La jugada maestra de Nintendo

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La mítica serie Zelda vuelve a brillar con luz propia en una consola de Nintendo. Y lo hace precisamente en una maquina como Wii, que ha entrado ya en su periodo de ocaso. Un auténtico broche de oro para una consola con sus defensores y detractores, pero que ha hecho historia dentro del sector.

Ha tardado lo suyo, pero finalmente ya esta aquí la nueva obra maestra de Nintendo. Sí, porque, pese a las dudas que se cernían sobre ella, la última aventura de Zelda en Wii será recordada como uno de los mejores títulos de esta veterana consola. Un juego que recupera la esencia de los Zelda clásicos, pero presentando novedades, tanto argumentales como de manejo. Como se suele decir, nunca es tarde si la dicha es buena.

Un nuevo comienzo

El argumento de Skyward Sword resume perfectamente lo que es este nuevo título. Por un lado, una entrega totalmente original y diferente; por el otro, lo mismo que ya hemos visto en tantas ocasiones y que, en cualquier caso, sigue enamorando a tantos y tantos amantes de esta conocida serie de rol. La historia da comienzo en una ciudad celestial, en la que los dioses protegen a los humanos de todos los males del mundo. Este lugar, Celéstea, es precisamente donde Link despierta una vez más. No obstante, es en un mundo inferior a este donde da comienzo la verdadera aventura. Una región prohibida que, no obstante, se convierte en nuestro destino. Poco a poco visitaremos los dos lugares entre los que se divide el título

En este sentido, el argumental, el juego no presenta grandes diferencias con las entregas anteriores. De nuevo encontramos viejos personajes conocidos, como Zelda o los Gorons. Quizás lo único distinto sea el debutante malo del juego, que responde al nombre de Grahim. Por lo demás, Skyward Sword no es ninguna revolución narrativa, más bien lo contrario. Hace los deberes, pero no ofrece grandes sorpresas, sobre todo pasados los primeros minutos de aventura. En cualquier caso, esto nunca ha sido un hándicap dentro de la serie, y tampoco lo es aquí. Además, los guiños a clásicos anteriores están presentes, y seguro que eso es ya de por sí todo un aliciente para los fans.

Aprovechando el tiempo

Ya lo avisó Nintendo en su momento: Skyward Sword iba a ser un punto y aparte en lo que a concepción y diseños de escenarios se refiere. Y así ha sido. Este título deja de lado la exploración en gran medida, para enfocarse desde otra perspectiva. Dicho de otra manera, la aventura no da tanta relevancia al viajar de un lugar a otro, sino que se concentra más en puntos concretos. ¿Y qué ganamos con esto? Pues más emoción. Eso tampoco quiere decir que este Zelda sea más corto que los demás (fácilmente puede llegar a las treinta o cuarenta horas), pero sí que aprovecha intensamente cada escenario, hasta el punto de que en más de una ocasión tenemos que volver sobre nuestros pasos para redescubrirlos por completo.

Además, ahora contamos con ciertas “ayudas” que nos hacen la vida más fácil a la hora de no perdernos. La más destacable de ellas la encontramos en Fay, un personaje “guía” que permite localizar enemigos u objetos, o con balizas, que señalizan en los escenarios mediantes luces dónde nos encontramos. Igualmente recibimos constantes consejos, unas veces más útiles, y otras menos.

La variedad es otro de los aciertos de este título. ¿Ha mirado Nintendo a otras series a la hora de elaborar la aventura? Posiblemente sí. En esta ocasión nos encontramos con un Link más ágil, capaz de llevar a cabo más acciones que nunca. Por ejemplo, puede escalar, montar en barco o ser sigiloso. Solamente tres ejemplos de las muchas acciones con las que nos va retando la aventura. Es decir, que esta es una caja de sorpresas continua, demostrando la imaginación de los programadores y manteniéndonos en vilo durante todo el juego, sin saber qué tendremos que hacer a continuación. Para que veáis hasta qué punto se ha optado por el cambio, que incluso se han incluido lugares que transportan directamente de una zona a otra (y de un mundo a su superior o inferior).

