Lara también madura en la nueva generación

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PlayStation 4 y Xbox One reciben el renacimiento de Lara Croft, en una de las aventuras de más calidad de la franquicia.

A comienzos del pasado año llegó a las tiendas Tomb Raider, el renacimiento de una de las sagas más populares del mundo de los videojuegos. El equipo de Crystal Dynamics se quitó los complejos ofreciéndonos unas aventuras radicalmente diferentes de lo que nos tenía acostumbrados la señorita Lara Croft. Un cambio totalmente necesario para tratar de hacerse con el trono perdido en detrimento de títulos como Uncharted. Y es que a veces no es malo fijarse en aquel que se ha inspirado en ti para volver a irrumpir con fuerza en el mercado. Por eso mismo, el reboot de la franquicia obtuvo un éxito incontestable tanto por parte de la crítica como del público.

Ante tantas alabanzas, la editora no ha dudado en tratar de exprimir lo más posible el juego. Por eso, y coincidiendo con el lanzamiento de la nueva generación de consolas, llega Tomb Raider: Definitive Edition. Una versión creada específicamente para las nuevas de la clase que incluye ligeras mejores respecto a la edición aparecida el año pasado. ¿Son suficientes añadidos para readquirir el juego o es algo innecesario si ya lo hemos completado en su momento? Vamos a verlo.

Si queremos aclarar que este artículo se va a centrar únicamente en las mejoras y diferencias que incluye esta edición definitiva para PlayStation 4 y Xbox One con respecto a lo visto en PlayStation 3 y Xbox 360. Para conocer todos los detalles de Tomb Raider, os remitimos al completo análisis que publicamos en su momento

El principal aliciente de esta edición definitiva es la mejora gráfica. A grandes rasgos, el cambio no resulta desmesurado. De hecho, en gran parte del juego es prácticamente inapreciable en lo que a texturizado se refiere. En los vídeos promocionales se ha hablado mucho de números, y aquí vamos a hacerlo también, pero llevado a la práctica resulta mucho menos contundente de lo que cabría esperar. Quizás el problema es que sólo hay un año de diferencia entre las versiones. Y si además le añadimos que la aventura original llegó en los últimos despuntes de unas máquinas en su techo tecnológico, y la edición que nos ocupa lo hace en plataformas que están prácticamente sin explorar, nos hacen plantearnos si este tipo de adaptaciones son realmente necesarias.

Lara es evidentemente quien más ha notado el cambio generacional. Tras una visita a la Corporación Dermoestética del software, ha recibido una ampliación de cinco veces más polígonos que en las versiones de PS3 y Xbox 360. Si bien parece que se ha pasado con el botox, ya que el rostro luce diferente, haciendo que parezca un personaje totalmente distinto. Sigue siendo un bombón, pero no nos ha gustado mucho el cambio. Ya que además le hace parecer más mayor, y en esta entrega es prácticamente una adolescente. En cambio, el pelo de la señorita Croft luce ahora con mucho más realismo y naturalidad gracias a la tecnología Tress FX. Curiosamente es en este aspecto uno donde se aprecia una mejoría más significativa, a pesar de que en determinados momentos, como nada más comenzar la aventura, desafía a las leyes de la gravedad. Llama la atención, pero tampoco es algo especialmente asombroso, sobre todo si tenemos en cuenta que la versión de PC del juego tiene este añadido.

Por su parte, los escenarios son prácticamente idénticos a lo que ya habíamos visto. Pero es culpa del gran trabajo que Crystal Dinamics hizo, como ya hemos comentado con anterioridad. A excepción de que se ha multiplicado considerablemente el número de partículas en los escenarios, son detalles demasiado nimios. Más densidad de humo en las explosiones o más cantidad de polvo levantándose en los impactos. No estamos poniendo en entredicho la calidad en este apartado, que es inmensa. Especialmente en los escenarios más amplios, que cuentan con una distancia de dibujado realmente grande. Sin embargo, tras el impacto inicial, pasado un rato nos olvidamos de la plataforma en la que estamos jugando y obviamos que estamos delante de una consola de nueva generación, ya que todo resulta demasiado familiar.

Sin embargo, donde sí se aprecia –y se agradece- el cambio de sistema es en la resolución, que alcanza los 1080p en ambas plataformas. Mucho más benignos son los 60 frames por segundo de la versión de PlayStation 4, aunque en los momentos donde el artificio y la acumulación de personajes apremia, es cierto que se resiente ligeramente. Por su parte, la versión de Xbox One mantiene unos 30 frames por segundo estables en todo momento.

El resto de extras son más bien anecdóticos. Se han añadido controles por voz, tanto para Xbox One como para PlayStation 4 si tenéis la cámara. Su utilización es totalmente absurda y apenas vale más que para pausar el juego o navegar por los menús. Por otro lado, la versión de la consola de Sony aprovecha las capacidades del nuevo DualShock con usos tan curiosos como poco funcionales. Gracias al micrófono incluido, los documentos ocultos con texto que encontremos por los escenarios se reproducirán por los altavoces del mando (yo me di cuenta en la parte final del juego, cosas de jugar con el volumen del equipo de sonido a tope). También se escuchan los ruidos al recargar un arma o el caer de los casquillos de las balas.

Por último, y por si no lo sabéis, Tomb Raider: Definitive Edition también incluye un modo multijugador. Si bien no es excesivamente profundo, por lo menos en esta versión contamos con todos los DLCs publicados hasta el momento.

José L. Ortega

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Valoración Final

Jugabilidad: Una aventura que se centra en la acción directa dejando a un lado la exploración, aunque la tiene. El cambio de aires le ha sentado fantástico a Lara. Y tiene un arco, que es lo mejor del juego.

Gráficos: Pese a ser prácticamente idénticos a los de la versión original, eso no empaña el resultado, ya que son excelentes. Además, los 1080p y los 60fps se agradecen una barbaridad.

Sonido: La banda sonora es fantástica y el doblaje al castellano es de lo mejor que hemos escuchado en los últimos tiempos.

Duración: Si vais a saco no os durará mucho, pero si lo degustáis, exploráis las tumbas secretas y admiráis los escenarios, la duración puede acercarse a las diez o doce horas.

Conclusión

Es fácil. Tomb Raider: Definitive Edition es un auténtico juegazo, de lo mejor que el sector ha recibido en los últimos años. Si hasta ahora no habíais probado el juego, estáis tardando en ir a por él. Si ya lo habéis completado en su versión original, quizás no os merezca la pena el desembolso ya que las mejoras son escasas. Sin embargo, nunca está de más rejugar una experiencia tan buena como la que ofrece este mito renacido, pero insistimos en que no esperéis una revolución. Aunque pensándolo bien, quizás no esté de más que le echéis el guante para dar uso a vuestras consolas de nueva generación, tan huérfanas de lanzamientos en estos primeros meses de vida.

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  • Una película: Indiana Jones: En busca del arca perdida
  • Una serie: LOST
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