Aló presidente

Poco a poco, y como quien no quiere la cosa, la serie Tropico se ha ido haciendo un hueco entre las series de estrategia más exitosa del mundo del PC. Y esta cuarta parte evidencia claramente por qué.

Quien más y quien menos, todos hemos soñado alguna vez con ser líderes. Ya sabéis, con mandar sobre un país y manejar con más o menos ética las decisiones más importantes de la sociedad. Y si encima lo pudiéramos hacer en una isla paradisiaca del Pacífico, pues mejor que mejor, ¿no? Pues eso es básicamente lo que, en los últimos años, nos ha propuesto la serie Tropico. Ponernos en la piel de El Presidente y dirigir el destino de nuestros súbditos. ¿Seremos un líder piadoso que se desviva por su gente o un tirano a la altura de los jeques más duros de la historia? Nosotros decidimos…

Política totalitaria

Tropico 4 sigue, como veremos más adelante, las bases de la tercera entrega, también llevada a cabo por el estudio europeo Haemimont Games. Unas bases que beben directamente de clásicos como SimCity, y que terminan por redondear una propuesta profunda pero accesible. De hecho, estamos ante un título de estrategia lleno de posibilidades, y que nada tiene que envidiar a otros con más fama, pero que a la vez resulta cómodo de jugar. Especialmente por su sentido del humor y desenfadada presentación. Pero bueno, mejor ir por partes.

Lo primero en Tropico 4, como es habitual en este tipo de juegos, pasa por construir nuestra nación. Para ello tenemos que levantar edificios en los que la gente pueda vivir, redes y, por supuesto, industria. De esto último, claro, dependerá la riqueza o la pobreza de nuestro “paraíso” en el Pacífico. ¿Y cómo conseguir una economía próspera? Pues mediante la importación de productos autóctonos, el turismo, etc. Hasta aquí, todo bastante predecible. Pero lo realmente interesante y divertido de Tropico 4 aparece después.

Como buen líder político, de nuestra propia moral depende cómo llegará a ser nuestra sociedad. Es decir, ¿queremos llevar a cabo una sociedad justa en la que los ciudadanos vivan dignamente y prosperen? ¿O por el contrario preferimos enriquecernos a base del trabajo de los demás? Todas las decisiones que podemos tomar en Tropico 4, que son muchas, permiten que nuestro mandato varíe considerablemente. Por ejemplo, si queremos ser un presidente duro y déspota, simplemente hemos de sacar el ejército a la calle y atacar a todos aquellos que protesten contra nosotros. Porque claro, los ciudadanos siempre quieren vivir mejor, como es lógico, y nos exigen una gestión como Dios manda. Además, de vez en cuando también se sufren las consecuencias de un tsunami o un volcán, con sus pertinentes destrozos. Situaciones complicadas de superar, vamos…

Es precisamente en esto, en la flexibilidad a la hora de crear nuestro gobierno, en lo que más destaca Tropico 4. Además, como buen juego de estrategia, las horas se pasan volando mientras estamos envueltos en tomar todo tipo de decisiones. Y cuando esto sucede, es que la cosa funciona. Todo mientras superamos las más de veinte misiones que incluye el juego. Todas ellas presentan objetivos prioritarios, pero también elementos secundarios (o retos) que hacen que nos podamos ir familiarizando con el juego y ganemos peso político. Es más, Tropico 4 es, pese a su complejidad, una aventura muy recomendable para iniciarnos en el mundo de la estrategia, empezando por sus socorridos tutoriales. Igualmente, el diseño del título resulta bastante sencillo, salvo en algunos casos puntuales en los que se podría haber diseñado de manera un poco más clara. Por otro lado, el juego incluye un modo más abierto que nos permite ir avanzando “a nuestra bola”.

En cualquier caso, todo esto ya estaba en la entrega anterior ¿no es cierto? Pues la verdad es que sí. Como ya sabrán todos aquellos lectores que jugaran a Tropico 3, el desarrollo del juego es, por lo que hemos dicho, prácticamente el mismo. No obstante, también se han incluido mejoras, aunque bien es cierto que puede que no las suficientes. Es cierto que en las sagas de estrategia la evolución suele ser bastante lenta, pero también resulta imprescindible que haya cambios para que los usuarios tengan motivos para comprar una nueva edición. Y en eso Tropico 4 anda algo justito. Pero bueno, alguna que otra novedad hay.

Por ejemplo, en esta nueva entrega tenemos la posibilidad de agilizar la construcción de edificios. ¿Cómo? Pues invirtiendo más dinero del normal en ellos, para que así se levanten de manera automática. Pero claro, esto lo notaremos mucho en nuestro bolsillo, por lo que casi resulta más recomendable dejar que los obreros trabajen “con normalidad”.

Otra novedad a tener en cuenta la encontramos en las potencias extranjeras. Estas resultan ahora más importantes, teniendo en cuenta que de nuestro trato con ellas dependerá en gran medida el futuro de nuestra nación. Es decir, que durante la partida tenemos que tener muy en cuenta que los grandes países extranjeros no nos invadan o se pongan a malas con nosotros. Para ello, las relaciones diplomáticas con terceros han cobrado mucha importancia.

Con respecto a los gráficos, el título sigue manteniendo una estética agradable y muy exótica, aunque también es cierto que muchos elementos se podían haber mejorado bastante. Tropico 4 luce un poco mejor que la tercera parte, pero aún sigue estando por debajo de la mayoría de los juegos de estrategia más punteros de esta generación. No obstante, bien es cierto que esto es algo que tampoco importa demasiado en este tipo de juegos. Más aún en la versión de PC, que permite que un mayor número de usuarios puedan disfrutar de él sin tener ordenadores especialmente potentes.

Conclusión. Tropico 4 continúa lo visto en la anterior entrega de la serie. Es decir, nos ofrece la posibilidad de ser el presidente de una pequeña pero compleja nación, teniendo que tomar todas las decisiones políticas y administrativas que eso conlleva. Pero siempre con mucho sentido del humor y dejándonos elegir entre lo “buenos” o “malos” que queramos ser. Es posible que el principal problema del juego sea, precisamente, su falta de novedades con respecto a la entrega anterior, pero aún así los amantes de la estrategia se lo pasarán en grande. El juego engancha de lo lindo a poco que le deis una oportunidad.

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