojo del juego. Entre seis y ocho horas puede dar la aventura, lo cual tampoco está tan mal si pensamos en que es un juego para una portátil. Pero hubiésemos querido más longevidad para este juego.

Conclusión: Tearaway es todo lo que podíamos esperar de Media Molecule y hasta más. Un juego con una dirección artística increíble, una jugabilidad de sobresaliente y que cautivará a todo aquel que tenga un corazón latiendo en su pecho. Si tuviese una faceta online comparable a LittleBigPlanet rozaría la perfección, pero dado que no es así deberá conformarse con abrazar la excelencia. Pese a ello es un fenomenal juego que no puede faltar en vuestra colección para PS Vita.

————————————————-

Si te ha gustado te gustará

 


No te quedes solo en el juego
 

Publicaciones relacionadas

Cerrar