El maldito listín telefónico

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Ya lo avisaban desde el comienzo “es como abrir un viejo cajón del escritorio polvoriento y encontrarse una aventura gráfica sin descubrir de LucasArts a la que no habías jugado antes”. Realmente la vuelta de Ron Gilbert está a la altura de sus mejores años. Lo hemos disfrutado mucho más de lo que esperábamos y te lo contamos.
 
Todo esto empezó en Kickstarter a través de un proyecto que pretendía traer de vuelta la esencia de las aventuras gráficas que nos hicieron soñar de niños. Hace 25 años, Ron Gilbert y Gary Winnick crearon Maniac Mansion, uno de los juegos pioneros en 2D y Point y Click. No solo se recuerda por la innovación, también por su hilarante historia, llena de un humor muy característico y una originalidad aplastante.
 
Thimbleweed Park cuenta la historia de dos detectives a los que se les asigna investigar un extraño crimen. Un cadáver aparece en el río, a las afueras de la ciudad que da nombre al título del juego. Pronto el jugador se dará cuenta de que nada es lo que parece y de que algo acecha en la sombra. Un mundo oscuro, satírico y extraño va haciéndose hueco entre grandes dosis de humor, poco definible.
 
La ciudad de Thimbleweed Park, había sido antaño un lugar próspero, teniendo incluso un opulento hotel, un distrito lleno de negocios y por supuesto, una poderosa fábrica de almohadas que había conseguido enriquecer a la mayor parte de la población, pero de eso poco queda ya. Se tambalea al borde del olvido, y su existencia pende de un hilo. Un lugar que nadie busca, pero que muchos parecen encontrar.
 

La historia se ha construido con una estética de cine negro, enmarcada en los ochenta, y con un estilo característico que engancha. Da la sensación de estar ante un crimen que esconde mucho más de lo que parece, y con el avance de los capítulos, el jugador se da cuenta de la magnitud de la trama. Una confusión elegante que mantendrá a cualquier clase de jugador enganchado hasta el final.

El juego consta de nueve capítulos que irán superándose dependiendo de las exigencias de la historia. La trama se va volviendo más extraña a medida que estos avanzan y también van apareciendo nuevos personajes interactuables, hasta poder jugar con un máximo de cinco simultáneamente: la agente Ray, el agente Reyes, Delores, Ramsay el payaso y Franklin. Cada uno aportará también un nuevo escenario, que finalmente quedarán a modo de "mundo abierto", por el que moverse libremente y explorar para encontrar las claves necesarias.

Además, desde el comienzo se ofrecen dos modalidades, casual o hard, con todos los puzles. La primera está orientada a los que no están muy curtidos en el arte de las aventuras gráficas y quieren completar la historia sin mucho dolor de cabeza. La segunda tiene la máxima dificultad, y pone a prueba al jugador de manera mucho más exigente. También se ha incluido un mini tutorial, que facilitará el juego y hará que todo el mundo pueda disfrutar de él, ya sean pequeños o mayores. 

 

Desde el comienzo este juego reune todos los elementos propios de una buena aventura cásica, con el añadido de las mejoras propias del avance de la tecnología. Al principio, uno no sabe qué se va a encontrar cuando se enfrenta a Thimbleweed Park, hay que permanecer escéptico pues las aventuras que le preceden dejaron el listón tan alto que parece insuperable. No hace falta mucho tiempo para darse cuenta que se está ante una nueva maravilla, a la altura de las mejores. 

La jugabilidad se mantiene fiel a la esencia, aunque añade una curiosa alternancia de personajes que depende en ocasiones de la propia historia. Es muy interesante llegados a un punto, cortar la trama principal y asistir a los sucesos de otro personaje en distinto tiempo y espacio. Además, algo con lo que juega también este título es con la libertad de uso de cada personaje, pudiendo elegir en cualquier momento a quien elegir, algo parecido a lo que ocurría ya con Maniac Mansion. Algunos puzles solo pueden resolverse mediante el ingenio y la cooperación.

El humor es la clave fundamental de Thimbleweed Park, y es que todo en este pueblo es un completo despropósito que en ocasiones roza la locura. Se me vienen a la mente frases del tipo "todo esto es muy extraño, ¿debería guardar la partida?" y diversas interacciones inesperadas que se saltan completamente la cuarta pared. La motivación de la trama en sí, que se acaba descubriendo en los minutos finales, es un ejercicio de creatividad alucinante, que descoloca completamente y ofrece un giro a la trama que solo podría ser fruto del gran Ron Gilbert.

El sonido y más concretamente los doblajes también tienen una función fundamental en el juego y es que, aunque no esté doblado al castellano, simplemente escuchando el acento y el énfasis de algunos personajes ya es posible captar el humor. Han querido hacer incapié en la diferencia de acentos extravagantes para marcar una diferencia en Thimbleweed Park.

Elena Fernández "Elfvera"

Jugabilidad: se mantiene fiel a las clásicas aventuras de Ron Gilbert, teniendo una serie de posibilidades de acción en forma de verbos, ya sea: coger, mirar, tirar, empujar, hablar… aunque hay unas cuantas alternativas, al final se acaban utilizando las habituales en las aventuras gráficas. Combinar objetos también es esencial, así como lograr cooperación entre los diferentes personajes con los que podemos jugar.

Gráficos: los gráficos siguen una estética pixel art muy marcada, hasta el punto en que en algunos momentos de la historia se hace referencia a este hecho como "el cadaver se está empezando a pixelar" en vez de a descomponer. Es una estética que hace guiño a los clásicos, pero que por supuesto ha sido mejorada y se aprecia con mucha nitidez. No resulta incómodo jugar a este juego, es más, el diseño estético de la ciudad y de los personajes resulta sumamente original.

Sonido: la banda sonora le va como anillo al dedo, genera un ambiente de cine negro mezclado con cierto humor que potencia mucho las sensaciones del juego. Melodías sencillas pero que no se hacen repetitivas suenan de fondo constantemente y varían en función de los escenarios y de los personajes con los que se esté jugando en ese momento. Además, las voces son fundamentales para captar el humor de la historia, pues el doblaje, a pesar de ser en inglés, es un punto característico del juego, jugando con los acentos y la tonalidad.
 
Duración: la duración no es excesivamente extensa pero tampoco resulta un juego corto. En dificultad casual es posible pasarse el juego en unas 10 horas, en dificultad hardcore puede alcanzar las 15 o las 20, todo dependiendo del ingenio del jugador. La duración es equilibrada y viene a estar en la tónica de los juegos de LucasArts.
 
Conclusión: recupera completamente la esencia de las aventuras gráficas clásicas y no tiene nada que envidiar a Monkey Island o Maniac Mansion en jugabilidad y en humor, aunque muchos tenemos idealizadas las anteriores y teníamos miedo de enfrentarnos a una nueva, la verdad es que supera el examen con creces. Divertido, loco, hilarante, extravagante, son los adjetivos que mejor compañan a Thimbleweed Park, pero sin duda hay uno que destaca por encima de todos, original. 
 
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