Corazón de dragón

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Los amantes de los JRPG no se hacen de rogar cuando la aventura espera, y menos si hay de por medio una historia épica con dragones, transformaciones y poderes sobrehumanos. Un campo en el que Sony hizo su particular apuesta con The Legend of Dragoon, un juego en el que juntó varios elementos de otros referentes para crear un producto destacado.

JRPG, cuatro letras capaces por sí solas de provocar una gran disparidad de opiniones. Mientras que ante la misma promesa de gloria, riquezas y, oh, posible romance algunos jugadores declinan amablemente la propuesta en pos de géneros más moviditos y acordes a sus gustos, a otros les falta tiempo para blandir el mando como la más poderosa de las espadas y lanzarse a una gesta que, según los cánones del género, les augura no pocas horas frente a la pantalla tomando el control de los elegidos para salvar el mundo, logrando hazañas que los juglares cantarían durante generaciones, de no ser porque no suele abundar esta profesión en este tipo de juegos.

Dirán los más críticos que jugado un JRPG, jugados todos, que siempre es lo mismo, que están plagados de clichés que se mantienen de hace décadas. Es su opinión, tan respetable como la que más, pero The Legend of Dragoon no fue creado con la idea de que la abandonasen y se lanzasen a sus brazos de lleno. Más bien se trata de un título que se adhiere religiosamente a las bases de su género, que se reboza bien en éstas y, además, bien orgulloso de ello. Y sin embargo, The Legend of Dragoon no es un JRPG como los demás. No del todo, al menos y eso que se parece, no sin razón, a unos cuantos bien escogidos. Para empezar, sus cuatro discos ya vienen a decirnos así de primeras que vayamos haciendo hueco en la agenda porque vamos a estar muy ocupados. Y un detalle muy agradecido y poco habitual: doblaje y textos en castellano. No todos podían decirlo.



Desarrollado por Sony en 1999, dos años antes de lo que tardó en llegar a nuestros europeos hogares, The Legend of Dragoon es un juego tradicional en su planteamiento. Protagonista que esconde una gran determinación, gran amenaza que se cierne sobre el mundo, secundarios con personalidades que ya nos suena haber visto antes… Nada nos cogía de sorpresa, aunque teniendo en cuenta que la distribución de este tipo de juegos en la era de los 16 y 32 bits fuera de Japón no era la ideal tampoco llegaba en mal momento. Además, las posibilidades de PlayStation ya habían sido exploradas en otros juegos como, sin ir más lejos, Final Fantasy VII, VIII y IX, en lo que posiblemente fueran los mejores años de la saga. The Legend of Dragoon recuerda un tanto a ellos, especialmente con esos personajes tridimensionales sobre escenarios en 2D, con la salidas debidamente señaladas, si así lo queríamos, para saber hacia dónde dirigirnos.

Precisamente el modelado de estos personajes permite a Sony jugar con sus animaciones en determinados momentos para ofrecernos escenas que sirven para ir narrándonos parte de la historia, aparte de las consabidas cinemáticas, mucho más espaciadas en el tiempo. Conforme avanzamos en ella descubrimos que algo se cuece en el imperio de Sandora, que se ha movilizado con intenciones poco amistosas y que para rizar el rizo cuenta con el apoyo de un legendario dragón. Al mismo tiempo, el imperio parece interesado en Shana, una amiga de la infancia del protagonista, Dart, que parece tener ciertas habilidades especiales. Pero cuando se trata de seres de leyenda, o jugamos todos o rompemos la baraja. Llegados a cierto punto se nos pone en antecedentes sobre la historia de los Dragoon, unos guerreros capaces de desatar poderes similares a los de los dragones y que inclinaron una antigua guerra con éstos en favor de la humanidad. Por supuesto, Dart no tardará en revelarse como uno de estos Dragoons y manifestar sus poderes, que irán en aumento conforme ganemos niveles.

Guerreros que pueden transformarse en dragones y aumentar su poder es algo que ya suena mucho más interesante, si bien tampoco es algo en lo que el juego sea pionero. Breath of Fire, para entonces con cuatro entregas a cuestas, ya nos había convertido en héroes (siempre llamados Ryu y Nina en cada entrega) con la capacidad de transformarse en seres de naturaleza draconiana y lanzar demoledores ataques. Donde sí se aparta The Legend of Dragoon de los caminos habituales en este género es en el sistema de combate. Los comandos se introducen por turnos, pero es en la ejecución de los ataques donde la cosa cambia.

Y es que en The Legend of Dragoon el ataque, digamos, básico lo llevaremos a cabo cada vez que nos lancemos a por un enemigo, pero son los Añadidos lo que nos permitirá aumentar su daño, y éstos no son otra cosa que QTEs que deberemos ejecutar en el momento justo, al estilo de otros juegos como Xenogears pero de manera más visual y jugando con el ritmo, para encadenar una secuencia que, si llevamos a cabo correctamente, culminará en una combinación especial de varias seleccionables y desbloqueables conforme progrese cada personaje que elevará sustanciosamente los puntos de daños sufridos por el contrincante, además de proporcionar valiosos Puntos de Energía que nos servirán para llevar a cabo la transformación. Dado que la secuencia comienza a partir del segundo golpe, tenemos asegurado uno de ellos siempre que el ataque entre, es decir, que nuestro enemigo no posea la suficiente defensa y agilidad como para esquivar.

Durante la sucesión tendremos que estar bien atentos porque en un momento dado el indicador azul que nos guiará para esperar el momento justo pasará a ser rojo, y eso significa que se nos viene encima un contraataque. La solución es tan simple como supeditada a nuestros reflejos, y es que si de normal dependemos del botón cuadrado para ejecutar los ataques, las contras las devolveremos con el círculo para poder proseguir el combo. De igual manera, cuando estemos en forma de Dragoon algunos ataques requerirán de otro tipo de QTE para ganar en eficacia. Incluso los objetos de ataque como magias elementales que podremos lanzar a los enemigos tendrán su mecanismo para aumentar su daño.



Se trata de un mecanismo que hace que propinar brutales palizas cuando poseamos niveles altos requiera de poner más de nuestra parte, pero que depende mucho de en qué medida el jugador asuma que cada combate va a depender de su coordinación. Si se entra al trapo de la propuesta hay recompensa, ya que unido a una duración muy extensa, una curva de dificultad progresiva y una trama que va resultando más atrayente conforme el juego avanza, The Legend of Dragoon se convierte en un juego superior a la media al que quienes han llegado más allá del primer CD recuerdan como un título fuera de lo común, un JRPG infravalorado que merecía más repercusión de la que tuvo en su momento, quizá por adoptar un sistema de lucha que por querer desmarcarse del grueso de títulos de su género pudo hacerse algo antipático tanto para los más impacientes como para los más tradicionales.

Pese a que el juego toma elementos de aquí y de allá, de referentes muy bien escogidos, todo sea dicho, y los combina en una mezcla particular de buena calidad sin que en ninguno de ellos por separado haya descubierto la pólvora, las sensaciones que transmite van in crescendo a lo largo de la aventura y recuerdan a sus jugadores el por qué aman este género. The Legend of Dragoon es el alumno aventajado de Final Fantasy que es menos recordado de lo que debería ser, y aunque no es un juego perfecto es uno que tiene una factura técnica, tanto visual como sonora, que saca provecho a su plataforma y que mereció mucho la pena en su momento. Además, nos gusta transformarnos en seres superpoderosos. Es algo que siempre apetece. 

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:
 

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