Lo que no ha cambiado, al menos en esencia, han sido los frecuentes puzles. Zelda sigue retándonos con momentos de habilidad en los que tenemos que abrir bien los ojos para poder continuar. ¿Mazmorras? Más o menos, aunque en esta ocasión son más variadas y, por qué no decirlo, inspiradas. Por ejemplo, esta vez hemos de tener más en cuenta los escenarios, pues son más interactivos. Ya no encontramos cuartos y cuartos como en la época de NES, sino entornos más generosos y llenos de posibilidades, que incluso recuerdan al propio Tomb Raider (salvando las distancias, claro). Otro buen ejemplo más de la madurez de Skyward Sword, y de cómo evolucionar la saga sin necesidad de deshacerse de sus raíces.

Por si fuera poco, la aventura tiene mucho “contenido”, por lo que en ningún momento tiende a hacerse simple o demasiado directa. En total hay un montón de secretos que desvelar, sencillos aunque amenos minijuegos, tiendas en las que comprar cosas o misiones secundarias que expanden la duración y el atractivo del juego.

¿Zelda Sports?

Pero, sin duda, aquello que más ha dado de qué hablar durante todo el tiempo que hemos esperado el nuevo Zelda ha sido su control. ¿Ha merecido finalmente la pena? ¿Ha resultado tan innovador como esperábamos, especialmente gracias al uso obligatorio del Wii Motion Plus? Sí, aunque con reservas. Nos explicaremos. El juego hace, efectivamente, uso de la sensibilidad del mando de Wii para ofrecer unos combates distintos, por así decirlo. Durante la aventura no solamente es posible apuntar con la espada de Link en todas direcciones, sino que también resulta imprescindible. Con esto, el componente estratégico es mayor. ¿Por qué? Pues sencillamente porque los enemigos tienen “puntos débiles” que hemos de aprovechar de manera precisa. Vamos, que para derrotarlos tenemos que acertar en el cómo, y mantener la concentración. Esto no quiere decir, no obstante, que la experiencia sea especialmente difícil. De hecho, seguimos estando ante un juego accesible, cómodo y divertido de jugar. Al menos la mayoría del tiempo. Porque, si bien Skyward Sword es uno de los títulos que mejor aprovechan el sensor de movimiento de Wii, tampoco es perfecto. El juego sufre bastante en algunos momentos, en los que da igual cómo nos movamos, que Link hace lo que le da la gana. Esto no desmerece la experiencia, pero a veces sí hace que se vuelva un tanto incómoda.

Sobre todo a la hora de vencer a los enemigos. En otras acciones, como apuntar o interactuar con objetos, el resultado es más preciso. De todas formas, conviene dejarlo claro, son momentos puntuales aquellos en los que el mando se vuelve un poco loco. En líneas generales el control es gratificante, si bien los más veteranos seguro que añoran en más de un momento los “botones” de siempre. Principalmente en los combates contra los enemigos finales, que además cuentan con un tamaño considerable.

Exprimiendo Wii

Con respecto a los gráficos, Skyward Sword exprime de lo lindo Wii, hasta el punto de poder presumir de ser uno de los lanzamientos más sólidos y espectaculares de la consola. Vale que no es oro todo lo que reluce, pero el juego tiene bastante nivel, y además camufla con inteligencia las limitaciones de la consola, gracias a un acabado muy de dibujos animados. Artísticamente es un juego impecable, que hace que cada escenario o personaje merezca toda nuestra atención. Siempre respetando el estilo de la serie, a medio camino entre las entregas portátiles más coloridas y las más “serias”.

Por último, la banda sonora incluye una atractiva mezcla de temas nuevos (la mayoría de una considerable calidad) con pieza clásicas versionadas, que sin duda alguna harán las delicias de los seguidores más mayorcitos.

Conclusión. The Legend of Zelda Skyward Sword lo ha conseguido. Nintendo ha logrado crear uno de los mejores juegos de Wii, gracias al encanto y a la calidad de esta serie. El revolucionario y acertado diseño de los escenarios y los puzles, el dinamismo de las batallas (con sus pegas, pero bueno) y el cuidado apartado visual lo convierten en un juego imprescindible para todos los usuarios de esta consola. Pero sí algo nos ha gustado de él, ha sido su variedad y lo emocionante que resulta. Larga vida a Zelda.

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