Los amos del monopatín

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El amor del monopatín ha rejuvenecido. Las dos primeras entregas de la serie Tony Hawk Pro Skater regresan en alta definición, y sin haber perdido ni una pizca de su encanto original.

Antes de Tony Hawk’s Pro Skater, el universo del skate era prácticamente un bicho raro en el sector de los videojuegos. Después de que viese la luz en PlayStation, tanto el mundo de los monopatines como el de los deportes de riesgo vivieron un auténtico momento de oro.

Y no es de extrañar. La primera entrega de esta conocida serie fue, muy posiblemente, uno de los lanzamientos deportivos de mayor calidad de su época (la de los treinta y dos bits). Un juego a medio camino entre el arcade y el simulador, adictivo, lleno de posibilidades y con un apartado audiovisual alucinante. Ahora Activision recupera el título original y su secuela, ofreciéndolos en formato descargable.

¿Cuál es el resultado? Bueno, a pesar de los años, es imposible no quedar completamente atrapado por la magia de estos juegos. En ellos encontramos un gran número de niveles de cuidados diseños (hangares, escuelas, almacenes, centros comerciales, cañones) listos para dejarnos hacer virguerías con nuestro patín.

Y en cada uno de ellos, existen diferentes objetivos con los que nos desafían: conseguir una serie de puntos, encontrar unas cintas perdidas, recolectar letras situadas en sitios imposibles, etc. Esta variedad de retos hace que ambos títulos sean sumamente interesantes y que en ningún momento lleguen a aburrir. Aún así, esta versión nos permite recorrer los niveles libremente solo para practicar a nuestro aire.

Además, estos Tony Hawk presentan un equilibrio perfecto entre grandes escenarios en los que podemos deambular libremente, pero no la libertad total que, en algunos momentos, nos llegó a cansar después en capítulos anteriores.

El control, como decíamos, tiene lo suyo. El título se puede manejar con cierta soltura a las pocas partidas, pero requiere algo de práctica. Hacer los trucos más complicados no es sencillo en absoluto, y tampoco cumplir con los objetivos de los últimos niveles. La equilibrada dificultad es otro de los secretos de ambos juegos: los primeros escenarios no son especialmente complicados, pero poco a poco la cosa se va disparando.

Para los más puristas, hemos de señalar que existen algunos movimientos nuevos que no estaban en el original, y que ciertas animaciones se han pulido un poco. Pero en líneas generales, el manejo sigue siendo el mismo. Si hace bastante que no tocáis la saga, no encontraréis grandes diferencias.

 

 

¿Y qué existe de nuevo en estas versiones? Sobre todo un nuevo juego online. Desgraciadamente las partidas offline compartidas han desaparecido, para dejar sitio a un buen número de modos a través de Internet. Todos ellos resultan bastante entretenidos, si bien las partidas presentaban algún que otro fallo técnico al probar el título para nuestro análisis.

Los gráficos se han visto ligeramente renovados, ofreciendo un aspecto bastante digno. Aunque no se puede esperar demasiado a estas alturas, todo cumple, con niveles bastante amplios y llenos de secretos y unos skaters que se mueven con bastante soltura.

¿Y qué podemos decir de la banda sonora? Ya en su día fue un auténtico bombazo. Temas licenciados llenos de energía y fuerza que se adaptan de maravilla a lo movidito de las partidas. Seguro que no podréis evitar canturrear más de una canción incluso después de apagar la consola.

En definitiva, nos encontramos ante dos clásicos que hicieron historia, y que se dan una nueva oportunidad en formato descargable. Una gran ocasión para que los nostálgicos revivan una gran época pasada o para que nuevos usuarios descubran los orígenes de esta interesante serie. Siguen siendo muy divertidos y adictivos a día de hoy, palabra.

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Valoración final

Jugabilidad: El perfecto equilibrio entre arcade y simulador y las muchas opciones atrapan sobremanera.

Gráficos: Algunos escenarios están un tanto vacíos, pero por lo general cumplen con creces.

Sonido: La banda sonora resulta perfecta, por su marcha y lo bien que acompaña el desarrollo.

Duración: Ambos juegos, más el online, aseguran diversión para rato. Superarlos al cien por cien no es nada sencillo.

Conclusión

Si te gusta el mundo del monopatín y no los jugaste en su día, estás ante una cita obligada. Dos juegos que demuestran que los buenos títulos, como el vino, pueden llegar incluso a mejor con los años. Un par de clásicos con mayúsculas.

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– Si te ha gustado te gustará

Trials Evolution

– No te quedes solo en el juego

Película: Las Tortugas Ninja de Steve Barron

Canción: Downhill Racer de TNT

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