Carreras en la cumbre

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Un año después, Ubisoft actualiza The Crew, una de sus últimas apuestas, esta vez en el género de la velocidad, añadiendo nuevo contenido y retocando el apartado visual para que no pierda fuelle con el paso del tiempo. En este texto repasaremos las novedades de esta versión, si quieres conocer a fondo el título original, te animamos a que visites el análisis que publicamos en su momento.

La expansión de Wild Run llega acompañada de una gran actualización gratuita, que, aparte de preparar el juego para ella, le hace un gran retoque a todo el apartado técnico. The Crew fue una de las primeras franquicias en diseñarse en específico para la nueva generación, y por ello, en su estreno resultó llamativa. Pero con la llegada de nuevos títulos, su carrocería no era el líder de la carrera, sino que se empezaba a quedar por detrás a rebufo.

El juego se emplaza en una recreación a escala del mapa completo de Estados Unidos, con una extensión total cercana a los 5000 kilómetros cuadrados, abiertos en todo momento y sin tiempos de carga al pasar de una zona a otra, por lo que se perdonaba que no fuera tan puntero en cuanto a gráficos. Sin embargo, la nueva actualización consigue retocar todo para parecer más real. Donde más se nota el cambio es la iluminación, pero también se agradece en los ciclos de día y noche, que ahora suman una nueva condición climática: la lluvia. Las nubes se forman aleatoriamente sobre el terreno y comienzan a precipitar incidiendo directamente en la conducción, ya que cuando el suelo está mojado los vehículos son más difíciles de controlar.



Pero más allá de las nuevas características de la actualización, Wild Run presenta contenido específico para los jugadores, centrado en nuevas modificaciones para los vehículos. El juego original presentaba la característica distintiva de que los vehículos se podían tunear con diferentes configuraciones en base a las pruebas que fuesen a disputar: la de fábrica, la de calle, de campo, de rally, de potencia y de circuito. Unas estaban destinadas a correr por carretera, otras en la montaña y otras en circuito, por ejemplo. Wild Run suma tres nuevas configuraciones a esas seis: monster trucks, derrapes y trucados. Al igual que ocurría con las anteriores, estos tres nuevos tipos de vehículos se utilizan en tipos de pruebas elaborados para la ocasión.

Los monster trucks son los que ofrecen una jugabilidad realmente diferente, porque mientras los otros se utilizan en disciplinas de velocidad, las pruebas que desempeñan estos consisten en recorrer circuitos con saltos y escenarios acrobáticos en los que hay que sumar puntos para superarlos. Además, estos circuitos no se encuentran en localizaciones concretas del mapa, sino que se cargan al entrar en la prueba.

Por otra parte, los vehículos de derrapes sirven para desarollar las pruebas que indican su nombre, que consisten en hacer puntos en recorridos urbanos. Con ellos gana enteros la lluvia y las calles mojadas, ya que que son el complemento perfecto el uno para el otro. Por último, los vehículos trucados importan a la saga un tipo de pruebas que se popularizó con Need for Speed Underground: las drags. Estas tienen lugar en unas rectas interminables y consisten en poner a tope vehículos de potencia descomunal para alcanzar su velocidad punta a base de meter las marchas manualmente.



Para conseguir estas configuraciones para los coches, se han dispuesto nuevos talleres repartidos por el mapa, cada uno especializado en una. La primera es gratuita, pero las demás se deben desbloquear a precio de oro, salvo que se consigan unas tarjetas especiales que evitan tener que pagar.

Estas nuevas pruebas son las que alimentan el campeonato específico de Wild Run, que se llama La Cumbre. Este consiste en una serie de eventos que se pueden disputar durante un tiempo limitado, en forma de temporadas. Se basa en el calendario real, marcando una serie de fechas tope para conseguir puntos y medallas. Si se consiguen, se le otorga al jugador un pase para la competición mensual, que es el objetivo final del evento. Ahora mismo, se encuentran abierto el segundo evento clasificatorio del mes, que dura hasta el día 22 de noviembre. Si se supera, este da acceso a La Cumbre de noviembre, que tendrá lugar entre el 23 y el 29. Inmediatamente después, tendrá lugar el de diciembre, y así, sucesivamente.

Este sistema cambia por completo la oferta que traía The Crew originalmente, ya que no tiene un contenido que se pueda jugar en cualquier momento y acabarlo del tirón, sino que obliga al jugador a dosificarse y jugar las pruebas cuando las vaya lanzando Ubisoft periódicamente.



Por último, el otro gran añadido de Wild Run son las motos, que se pueden conducir en cualquier momento, fuera y dentro de la carrera, incluso en las pruebas del título original. Suponen un nuevo tipo de jugabilidad, ya que hay varios modelos y cada uno tiene sus propias características. Un gran acierto es incluir la posibilidad de instalar en ellas configuraciones como las de los vehículos. Es decir, de campo, de calle, de rendimiento… No se pueden aplicar todas a cada moto, ya que unas son más indicadas para campo y otras para asfalto, por ejemplo, pero resulta llamativo ver los diferentes aspectos de cada una según su configuración. La nota negativa, sin embargo, la pone la ausencia de caídas cuando el jugador choca. El piloto sigue pegado al asiento aunque se peque de frente contra un muro.

The Crew Wild Run se trata de un contenido diferente que se adapta perfectamente al juego original, ya que por un lado añade nuevas posibilidades, y por otro, sigue en la misma línea. Es decir, este es un título que rompe contínuamente la cuarta pared y recuerda al jugador constantemente que es un juego, con sus indicadores, alusiones a los amigos, marcadores on line y demás elementos que aluden al mundo real, y el modo La Cumbre basado en el calendario hace eso mismo. Sin embargo, su contenido fraccionado en temporadas gustará a algunos, pero a otro seguramente les canse tener que esperar.

Rubén García.

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JUGABILIDAD: Las nuevas configuraciones para los vehículos traen consigo nuevos tipos de pruebas, que requieren habilidades diferentes. El control de los vehículos sigue siendo muy satisfactorio, aunque hay que adaptarse a los monster truck, ya que su potencia y el hecho de que giren las cuatro ruedas los hacen peculiares.

GRÁFICOS: Este es uno de los apartados que ha salido ganando. Se renueva, ya que no era de los más punteros en su salida, y se había quedado un poco atrás. Ahora luce más acorde con la generación, aunque sigue sin ser un exponente. No obstante es de alabar su solidez a la hora de mover sin cargas un mapa de 5000 kilómetros cuadrados.

SONIDO: No tiene diferencias apreciables con respecto al original. Tiene una amplia banda sonora estructurada en emisoras de radio y un gran doblaje al español. El sonido de los vehículos es muy creíble, incluso desde la vista interior.

DURACIÓN: El contenido de la expansión durará tanto como quiera Ubisoft, ya que lo ha estructurado en temporadas que lanzará periódicamente. De momento, para noviembre han programado tres pruebas, y para diciembre otras nueve.

CONCLUSIONES: Wild Run es una expansión con un formato particular dentro del mercado hoy en día. Incluye nuevos típos de vehículos que se pueden conducir en cualquier momento, pero para competir con ellos hay que mantenerse al tanto de la comunidad y de las pruebas que lanzará Ubisoft periódicamente. No es una expansión que se pueda jugar al ritmo que uno quiera, y eso seguramente dividirá las opiniones de los jugadores. No obstante, los nuevos contenidos son interesantes y resultan igual de divertidos que el The Crew original.

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