Cuantos más seamos, más conquistaremos

13595

Después de introducir a los Guerreros del Caos tras su lanzamiento y a los Hombres Bestia en una reciente ampliación, nuevos contenidos llegan a Total War: Warhammer en forma de DLC para fortalezar los ejércitos del Imperio y de los Condes Vampiros. Más azúcar para el dulce de Sega y Creative Assembly.



Era hacia mediados del mes de mayo cuando recibíamos al hijo mestizo de dos grandes en sus respectivos terrenos que estaba destinado a hacer las delicias de los fans de cada uno de los mundos. Porque tanto los seguidores de la saga Total War, uno de los actuales referentes del género estratégico, así como los de Warhammer, el popular juego de guerra con miniaturas de Games Workshop, eran quienes a priori más iban a disfrutar con Total War: Warhammer, una pareja nacida para conocerse en la que cada uno de los dos miembros podía aportar un valioso don. Mecánicas por un lado y ambientación y tropas por otro.

En su momento, y lo cierto es que no hemos cambiado de idea, Total War: Warhammer nos pareció una muy grata entrega de la franquicia de Sega y Creative Assembly, y desde luego una muy buena opción que amenazaba con consumir horas como si no hubiera un mañana para los que buscasen iniciarse o tuviesen horas de vuelo en las lides de Warhammer. Desde entonces, hemos tenido dos nuevas facciones, los Guerreros del Caos y los Hombres Bestia, cada uno con sus respectivos contenidos vía DLC. En esta ocasión, les toca el turno de fortalecerse a dos de los viejos conocidos. El Imperio y los Condes Vampiros llaman a filas a nuevos héroes y unidades.



Disculpa que nos saltemos el argumento, pero es que no varía ni un ápice respecto al de Total War: Warhammer. No hay que andarse con rodeos. The Grim and The Grave (El Sombrío y la Tumba, en la lengua de Cervantes) no viene a alterar de manera sensible a su juego base. Simplemente viene a aportar nuevos contenidos que no redefinen en exceso la jugabilidad, pero que proveen de algo más de variedad y de algunas unidades y héroes que posibilitan otro tipo de acercamiento a la campaña. Pero primero, veamos qué llega con este DLC para todos los públicos, porque The Grim and The Grave viene acompañado de contenidos que son completamente gratuitos en contraposición a otros por los que tenemos que pasar por caja.

Y es que además de una actualización del juego base que soluciona algunos errores, a las filas de los Condes Vampiro se une el Señor Legendario Vlad von Carnstein, que está disponible para ser elegido como personaje principal si empezamos una nueva campaña con esta facción. Vlad von Carnstein cuenta con su propia progresión y habilidades, si bien éstas están más encaradas al uso de la magia, haciendo de él un poderosísimo rival. Y además, dispone de misiones propias que iremos obteniendo dentro de la campaña y que le permitirán fortalecerse aún más al conseguir determinadas recompensas. Vlad llega con cinco nuevos mapas multijugador bajo su vampírico brazo que invitarán a nuevas tácticas para enfrentarte con otros jugadores.

Pero a esto invita la casa. Lo que puede ofrecer The Grim and The Grave por su precio de 7,49 euros en Steam comienza por otros dos Señores Legendarios, uno para el bando del Imperio y otro más para los Condes Vampiro. Ya que estábamos con los chupasangres, hay que decir que Helman Ghorst, nigromante discípulo del mismo Manfred von Carnstein, es un caudillo a tener muy, pero que muy en cuenta. Tiene un considerable bono al reemplazo de las unidades caídas en combate y tres factores específicos que le hacen marcar la diferencia. En primer lugar, Ghorst cuenta con una montura única, el Carro de Cadáveres de los Hermanos Ghorst, que le confiere un bono nada desdeñable al daño de su arma equipada. Su habilidad particular incide sobre otra de las nuevas unidades, el Sagrario Mortis, una estructura ósea que rebosa de magia maligna, y a la que Ghorst puede proporcionar un aumento de sus habilidades, lo mismo que a los Carros de Cadáveres genéricos que tengamos en nuestras filas. Por último, Ghorst puede invocar a un Rey Tumulario para que tome su lugar, o convocar a una unidad de Guardia de Túmulos gracias a su conjuro Despertar de la tumba.



No está mal el fichaje de los Condes Vampiro, pero el Imperio tampoco se ha quedado de brazos cruzados y ha incorporado a Volkmar el Sombrío, Gran Teogonista del Culto de Sigmar y un tipo de armas tomar que viaja a cuestas de un llamativo Altar de Guerra de Sigmar, su montura única. Volkmar tiene la capacidad de mejorar las características de los que le rodean gracias al desbloqueo de tres Plegarias para usar en la batalla, y también posee habilidades que inciden en dos tipos de unidades concretas. Son los recién incorporados Flagelantes, que junto a los Sacerdotes Guerreros pueden recibir un empujón en su capacidad por parte del buen Volkmar. En el caso concreto de los Flagelantes, si empiezas una Gran Campaña y Volkmar es el líder elegido, su poder de ataque y carga se verá mejorado y su coste de reclutamiento reducido. Tanto para el Sombrío como para Ghorst habrá misiones específicas en la campaña que les permitirán fortalecerse con objetos especiales como el Liber Noctus, un grimorio para el bando vampiro que debilita a los enemigos en batalla.

