La belleza traducida en videojuego

La nueva obra de Fumito Ueda y Team ICO se ha hecho de rogar, pero al fin ha llegado. Y la espera ha merecido la pena. The Last Guardian es uno de los videojuegos más bellos y emocionales que se pueda recibir en cualquier catálogo de consolas y su propuesta promete quedarse en la retina por mucho más tiempo del que ha durado su desarrollo.

14072

The Last Guardian. Esas tres palabras que conforman uno de los nombres que ha perdurado durante más tiempo en la industria del videojuego. Tiempo atrás, escucharlas era sinónimo de uno de los memes más extendidos en el sector, atormentado por la sombra de la cancelación que se le atribuyó durante varios años, debido al hermetismo de sus responsables al respecto. Sin embargo, 2016 ha sido el año elegido para recibir este nuevo título que inventa una fórmula maravillosa con el estilo inconfundible de Fumito Ueda y el estudio Team ICO.

Todo lo que se aprecia en la aventura destila esa magia especial que ya contenían ICO y Shadow of the Colossus. Un halo especial que convierte un producto audiovisual en un viaje único, cargado de emociones y elementos fantásticos que se fusionan con la realidad de un modo soberbio. El sello de la trayectoria del creativo japonés está presente en todo momento, durante el desarrollo del argumento, que comienza con la misma confusión que han tenido los jugadores durante 10 años y que no comienza a esclarecerse hasta bien entrado el juego. No vamos a profundizar demasiado en ello, puesto que es mejor descubrirlo por uno mismo. Es parte de la magia que aporta The Last Guardian, uno de los mejores videojuegos de la historia de PlayStation 4.

Existen cientos de acepciones que pueden describir lo que es The Last Guardian. O, al menos, lo que provoca al jugarlo. Emoción, creatividad, belleza, tensión, incertidumbre, empatía, fantasía, epicidad, destreza, soledad… Tantas que este análisis podría completarse con tan solo reunirlas todas. Pero The Last Guardian tiene mucho que contar para poder entenderse, y eso es lo que vamos a pretender transmitir con estas líneas, aunque todo se resume en que el último gran lanzamiento de 2016 en PlayStation 4 es el juego más bonito que se pueda jugar en estos momentos, a todos los niveles.

La historia nos pone en la piel de un joven que se encuentra perdido y sin recuerdos en una celda junto a una temible bestia a la que denomina como Trico. Esto ya es de conocimiento público en la industria del videojuego y, a decir verdad, el juego no cuenta mucho más en primera instancia. Simplemente invita al jugador a explorar su mundo, a descubrir de qué es capaz y a averiguar por su cuenta y riesgo qué es lo que se esconde tras esa enorme fortaleza en la que se encuentra preso junto a un terrible monstruo. Una bestia que, a los pocos minutos se convierte en su mejor amigo, una criatura con la que cooperar y sin la que poder avanzar en el desarrollo del título.

Cabe destacar que The Last Guardian es un juego especial, hay que saber entender que lo que transmite va mucho más allá de una historia convencional y que contiene un poderoso trasfondo que no es visible para todos, ni siquiera superando todos los retos y llegando a los títulos de crédito. Este videojuego consigue transmitir una empatía total, convirtiéndose en una de las mejores experiencias de la vida de cualquier jugador que se precie, si sabe apreciarla. Todo ello a través de un vínculo que no se produce solamente entre el chico y Trico, sino entre el jugador y la propia criatura. Todo aquel que haya experimentado este tipo de conexión en la vida real, sabrá de la importancia de esta relación y es ahí donde nace la magia de The Last Guardian y lo que lo hace tan único y especial.

Trico es la piedra angular de la aventura. Su comportamiento es, sencillamente, excepcional. Todo lo que hace la criatura se puede reflejar en lo que acostumbra una mascota doméstica y eso ha sabido transmitirse de un modo perfecto. Sus movimientos para desperezarse, rascarse las orejas con las zarpas, sacudirse cuando se ve obligado a saltar a alguna zona acuática, su mirada clavada en los objetivos y las reacciones al escuchar la voz de su amigo más preciado. Un deleite que no pasa desapercibido y que provoca esa empatía que se busca desde el primer momento. A los dos minutos, nadie puede vivir sin Trico, eso es un hecho. Y es el mayor acierto de The Last Guardian.

