La ley de la selva

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Sony trae a occidente una curiosa propuesta que ha causado furor en Japón. Perros, pájaros, leones, cocodrilos y demás fauna campa a sus anchas por las calles de Tokio después de que la raza humana haya sido extinguida por una catástrofe con un único objetivo: sobrevivir.

Tokio (Japón) ha sido devastada por una catástrofe. La raza humana ha desaparecido de la faz de la Tierra y sólo los animales han logrado sobrevivir. Este es el futuro post-apocalíptico que nos presenta Tokyo Jungle, una original propuesta de Sony que busca hacerse un hueco entre tantas secuelas.

Los japoneses han acogido muy bien este título, que se ha convertido en una sensación en el mercado asiático. Ahora nos llega a occidente a través de PlayStation Network para tratar de hacernos pasar un buen rato.

Y es que Tokyo Jungle no engancha por su argumento, tan sencillo como os hemos explicado en el primer párrafo, ni por su aspecto, bastante limitado gráficamente, sino por su mecánica. El objetivo principal es mantenernos con vida el mayor tiempo posible (cada minuto de nuestro reloj se traduce en un año en el juego).

Mientras tanto tendremos que buscarnos la vida en una ciudad cargada de peligros (depredadores, niveles de toxicidad, recursos limitados…) a la vez que intentamos superar distintos retos, que van desde desplazarse de un barrio a otro hasta comer determinado alimento o aparearnos un número determinado de veces.

Cumpliendo estas misiones conseguiremos objetos que nos ayudarán a sobrevivir o desbloquearemos otros animales.

La mayor o menor dificultad reside en el animal que seleccionemos. Seguramente todos queráis ser un león o un cocodrilo nada más empezar a jugar, pero hasta llegar a ese punto tendréis que pasar por los escalafones más bajos de la pirámide alimenticia.

Así, las primeras criaturas que podemos elegir son o un diminuto perro (carnívoro) o un ciervo (herbívoro). Hay que hacer hincapié en esta distinción porque dependiendo de cuál sea nuestro alimento nuestra existencia será más o menos llevadera (dentro de lo que cabe). Por ejemplo, el principal hándicap del ciervo es que sólo podrá comer plantas y éstas están más expuestas a la toxicidad del ambiente; mientras que el perro, al ser tan pequeño, sólo tendrá posibilidades de salir victorioso contra animales de su tamaño.

 

 

Por lo tanto, la principal herramienta que tendremos que utilizar será el sigilo. Eso y elegir bien a nuestras presas para no perder demasiada vida en el combate. Además, habrá que tener cuidado con nuestro medidor de hambre, pues cuando llegue a cero empezaremos a perder vida, y con nuestra edad, buscar una pareja con la que aparearse también será importante.

Las crías, por cierto, heredarán las habilidades de sus padres e irán en manada, por lo que si morimos nos reencarnaremos en una de nuestras compañeras. Este ‘pequeño truco’ nos permitirá alargar nuestra existencia. Aunque no podremos hacerlo eternamente…

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Valoración final

Jugabilidad: Es muy sencillo hacerse con el control. Con apenas tres o cuatro botones podemos realizar todo tipo de acciones: saltar, atacar, comer, esquivar, aparearnos…

Gráficos: La ciudad de Tokio, además de sumida en el caos, es inmensa y cada barrio tiene sus características propias. Hay todo tipo de edificios, vehículos, vegetación y criaturas. Los momentos de máxima toxicidad se aprecian gracias a un tono más morado en la pantalla, aunque los momentos nocturnos y de lluvia no están demasiado bien conseguidos (los animales aparecen de repente en nuestro camino). Quizás podrían haberse esmerado algo más a la hora de detallar algo más las animaciones de las criaturas (parecen no tener pelo, sino una textura algo cutre que lo simula).

Sonido: Aunque Sony podría haber optado por una banda sonora ‘terrorífica’ para meternos más en el juego, su música es muy arcade. Transmite un ritmo frenético y mucha velocidad, que nos vendrá bien para ayudarnos a escapar de los depredadores.

Duración: Dependerá de lo ‘cabezones’ que seáis y de si os conformáis con cazar siendo un zorro o queréis ser tan grandes como un elefante o tan feroces como un dinosaurio. Empezando por los animales más pequeños, tendréis que ir desbloqueando poco a poco al resto. ¡Y hay más de cincuenta variedades! Además, podéis picaros con vuestros amigos midiendo vuestros progresos con las clasificaciones online.

Conclusión

Cazar, huir, alimentarse y aparearse. Basándonos en estas cuatro acciones tendremos que sobrevivir en la jungla en la que se ha convertido la ciudad de Tokio. Aunque no es un juego con una historia al uso y es algo limitado gráficamente, engancha bastante por proponernos cada vez un reto distinto. Y es que, dependiendo del animal que escojamos, cada vez nos enfrentaremos a una situación diferente. Eso sí, puede llegar a volverse repetitivo.

Por su mecánica es muy recomendable para ‘descansar’ entre Triple A (juegos de alto presupuesto) y Triple A o cuando sólo tengáis un rato para jugar. Además, ¿quién no ha soñado alguna vez con convertirse en el rey de la selva?

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– No te quedes sólo en el juego

Películas: Jurassic Park de Steven Spielberg

Libro: El Libro de la Selva de Rudyard Kipling

Canción: Hacia lo salvaje de Amaral 

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