Un puzle magnético

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En los últimos meses hemos recibido muchos títulos indies que han resultado realmente sorprendentes. Sin embargo, a pesar de alcanzar su apogeo con la nueva generación, estas producciones llevan mucho tiempo en marcha. Teslagrad es una buena prueba de ello, con su lanzamiento el pasado año en PC y aterrizando ahora en consolas PlayStation para traernos un juego plataformero al más puro estilo clásico de resolución de puzles en dos dimensiones.

Posiblemente sea uno de los juegos que ha pasado más desapercibido del reciente catálogo de consolas PlayStation. No obstante, Teslagrad sorprende de manera irremediable con su excelente propuesta que ya pudieron disfrutar los usuarios de PC, el pasado año, y los de Wii U hace algunos meses. Dado el éxito cosechado en ambas plataformas, PlayStation 3 y PlayStation 4 no quisieron quedarse sin uno de los títulos indie más impactantes que se hayan visto en los últimos tiempos. Y es que su planteamiento bidimensional con un apartado gráfico en tono pastel consigue causar un fuerte magnetismo del que los chicos de Rain Games nos lo han puesto difícil para escapar. En este análisis os contamos nuestras impresiones de Teslagrad en su versión de PlayStation 4.

Lo primero que destaca en Teslagrad, además de su excelente aspecto visual, que remarcaremos más tarde, es su carácter mudo. Durante el desarrollo de la historia no vemos más texto que el que se nos muestra en el menú principal, que además está acompañado con una ausencia de voces que nos impiden saber hacia dónde gira la historia a la que nos enfrentamos. La única manera de arrojar algo de luz en cuanto al argumento se presenta a través de diferentes teatrillos de marionetas que nos muestran poco a poco lo que está sucediendo en el planteamiento. De ese modo, podemos apreciar que el juego se basa en un auténtico drama, a través del cual presenciamos la huida de un padre que se separa de su familia en un momento convulso para un país atenazado por un régimen tiránico, situado aproximadamente por la zona de los Balcanes. Algo que también se traslada a su hijo, nuestro protagonista, que se ve obligado a escapar de las fuerzas militares en medio de la noche para evitar un final desagradable. 

Y, en medio de esta huida, descubrimos el escenario principal sobre el que se desarrolla nuestra aventura: una torre de dimensiones colosales, la Torre Tesla, en la que aguardan muchos secretos y peligros que, o bien nos ayudarán en nuestra tarea, o por el contrario nos ofrecerán un resultado fatídico. Y ahí es donde radica uno de los principales atractivos de Teslagrad, ya que estamos ante un juego muy difícil, a pesar de contar con un planteamiento simple y lineal, gracias a su tratamiento en dos dimensiones. Sin embargo, es imposible decir que sea un juego que caiga en las fauces de lo habitual y que consiga que nuestra experiencia sea un paseo por el parque. Si queremos avanzar en esta torre hay que agudizar todos nuestros sentidos y poner en marcha nuestro ingenio, ya que sus puzles pueden traernos de cabeza si no somos capaces de averiguar qué se nos está planteando.

Y en este aspecto toma un gran protagonismo la ausencia de voces o textos, ya que apenas se nos indica cuál es nuestro objetivo o cómo utilizar los elementos que se nos presentan, por no mencionar una sensación constante de soledad que impregna toda la esencia del título y provoca una experiencia mucho más intensa e inmersiva. Con todo ello, nada más adentrarnos en esta misteriosa torre descubrimos que el poder del magnetismo, a través de la tecnología Teslamancer, y la electricidad son la piedra angular del título, que parece estar basado en los ingenios mecánicas del científico e inventor Nikola Tesla, popularmente conocido por sus trabajos con la electricidad y el magnetismo, que se han trasladado con un acierto de lo más cautivador y atractivo.

Por supuesto, nuestro personaje, al que llamaremos el chico magnético por su ausencia de nombre, también posee diversos artilugios que iremos adquiriendo a medida que avancemos por la torre, y que nos sirven para resolver los diferentes puzles o incluso hacer frente a nuestros enemigos. Estos artilugios son tres: un guante capaz de cambiar la polaridad de los objetos, unas botas capaces de otorgar una velocidad increíble y una capa que genera campos magnéticos con diferentes polaridades en torno a nuestro protagonista.

De este modo, con estos artilugios, nos enfrentamos a una gran variedad de puzles que nos sorprenden sobremanera con su planteamiento, ya que el más mínimo error nos puede llevar a acabar electrocutados, cayendo al vacío o situaciones similares en las que nuestro chico magnético acabará su travesía. Por lo general descubrimos que los puzles se basan en mover bloques a través de sus propiedades magnéticas para abrirnos paso; estos bloques son azules o rojos, los cuales podemos cambiar de polaridad dependiendo de la situación, para provocar que se atraigan o se repelan según nos convenga. No obstante, no son los únicos elementos que nos rodean, ya que también contamos con especies de robots, cada uno con su propia polaridad, que aportan grandes variantes en cuando al uso de la electricidad o activar mecanismos. Entre otras cosas también destaca la presencia de campos magnéticos que nos permiten volar, planear o teletransportarnos. 

