La morada del miedo

La serie House of the Dead ha encontrado en Wii un nuevo sistema que infestar de zombis. En esta ocasión nos llega una recopilación que incluye dos de sus entregas más recordadas, la segunda y la tercera. El miedo llama a tu puerta.

House of the Dead es una de esas sagas que, sin hacer demasiado ruido, cuenta con un buen número de seguidores en todo el mundo, muchos de ellos “crecidos” en los salones recreativos. Ahora estos usuarios tienen la oportunidad de volver a vivir dos de sus capítulos, los cuales cuentan con alguna novedad que otra.

Fright Night

En líneas generales, no obstante, nos encontramos ante un juego que refleja fielmente lo que fueron las entregas aparecidas en su día para máquinas recreativas. En este sentido, el título mantiene la jugabilidad de toda la vida. Es decir, que con el mando de Wii tenemos que apuntar y eliminar a una gran cantidad de muertos vivientes que, nivel tras nivel, salen a nuestro encuentro sin cesar. Siempre partiendo de una mecánica de juego de acción en primera persona sobre raíles. O lo que es lo mismo, que nosotros en ningún momento nos tenemos que ocupar de movernos, sólo de apuntar y disparar. Así de simple, sencillo y directo.

Además, como es habitual dentro de la serie, no sólo podemos pasarnos el juego individualmente, sino también en compañía de un amigo (en una misma consola, no a través de Internet). En este caso la dificultad se reduce considerablemente, como es lógico, al contrario de lo que ocurre con la diversión que proporciona el hecho de poder avanzar a dobles.

¿Novedades? La más significativa de ellas, al margen de que toda la interfaz está adaptada a la máquina de Nintendo, la encontramos en un nuevo modo de dificultad, Extremo, que supone un nuevo reto para la ocasión. Aunque debemos advertiros: su nivel de dificultad es tan alto que sólo los auténticos expertos en esta saga (o en los arcades de pistola) van a poder enfrentarse a él. En verdad hace honor a su nombre…

En lo que concierne al apartado técnico, el juego se mantiene fiel al original. O dicho de otra forma, que ofrece una amplia colección de zombis de todo tipo y condición, jefes finales (que además de ser más vistosos suelen ser más difíciles de vencer) y escenarios que parecen sacados de una de las secuelas de la serie de terror Posesión Infernal. Y es que, aunque House of the Dead no es un juego de terror sino de acción, su estética y su ambientación lo convierten en una aventura escabrosa a más no poder. Y, claro, la sangre está a la orden del día desde el primer minuto de juego.

En el lado negativo encontramos que los gráficos siguen siendo tal cual eran los juegos en su momento. Algo que se nota especialmente en la segunda parte, que fue estrenada allá por mediados de los noventa (ya ha llovido, ya) y que es de todo menos atractiva. En este apartado visual, se le notan bastante los años. Pero seguro que los más mitómanos lo saben perdonar, e incluso los habrá que agradezcan este último tema.

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