Alucinación ochentera

RedLynx y Ubisoft nos presentan Trials of the Blood Dragon, una alocada propuesta que combina las virtudes de la franquicia Trials con la historia de Far Cray 3: Blood Dragon. Una auténtica demencia ochentena que ofrece grandes dosis de humor en un juego plataformero 2.5D que nos entretendrá durante unas cuantas horas.

13213

El pasado E3 nos dejó, como una de las propuestas más originales, Trials of the Blood Dragon, una nueva entrega de la popular franquicia Trials que, en esta ocasión, une fuerzas con Blood Dragon, el spin-off de Far Cry 3 lanzado en 2013. Continuando la historia de su protagonista, Rex Colt, que luchaba contra un ejército de cyborgs en un distópico 2007, ahora RedLynx nos propone una nueva aventura de ambientación ochentena de la mano de sus dos hijos, Rox y Slayter. Ambos adolescentes, recién reclutados por la unidad de operaciones espaciales del ejército estadounidense, deberán tomar parte de un conflicto de tal magnitud como la Cuarta Guerra de Vietnam.

Sin embargo, el juego distribuido por Ubisoft y ya disponible para PlayStation 4, Xbox One y PC, nos llevará a otros muchos emplazamientos en los que tendremos que combatir a las fuerzas enemigas manejando, alternamente y según la fase de la campaña, a los dos protagonistas. Lleno de humor y con una trama accesoria que jamás se toma en serio a sí misma, se trata de un entretenimiento menor que seguramente disfrutarás sobremanera.

Trials of the Blood Dragon es un juego 2.5D, diseñado en dos dimensiones pero que ofrece cierta profundidad, con elementos en diversas capas con los que no siempre se puede interactuar. Su aspecto diferencial respecto a las anteriores entregas de Trials es, principalmente, el de ofrecer una campaña con argumento y no exclusivamente un mero pasatiempo a lomos del vehículo de turno, aunque tampoco renuncia a ello. La trama que, como hemos apuntado, sigue a los dos hijos de Rex Colt, Rox y Slayter, es una mera excusa argumental para introducirnos en una serie de misiones de lo más entretenidas que, en la mayoría de los casos, se complementan con puntuales fragmentos de historia con una animación de lo más ochentena.

Estas misiones irán englobadas en una serie de localizaciones, que irán desbloqueándose progresivamente y, en ocasiones, al mismo tiempo, lo que nos otorgará cierta libertad a la hora de escoger cuál queremos realizar primero. Cada uno de los escenarios ofrecerá cuatro de estos niveles, que compartirán ambientación y un objetivo final común y que deberemos superar en un tiempo determinado si queremos obtener bonificaciones. Pero lo más llamativo es, quizás, la combinación de fases a vehículo y a pie, una característica que no gustará a todos los seguidores de la saga de conducción y piruetas pero que ofrece otra forma de disfrutar de algunos de los emplazamientos que, dependiendo de la misión, podremos transitar con ambos protagonistas. De este modo, nos veremos obligados a superar obstáculosde lo más imaginativos, tales como elevadores, trampas y, por supuesto, enemigos.

En lo referente a los distintos tipos de vehículos, debes saber que el título viene bien surtido. Además de las clásicas motos, también nos pondremos al volante de bicicletas, tanques, vehículos espaciales, vagones mineros e incluso de un coche teledirigido llamado Turbo Flip, que podremos conducir de forma frenética por diferentes escenarios, interiores y exteriores: selva, ciudad, oficinas, bases secretas, minas, rascacielos y, aunque no lo creas, zonas submarinas. Las posibilidades que nos brinda el juego son variadas y a cada cual más original.

Lo que puede que tampoco agrade demasiado a los fans de Trials es la nula configuración de niveles, casi treinta en total. En este sentido, resulta imposible escoger vehículo al comienzo de cada nivel, pues viene determinado según la fase que juguemos, guardando relación con la trama en la que están inmersos nuestros personajes. Pese a ello, y aún siendo un juego plataformero, en ocasiones tenemos la opción de escoger entre dos caminos. Esto es posible a causa de que el escenario se bifurca, en ocasiones, en una vía elevada y otra a ras de suelo que pueden escogerse libremente para llegar a un final común.

Asimismo, Trials of the Blood Dragon cuenta también con algunos añadidos destacables. El primero de ellos, el gancho, nos permitirá realizar espectaculares acrobacias al ayudarnos a cruzar zonas que, de otro modo, resultaría imposible. El segundo, la posibilidad de disparar a los enemigos, algo que resultará indispensable tanto a bordo de un vehículo como, sobre todo, a pie, momento en el que iremos más desprotegidos de cara al fuego cruzado.

No podemos olvidarnos de otro de los aspectos clave del videojuego: el humor. Desde el mismo arranque, y empezando por la historia, los desarrolladores hacen gala de ocurrencias y chistes de lo más desternillantes. De hecho, la trama no deja de ser un absurdo del todo delirante. Por ejemplo, cuando te estrelles con tu vehículo o un enemigo te acribille, el momento de tu muerte vendrá acompañado de diferentes chascarrillos que aparecerán en pantalla, tales como “te has comido los mocos”, “ni de blas”, “se te da bien morir”, “no molas”, “como una cabra”, “bonita cara nueva”, “te has flipado”, “qué cagada”, “se te da bien palmarla” o “vaya leche, ¡jo… pelines!”. Como ves, la brillante traducción de los rótulos también juega papel fundamental en este aspecto, lo que se agradece enormemente.

