Análisis de Total War: Warhammer II Rise of the Tomb Kings – Estrategas de ultratumba

Los amantes de la estrategia ya tuvimos una cita hace unos meses con las tropas repletas de unidades, los orcos y los elfos gracias a lo nuevo de Create Assembly. Total War: Warhammer II aterrizó en PC en septiembre de 2017 dando un inmenso y necesario giro de tuerca a la franquicia apoyada en el popular mundo de fantasía. Una secuela que nos encandiló y que demostró que aún hay formas de sorprender al jugador en un género como este, y que el imaginario y la capacidad del universo de Warhammer es algo que parece no tener límites.

Ahora, varios meses más tarde, se acerca el momento de ampliar más si cabe las posibilidades de esta segunda entrega. Tras haber tomado buena nota de los comentarios vertidos por la comunidad de jugadores, los padres de esta estratégica saga están a punto de traer al mercado el DLC Rise of the Tomb Kings, una expansión con la que seguir sacando provecho del extenso videojuego a través de una nueva raza que trae, bajo su esquelético brazo, nuevas unidades, nuevas mecánicas y, sobre todo, una brutal dosis de nostalgia para los que ya son más que veteranos en la franquicia.

Se dejan la posibilidad de añadir una nueva campaña por el camino, pero a cambio introducen muchas novedades para explotar las posibilidades a nivel de jugabilidad Total War: Warhammer II con la llegada de los seres de ultratumba. Ahora, tras haber conquistado todo lo conquistable con un ejército de huesos, podemos contaros lo que está a punto de llegar con este nuevo contenido descargable.

Quitaos de la cabeza toparos con una campaña completamente nueva y dedicada en exclusiva a la figura de los Reyes Funerarios. El DLC Rise of the Tomb Kings no se centra en nada de eso. Su cometido es que sigamos descubriendo hasta qué punto son capaces de sorprendernos con nuevas mecánicas, razas y unidades los chicos de Create Assembly, y sobre todo de lo poderosos y peligrosos que pueden ser estos espíritus egipcios que protagonizan este descargable.

El gran aliciente de esta expansión es esta nueva facción que se suma a las que podemos manejar tanto en la campaña Ojo del Vórtice como en Imperios Mortales. Los ya citados Reyes Funerarios son unos muertos que han vuelto a la vida, pero que para desgracia de todos sus oponentes son mucho más fuertes de lo que eran cuando tenían carne cubriendo sus huesos. Entran en juego ahora, junto con todas las demás razas, para traer consigo una serie de interesantes novedades que afectan mucho más al cómo que al qué.

Para empezar, su propósito parte de recuperar todo aquello que han perdido en su confinamiento. Su principal cometido, además de estar vertebrado por el argumento de las campañas ya existentes, tiene siempre en mente la recuperación de los tesoros perdidos y la fortificación de su territorio. Han llegado para recuperar lo que es suyo, y nosotros nos encargamos de ello, disfrutando de lo lindo con esa amalgama de criaturas que forman sus huestes. Si creíamos que lo habíamos visto todo, lo que estos Señores Legendarios traen consigo es una prueba de que todavía hay margen para sorprender.

Settra el Imperecedero, Khatep, Khalida y Arkhan son los 4 señores que se encuentran a nuestra disposición para dirigir las tropas. Cada uno cuenta con unas ventajas e inconvenientes que lo adecúan a los diferentes tipos de jugador, y sobre todo a su maestría en el género. Sus habilidades, bien diferenciadas, van desde la mejora de los ataques cuerpo a cuerpo hasta la posibilidad de reclutar a miembros de otras facciones no-muertas (Condes Vampiro); pero lo que realmente interesa de este grupo de despiadados seres no son sus líderes, son los mecanismos con los que funcionan sus tropas.

Cuando están en batalla, uno de los cambios que más llama la atención es lo que trae consigo el Reino de las Almas. Esta vez, las unidades perdidas implican que un medidor poco a poco se vaya rellenando y, al alcanzar algunos intervalos, se desborde para traer de vuelta a aquellas bajas que hayamos sufrido en combate, además de curar a los que hayan sufrido daños. Sin embargo, más interesante es aún al rellenarse por completo. En ese momento podemos invocar a una estatua gigantesca, un Ushabti, que puede ponernos las cosas muy fáciles.

Este añadido invita a ver las escaramuzas desde otra perspectiva. Controlar bien el desarrollo de este medidor en base a los combates puede servir para afrontar las confrontaciones más complicadas sabiendo que puedes desatar una de estas criaturas para que cause estragos. De hecho, la idea de sacrificar alguna que otra para conseguir este propósito es algo para nada descabellado. Y, por contrapartida, para el bando rival, saber que se acerca una facción perteneciente a los Reyes Funerarios supone saber que, por cada enemigo que aniquiles, más aumentan las papeletas de toparte con un ente que te lo ponga complicado.

Esta posibilidad es algo que resulta muy conveniente, pero cabe destacar que el rol de estas tropas encaja mejor con la del ejército defensivo que el ofensivo. Aunque haya unidades con las que cubrir las largas distancias y causar grandes daños en el combate cercano, los rivales que tengan un elevado ratio de daño pueden arrasar contigo fácilmente si te lanzas a la batalla sin pensártelo bien. 

Te obligan a medir cada paso a tomar, pero también a sacar partido de las otras novedades que traen consigo en este DLC. El Culto Mortuario, por ejemplo, introduce unas mecánicas de crafteo que ayudan a conseguir armas e incluso legiones especiales mucho más poderosas y útiles para las confrontaciones más complicadas. Por otro lado, aquí no hay que pagar para reclutar unidades. Teniendo a tu disposición a toda una raza que está más que enterrada, no tendría lógica. Sin embargo, para que el jugador no pueda comenzar a generar tropas a cascoporro, las edificaciones y la resurrección de antiguos reyes se encargan de poner los límites.

Los Reyes Funerarios son un continuo toma y daca entre libertades y límites que desencadenan una constante búsqueda del equilibrio. Por una parte tienes a una legión de no-muertos espectacular, con criaturas muy poderosas, la capacidad de traer a tus unidades de vuelta e incluso poder generar tormentas de arena, plagas o forjar nuevo armamento; pero por otro manejas a unas hordas cuya dureza no es lo más destacable, que requieren meditar casi al milímetro cada paso a tomar tanto en el mapa como en las zonas de combate y cuyo crecimiento depende de todo lo que construyamos o incluso traigamos de vuelta del más allá.

A muchos les puede sorprender el hecho de que el DLC Rise of the Tomb Kings no haya apostado por incluir una campaña nueva. La decisión, tomada a consecuencia de la acogida de anteriores contenidos por parte de la comunidad de jugadores, ha sido un acierto. Los Reyes Funerarios no son solo una legión de esqueletos con un genial diseño («culpa» del gran estilo de Warhammer), son una facción repleta de novedades que invitan a redescubrir Total War: Warhammer II gracias a su despliegue de ideas y mecánicas.

Todo encaja, y lo hace trayendo un nuevo desafío tanto para los que están de su lado como para los que están en su contra. Esta raza rescata viejas ideas y también aporta muchas nuevas para que sigamos echando horas y horas administrando localizaciones, gestionando patrullas y devanándonos los sesos en la guerra por conseguir todos los tomos de Nagash y llegar al corazón de la Pirámide Negra. A los que os gusten los ejércitos defensivos, que inviten a meditar cada decisión, os van a encantar; y si os gustan los esqueletos gigantes que lanzan rayos por los ojos, también.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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