Profundizando en lo jugable, la propuesta es bastante completa. Desde los primeros compases hay que utilizar le ingenio para resolver los constantes puzles que se anteponen a los objetivos y en la gran mayoría de ellos hay que servirse de la ayuda de Trico para poder superarlos. En primera instancia, la bestia tan solo ayuda si se le alimenta con frecuencia, hasta que adquiere la confianza necesaria para que el chico pueda darle órdenes y cumplimentar los objetivos de una manera más rápida y concreta. No obstante, las órdenes en un principio son algo confusas para el usuario, ya que no se muestran excesivos tutoriales y todo se traduce en el clásico ensayo-error para determinar el comportamiento de Trico en relación a las peticiones del jugador.

Los puzles que se presentan son bastante simples en elaboración, pero no en la resolución. La mayoría de ellos se basan en abrir puertas, alcanzar una cornisa o mover objetos de un lado a otro. Pero la gran variedad de los mismos y los pequeños detalles en los que, a primera vista, puede resultar complicado fijarse, hacen de cada uno de ellos un reto en mayor o menor medida para el ingenio del usuario. La única pega que se puede poner en este aspecto es que las mecánicas de los mismos son muy similares en determinadas zonas, por lo que el entorno y sus posibilidades hacen que sean algo repetitivos a pesar de contar con pequeñas diferencias para su resolución. 

Un apunte a destacar en el terreno jugable es la confusión que se produce en el mapa de botones, ya que para los jugadores occidentales puede resultar complejo en los primeros instantes adecuarse a saltar con el botón triángulo y soltar con el botón equis. A este respecto, también es reseñable que el chico se sube a Trico de manera automática, sin la necesidad de realizar ninguna acción adicional, excepto saltar hacia él, lo que en ocasiones es molesto si la criatura se encuentra frente al objetivo que hay que alcanzar y el protagonista no hace sino subirse al plumaje de la bestia.

Lo fundamental de The Last Guardian es que consigue ganar fuerza a medida que avanza. En un principio, el chico encuentra un espejo con el que poder desatar el poder de Trico, que lanza rayos con su cola en la dirección que apunte el reflejo del mismo. No obstante, la presencia de este objeto es de lo más efímera y obliga al usuario a afianzar su relación con la bestia para que coopere sin la ayuda de elementos externos de este tipo. De hecho, en varias situaciones hay que valerse sin la presencia de Trico y es en esos momentos cuando se aprecia la importancia y necesidad que recae sobre el plumífero protagonista. 

Y aunque la aventura aporta momentos de soledad e incluso en los que se puede disfrutar de la belleza del entorno y el universo que propone The Last Guardian, lo cierto es que también hay amenazas que combatir. Las principales son unas misteriosas armaduras rúnicas que son similares a los tatuajes que tiene el chico por todo el cuerpo. La mejor manera de combatirlas es utilizando a Trico para que las destruya, pero el chico también puede combatirlas lanzándoles objetos y empujándolas por precipicio. 

Estas armaduras tienen el principal objetivo de atrapar al joven y llevárselo por las puertas azules que hay en diversos escenarios con el objetivo de… Eso será mejor no decirlo. Cabe destacar que a Trico no le hacen mucha gracia estas armaduras, ya que le provocan un gran estado de nerviosismo y hay que calmarlo con caricias tras cada combate.

Otra de las amenazas son las vidrieras con dibujos de ojos a los que Trico les tiene un gran temor, algo que hace saber con sus ojos rojos en señal de peligro o miedo. Para evitarlas, hay que destruirlas de diversos modos, con lo que el juego obliga a buscar caminos alternativos para llegar hasta estas vidrieras que en algunos momentos parecen inalcanzables y conseguir apartarlas de la vista de la criatura. Hay más amenazas, pero por respeto a mantener los secretos del argumento, no se van a mencionar en este análisis. No obstante, hay que estar preparado para afrontar diversos peligros a medida que se avanza. No todo es belleza y compenetración en The Last Guardian, también hay lugar para la acción y la tensión.

En términos jugables, poco más hay que destacar, ya que todo se basa en resolver los diversos puzles que se suceden en los diferentes escenarios, que son realmente variados tanto fuera como dentro de la fortaleza. Es aquí donde el título puede adolecer para algunos usuarios, aunque cada puzle aporta un nivel superior de la relación entre Trico y el joven y eso es algo fundamental para valorar el conjunto de la aventura, especialmente en su final. De ahí que no sea un videojuego para todos si no se está familiarizado con el ambiente que aportan Ueda y Team ICO a sus propuestas.