Pero no sólo de Señores Legendarios se nutren estos bandos. Dos nuevos tipos de Señores se incorporan a filas en cada bando. Los Archilectores prestarán su ayuda al Imperio aportando dentro de su clase el uso de Plegarias de batalla, hasta tres conjuros para ayudar a nuestro ejército sobre el terreno afectando a su resistencia (Escudo de Fe), sus capacidades en combate cercano (Martillo de Sigmar) o directamente causando un gran daño en un área determinada (Alma de Fuego). En el bando vampírico, hacen su aparición los Reyes Necrófagos Strigoi, poderosos vampiros otrora respetados pero ahora involucionados, capaces de invocar unidades de Necrófagos de la Cripta y de Horrores de la Cripta con su hechizo único, además de conjurar a Engendros del Terror como montura propia.



Dentro de las tropas que se baten el cobre en el campo de batalla, a los ya mencionados Sagrario Mortis y Carro de Cadáveres, éstos últimos algo así como un generador de zombies, se añaden los también nombrados Flagelantes, dementes fanáticos que se causan daño a sí mismos para enloquecer y lanzarse como fieras al combate en lo que casi es un equivalente retorcido de los guerreros Berserker nórdicos, y la Milicia de Compañía Libre, una unidad que puede luchar tanto a larga como a corta distancia, ya que usan por igual pistolas y espadas añadiéndoles versatilidad. Pero esto no es todo, ya que además hay 18 Regimientos de Renombre añadidos al juego con diversas características que los hacen indesmoralizables, más resistentes, capaces de provocar daño mágico, causar terror y otras ventajas, a razón de 9 por cada uno de los dos bandos tratados en este DLC. Para obtenerlos, eso sí, tendrás que asegurarte de cumplir con sus requisitos de alistamiento, y eso pasa por tener construidos los edificios adecuados en tus ciudades.

Principalmente esto es lo que incorpora The Grim and the Grave, que no es poco, pero que no deja de ser mayor catálogo de unidades para los ejércitos humano y vampírico. A quien sea más proclive a jugar con las otras razas, seguramente estos contenidos no le harán mucho papel (si acaso se los podrá encontrar en las filas enemigas) puesto que realmente el juego no varía en mucho más. No hacía falta tampoco, Total War: Warhammer puede seguir resultando igual de absorbente sin usar estos nuevos elementos. Eso sí, si se hace uso de ellos se obtendrán nuevos líderes que darán algo más de amplitud a nuestro modo de regir el bando elegido, en este caso más por la vía del saber y de la magia propiciado por el propio árbol de habilidades de los nuevos Señores Legendarios. En caso contrario, la vida seguirá igual. Bueno, salvo por que habrá cinco nuevas localizaciones en las que desafiar a nuestros contactos. Es de lógica pensar que el resto de facciones acaben recibiendo un tratamiento similar y engrosen sus filas en futuros contenidos. Ya se sabe que cuanto más azúcar más dulce. 



Jugabilidad: La misma que el juego base. Solo cambiará el estilo de batalla si decides hacer uso de los recursos de los nuevos Señores Legendarios, menos físicos y más de apoyo.

Gráficos: No hay cambios. Sigue estando patente el diseño característico del universo Warhammer en las nuevas unidades, algunas bastante impresionantes.

Sonido: Sin novedad significativa en este aspecto.

Duración: Seguramente y en proporción, las misiones adicionales que tienen ante sí Helman Ghorst y Volkmar el Sombrío no prolonguen la duración del juego de forma significativa, pero dado que Total War: Warhammer ya era un juego muy largo de por sí no creemos que haya problema.

Conclusión: Contenidos extra, esto es lo que vas a encontrar en un DLC que hace honor tanto a su definición como a su título, ya que el Sombrío y el nigromante, y sus nuevas tropas, son lo que obtendrás a cambio de su precio, principalmente. The Grim and The Grave no viene a alterar Total War: Warhammer, y ni falta que hace porque está bien como está. Solo viene a poner más peones sobre el tablero, y a eso los jugadores veteranos de Warhammer siempre han estado receptivos. Si su importe es adecuado, eso ya es algo que deberá valorar cada cual.

Juan Elías Fernández

Juegos Relacionados Si te gusta juega a… Te puede interesar…

Total War: Attila

Shogun 2: Total War


Si el ambiente de fantasía no es lo tuyo, Warhammer 40.000 es una variante futurista que ha contado con múltiples adaptaciones a videojuegos.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
Cerrar