La pureza convertida en rol

La respetada serie Elder Scrolls da el salto más importante de su historia y amplía nuevos horizontes. Un innovador juego de rol, que ofrece libertad y misiones como para durar meses y meses. 

Hasta Oblivion, la saga épica Elder Scrolls tenía bastante buena fama entre los usuarios más roleros. Pero ha sido a partir de esta cuarta entrega cuando su popularidad se ha generalizado, con un éxito que ha hecho del título uno de los juegos de rol más conocidos de esta generación de consolas. Pero, ¿qué ofrece exactamente este ambicioso trabajo de Bethesda?

Un mundo sin fin

Oblivion es, más que nada, un RPG occidental basado en misiones principales y secundarias. Hasta aquí lo visto en muchas otras sagas (incluso en los anteriores Elder Scrolls). Lo que hace diferente al juego son dos cosas: el gran tamaño de sus mapeados y la enorme libertad de acción que ofrece al jugador. Esto es posible gracias a que cuenta con muchísimos objetivos distintos que cada jugador puede afrontar como quiera, por así decirlo.

Al comenzar a jugar, lo primero con lo que uno se encuentra es con un editor de personajes; en este caso con uno lleno de opciones para personalizar los rasgos del protagonista que cada jugador quiera crear. No es el más profundo que hemos visto en un juego de rol, pero suficiente como para que no se den dos jugadores iguales. Pero, además de la apariencia, aquí también se elige el tipo de raza: elfo, nórdico, imperial, orco… etc

Camino al éxito

Como resulta habitual dentro de los juegos de rol, en Oblivion no solo se aumenta el nivel del personaje principal mientras avanzamos en la aventura, sino que existen un amplio número de habilidades secundarias, para entendernos, que también han de potenciarse y que además son las que en definitiva dan su personalidad propia al jugador. Por ejemplo, si uno se pasa el juego utilizando la espada, termina siendo un gran espadachín, pero no sucede lo mismo si apenas usa esta arma. O sea, que la propia experiencia es la que dicta qué tipo de jugador será cada usuario, no la historia en sí.

Con respecto al combate, Oblivion tiene el aspecto básico de un shooter. Es decir, una vista en primera persona en la que solo observamos nuestras armas. Se trata de un estilo de lucha bastante directo que, no obstante, esconde algo más de profundidad de lo que parece. Y es que, a diferencia de un shooter tradicional, por ejemplo, aquí es el nivel del jugador y de sus habilidades lo que definitivamente decide el resultado de los enfrentamientos.

Gráficamente, como hemos comentado, antes el título de Bethesda se caracteriza por sus grandes localizaciones. De hecho, sus responsables han presumido bastante de las decenas de kilómetros reales que se simulan en este mundo llamado Tamriel. Por suerte, en algunas ocasiones es posible ir directamente de un lugar a otro y en todo momento una socorrida brújula indica la dirección adecuada para orientar hacia dónde hay que dirigirse para cumplir la misión correspondiente.

Teniendo en cuenta todo esto, Oblivion es un título largo y lleno de cosas por hacer. Tanto, que puede que algunos jugadores se sientan algo desbordados ante la casi infinita oferta de contenido que supone.

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