Hablando de lo estético, The Last Guardian es un juego que rezuma magia por los cuatro costados. Es una propuesta bella tanto en profundidad como en sus entornos exteriores, aunque su tortuoso desarrollo se hace palpable en algunos escenarios, a pesar de que el traslado hacia PlayStation 4 cuenta con un aspecto de lo más destacable. Sin embargo, en determinados momentos se hace notar que el título comenzó a desarrollarse en PlayStation 3. Es algo que se aprecia en la distancia del dibujado y en el nivel gráfico de los entornos más abiertos, aunque el trabajo realizado con los personajes, especialmente con Trico y su interacción con el entorno es inmejorable.

La música también es un aspecto que cobra una enorme fuerza en este título. La emotividad es una de las piezas fundamentales que conforman el puzle global de The Last Guardian y la banda sonora es una delicia digna de ser disfrutada desde el primero hasta el último minuto. Las sensaciones que produce el videojuego se sustentan, en gran medida, en sus temas musicales y eso marca la diferente por completo.
En definitiva, The Last Guardian es uno de los mejores videojuegos del catálogo completo de PlayStation 4, no tan solo de este año. Lo que consigue transmitir es absolutamente único y sensacional, por lo que todo apunta a que, a pesar de sus diez años de larga espera, conseguirá guardarse en la retina y en los corazones de los jugadores durante mucho más tiempo como una obra de arte. La belleza traducida en videojuego.

Juan Montes


Jugabilidad:
 Una delicia de principio a fin. La posibilidad de vivir una de las mayores experiencias en la vida de un jugador, no tiene precio. A pesar de que algunas mecánicas de los puzles sean algo repetitivas, lo cierto es que a medida que se avanza en la propuesta se consigue disfrutar cada vez más y eso es algo que aportan pocos juegos del mercado actual. Por no mencionar el distintivo que aporta Trico a la hora de superar diversos obstáculos y situaciones que son únicas y sensacionales.

Gráficos: El tortuoso desarrollo al que se ha sometido The Last Guardian deja cierto rastro de su inicio en PlayStation 3 con algunos de sus escenarios en muy contadas ocasiones. No obstante, el resultado final es más que notable, ya que a nivel gráfico, tanto el chico como Trico se adaptan perfectamente a lo que solicitan las consolas de actual generación. Introducirse en el universo del juego es igual de bonito por su argumento que su aspecto visual.

Duración: The Last Guardian se sitúa en la media de duración de los juegos de la actual generación. Superar la aventura del chico y Trico supone un total de entre 12 y 15 horas, dependiendo de la destreza del jugador. No obstante, el título puede superarse en 5 horas, tal y como desvela uno de los trofeos del juego, aunque para ello hay que conocer a la perfección la resolución de todos los puzles y los caminos posibles.

Sonido: Maravilloso. La demostración perfecta de lo que debe suponer una banda sonora en un videojuego. Todos los temas que se escuchan durante la aventura aporta su toque de magia indiscutible, con lo que las sensaciones son muy diferentes en las áreas de las que se compone la fortaleza en la que transcurre The Last Guardian. Una armonía sensitiva y que consigue aflorar todos los sentimientos posibles.

Conclusión: The Last Guardian es uno de esos juegos que nunca se olvidan. La nueva propuesta de Fumito Ueda y Team ICO es una demostración de todo lo que debe conseguir un documento audiovisual de cara al receptor, que en este caso son los jugadores. Sin duda, es una de las compras imprescindibles de este 2016, convirtiéndose en uno de los juegos más impresionantes y emotivos que se pueda disponer en el catálogo actual de PlayStation 4. Demuestra que un videojuego puede ser algo mucho más que una experiencia que disfrutar con un mano entre las manos. The Last Guardian llega directamente al corazón con tan solo pulsar un botón y eso le hace estar en el TOP 3 de los juegos del presente curso. Una de de las experiencias que no se pueden explicar, solo puede vivirse de primera mano.

Juegos Relacionados Si te gusta juega a… Te puede interesar…

Al quedarse atascado en algunos de los puzles, el propio juego ofrece pistas a través de la voz adulta del chico e incluso Trico indica con sus gestos y sus miradas dónde se encuentra la resolución.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

Publicaciones relacionadas

Cerrar