Por todos estos motivos es difícil decir que a nivel jugable Teslagrad no resulte brillante, es un título bastante especial por todo lo que propone. Además, las batallas contra los jefes alcanzan proporciones épicas, que también nos llevan a exprimir nuestro ingenio y trazar nuestra estrategias sin dejar de lado la habilidad para esquivar y superar los obstáculos que producen los enemigos. La única pega que se le puede poner a Teslagrad en materia de jugabilidad es que una vez hemos avanzado lo suficiente y nos hemos habituado a los tres artilugios, parece que la dificultad de los puzles se estanca en un punto determinado, por lo que cada vez nos familiarizamos más con ellos y su nivel de dificultad decrece, cuando debería suceder al contrario. Lo que queremos decir es que la propuesta de Rain Games no es el típico juego que nos llega a frustrar al buscar la solución del problema mientras morimos una y otra vez, ya que en definitiva se tratan de rompecabezas basados en la lógica.

Más allá de su divertida jugabilidad, Teslagrad es un juego que destaca enormemente por su apartado técnico. Su propuesta es preciosa, ya que sus niveles están diseñados de un modo especialmente cuidado, dibujados a mano, y que aportan un toque realmente bonito a esta aventura. Dicho diseño de los niveles va variando entre las situaciones peliagudas con obstáculos por doquier, hasta estancias más tranquilas en las que podemos disfrutar por completo del paisaje y los elementos que nos rodean. El colorido es una constante esencial para conformar este mundo, donde los elementos visuales se entremezclan de manera alucinante. Desde Rain Games han realizado un fantástico trabajo en este aspecto, al que se une un apartado sonoro maravilloso, que aporta una musicalidad impresionante a cada escenario con melodías basadas en arpas y violines que resultan evocadoras y no pasan desapercibidas en absoluto. El resultado de esta combinación es una completa maravilla para la vista y los oídos.

En definitiva, Teslagrad es un título que si bien no supone una revolución en el género de las plataformas y las dos dimensiones, sí que propone una aventura de lo más atractiva e interesante, basada en el electromagnetismo, que nos obliga a exprimir nuestro cerebro para superar los puzles que nos presenta. A pesar de su desarrollo lineal y de su poca fuerza en el argumento, el resultado consigue su objetivo: atraernos como si nuestra polaridad fuera contraria a la suya.

Juan Montes


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Valoración final

Jugabilidad: La jugabilidad de Teslagrad es un auténtico lujo para los sentidos. Resulta realmente emocionante avanzar a lo largo de la aventura que nos propone esta fascinante historia, al igual que sus puzles, que aportan cierta dificultad a la hora de avanzar por la Torre Tesla. Una completa maravilla a la que, sin embargo, se le podría haber sacado más partido de cara al final de la historia y su dificultad.

Duración: Probablemente es donde más flaquea este título, aunque tratándose de un juego de corte independiente, las 5-6 horas de duración no son nada desdeñables. No obstante, también se incluyen elementos coleccionables a partir de pergaminos, que aportan los retos más difíciles de la experiencia jugable y nos llevarán bastantes intentos hasta alcanzar la ruta necesaria para conseguirlos, con lo que la duración también aumenta.

Gráficos: Teslagrad es una delicia gráfica. Su estética de diseños pastel, trazados a mano otorga al título una esencia más que significativa que no pasa desapercibida en ningún momento. Elementos como la lluvia o el uso del electromagnetismo están realmente bien conseguidos.

Sonido: El sonido es un elemento que encaja perfectamente con lo que nos quiere contar esta aventura. Toma especial importancia en la representación de los teatrillos con marionetas, donde la música se ajusta y se amolda a lo que podemos ver en el escenario. Un espectáculo sonoro digno de admirar a través de sus melodías de arpas y violines.

Conclusión:

De este modo nos encontramos ante un fascinante título indie, que apuesta por un fuerte magnetismo para atraer a los jugadores con una mecánica basada en la resolución de puzles y el uso de la lógica. No obstante, como ya hemos dicho, se echa en falta esa dificultad ascendente, que en un momento de la aventura queda estancada y provoca una linealidad impropia de lo que nos ofrece en un principio. Aun así, sus marcados diseños y la propuesta de los chicos de Rain Games es digna de ser disfrutada por cualquier jugador que se precie.

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No te quedes sólo en el juego:

  • Una película: El secreto de Tesla 

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