Sangre fresca

La conocida saga de Atlus vuelve a Wii, en este caso con una aventura diseñada desde cero para la máquina de sobremesa. Prepara de nuevo tu bisturí, guantes y mascarilla, porque es hora de entrar en acción.

Puede que gracias a su originalidad, o tal vez por el éxito que actualmente tienen las series de médicos, lo cierto es que Trauma Center es, hoy por hoy, sinónimo de Nintendo. Al menos de sus consolas modernas, Nintendo DS y Wii. Y es precisamente en esta última donde Atlus ha presentado una nueva entrega de la serie. En esta ocasión no estamos ante una adaptación (como sucedía en Second Opinion) sino, como su propio nombre indica, ante un juego totalmente original.

A vida o muerte

Esto último se aprecia especialmente en el argumento del juego. En esta ocasión este se sitúa diez años después de los acontecimientos ocurridos durante el primer Trauma Center de Wii. Es decir, en 2028. Y, en lugar de contar con un solo protagonista, la acción presenta a dos de ellos: Markus Vaughn y Valerie Blaylock, dos antiguos compañeros de profesión que se vuelven a encontrar para enfrentarse a un nuevo y peligroso parásito. De hecho ambos son la principal novedad del juego, más que nada porque permite que las operaciones de desarrollen en cooperativo entre dos amigos. Eso por un lado. Por el otro, New Blood no se lleva a cabo en un solo hospital, como sucedía en la entrega precedente, sino que nos hace ir a distintos centros para realizar todo tipo de operaciones y pruebas.

Por lo demás, el juego sigue lo visto en sus antecesores, tanto en Wii como en DS. ¿Qué quiere decir esto? Pues que en la piel de uno de los dos doctores, hemos de salvar la vida a la gente a base de cortes, drenajes, puntos, etc. Siempre mientras estamos sujetos a una serie de presiones, como un tiempo limitado. Por supuesto, la precisión es clave durante el desarrollo, pero por suerte el sensor de movimiento del mando de Wii nos lo pone fácil a la hora de realizar cualquier acción en los pacientes.

Como sucediera en Second Opinion, New Blood está dividido en capítulos. En cada uno de ellos asistimos a una introducción al más puro estilo anime en la que se nos van narrando los acontecimientos, casi como si fuera una serie de televisión. Después se nos dan detalles del enfermo y, por último, entramos en acción. Este desarrollo hace que estemos ante un juego variado e interesante, que no se limita a presentar una serie de minijuegos sin más. En definitiva, una confirmación de que Trauma Center sigue en plena forma.

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