En clave de humor van, también los puntos de control, tan abundantes en cada uno de los niveles. Antes de superarlos, vemos una bandera comunista que, acto seguido, se convierte en estadounidense. Desternillante. Además, el título cuenta con innumerables referencias, tanto visuales como musicales, a populares videojuegos y películas. Durante la campaña, hemos podido reconocer una estética y ambientación que inevitablemente recuerda a Hotline Miami, o elementos narrativos claramente inspirados en Indiana Jones y el Templo Maldito o su secuela, la Última Cruzada, lo que no deja de ser una gozada para los jugadores más avispados.

RedLynx ha tenido también el detalle de incluir un par de entretenimientos adicionales e independientes a esta original aventura. Uno de ellos es la llamada bestia interior, que nos permitirá elegir a nuestra particular mascota: un pollito, un tiburón o un gato, que irán evolucionando conforme adquiramos puntos de experiencia tras la superación de las misiones. Otro pasatiempo es el del álbum de cromos, con 29 pegatinas en total, que podrás ir completando a lo largo de la historia si consigues acabar los niveles con la puntuación máxima. Igualmente, tendremos la opción de abrir un cajón que oculta un final alternativo, para lo que necesitaremos hasta cinco llaves escondidas durante el juego. Este, sin duda, es el máximo aliciente para rejugar un título ligero que, de otro podo, podríamos relegar al olvido una vez superado en unas escasas cuatro horas, aproximadamente.

Gráficamente el juego es cumplidor, en la estela de las anteriores entregas de la saga. Sobre todo, destaca por la selección musical, que nos transporta totalmente a los años 80 con sus melodías sintéticas y sus ritmos del todo reconocibles. El aspecto más negativo es la ausencia de doblaje al castellano, algo que puede parecer irrelevante hasta que compruebas cómo, continuamente y durante el propio nivel, debes estar leyendo los subtítulos inferiores, sí traducidos a nuestro idioma. Como podrás imaginar, no resulta sencillo compaginar la frenética conducción con la lectura, que nos ocasionará más de un fatídico accidente.

Pero lo peor de Trials of the Blood Dragon es, sin duda, la ausencia de modos multijugador, tanto offline como online. Aunque sí se ofrecen los habituales marcadores y comparativas del resto de jugadores, y pese a que un multijugador online podría haber sido difícil de encajar, sí debería haberse incluido, al menos, una opción offline a pantalla partida. Sobre todo, cuando también se ha eliminado la posibilidad de crear y editar circuitos que amplíen la experiencia de juego, probablemente, al tener que regirse a una trama narrativa.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: La mecánica de juego es entretenida y variada, sobre todo por los múltiples vehículos a nuestro alcance. Sin embargo, las fases a pie se hacen, a veces, algo complicadas en lo relativo a la jugabilidad. La ausencia de cualquier modo adicional a la campaña es también un aspecto negativo a tener en cuenta.

GRÁFICOS
: A nivel gráfico cumple con lo esperado. Sin ser un aspecto destacado, se encuentra bien ambientado, es colorido y llamativo a la vista. Por su parte, las fases de vídeo animadas están diseñadas de modo excelente, con una calidad artística por encima del propio juego.

SONIDO: La banda sonora es el apartado más destacado en lo relativo al sonido, transportándonos inmediatamente a los años 80 con unas composiciones y una selección muy acertada. La ausencia de doblaje al castellano es un punto negativo, la lectura de los subtítulos se hace algo incómoda durante el avance del nivel.

DURACIÓN: La campaña no es excesivamente larga. Sus cerca de treinta niveles nos mantendrán entretenidos apenas cuatro horas, y la ausencia de cualquier modo adicional, offline u online, no ayuda en este aspecto. La mejor opción para ampliar la experiencia de juego es la de rejugar el título, algo que quizás nos motive para obtener todas las bonificaciones obtenidas con la puntuación perfecta en cada una de las misiones.

HISTORIA: La trama, que no deja de ser accesoria, adquiere más importancia en esta nueva entrega de Trials, en la que incluso profundizaremos a través de algunas secuencias animadas. Sin embargo, no es la parte fundamental del juego.

CONCLUSIÓN: Trials of the Blood Dragon es un digno y ligero entretenimiento con el que podremos pasar un buen rato. Es divertido, ameno y con unos niveles que disfrutaremos superando. La banda sonora, como el trabajado diseño de los niveles, es uno de sus mayores alicientes. Sin embargo, y pese a los fragmentos animados, el juego se antoja excesivamente breve y no ofrece opciones adicionales reales más allá de la campaña, siendo su aspecto más negativo.

Juegos Relacionados Si te gusta juega a… Te puede interesar…
Far Cry 3: Blood Dragon


Rex Colt, protagonista de Far Cry 3: Blood Dragon, aparece en el juego.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
Cerrar