Una moderna explosión de pasado

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TxK es el sucesor espiritual de Tempest 2000, uno de los shmups más recordados. Preparaos para que vuestras PS Vita se den una explosión de luz y sonido.

Los shoot’em’up son un género atemporal en esto de los videojuegos. Desde que tenemos memoria, siempre hemos estado a los mandos de naves espaciales, desde donde teníamos que acabar con decenas de ‘marcianitos’. Es cierto que la presencia de este tipo de títulos ha sido intermitente en los últimos años, pero de vez en cuando recibimos una vida extra en forma de ‘shmup’ que nos hace transportarnos años atrás para recordar que este tipo de juegos siguen siendo tan divertidos como antaño, y tienen todavía mucho que ofrecernos. Para muestra, ahí están títulos sensacionales y recientes en el tiempo, como Sine Mora, Super Stardust o Resogun.

Los más clásicos del lugar seguro que recordaréis Tempest 2000, una adaptación del clásico de recreativas que se convirtió en uno de los inolvidables de Atari Jaguar. Jeff Minter, y su estudio Llamasoft, vuelven dos décadas después para homenajear a su obra gracias a TxK, un poco convencional título que adaptado a los nuevos tiempos, pretende servir como homenaje al clásico arcade. No comparten nombre debido a los dichosos problemas de licencias, pero seguro que más de uno esbozará una sonrisa al echarle el guante a este juego descargable para PS Vita, que pretende llenar de color y de música electrónica la portátil de Sony.

La mecánica del juego es, evidentemente, tan sencilla como efectista. Es un ‘tube shooter’ en el que nos movemos con una especie de garra por medio de determinadas figuras geométricas que están formadas por vectores. Estas cambian en cada nivel y pueden ser desde una simple línea recta, una uve doble, un cuadrado, un pentágono, etc. Hay cien niveles diferentes así que imaginad. Estas figuras forman un carril por el que manejamos nuestra ‘nave’. Por el fondo del escenario, unidos por segmentos a nuestro carril, los enemigos se van acercando progresivamente, y evidentemente hay que tratar de destruirlos con el mayor brío posible.

Los disparos se realizan por medio de ráfagas, por lo que no sirve con dejar el botón apretado y esperar a que los enemigos vayan explotando, sino que hay que saber medir en qué momento disparar para acertar en la diana. Como es habitual en este tipo de juegos, en cada nivel debemos tratar de recoger los power ups que pululan por la pantalla y que se antojan como vitales para obtener éxito en cada nivel. Estos son de lo más variados. Además de las clásicas mejoras de disparo, vidas extra o bonificaciones para la puntuación final, encontramos dos que desmarcan a TxK de lo habitual.

El primero de ellos es una nave autónoma manejada por la IA que es toda una bendición a la hora de limpiar la pantalla cuando nos vemos desbordados, ya que actúa muy inteligentemente sobre la parte del escenario opuesta a la que estamos cubriendo. Debido al peculiar concepto del juego, una vez que los enemigos se acercan a la zona donde tenemos la garra no está todo perdido. Nuestros rivales se irán acercando por la figura geométrica con el fin de arrinconarnos, pero hay una salida si tenemos a nuestra disposición la habilidad para saltar, que nos otorga unos segundos en el aire para despejar nuestro terreno de caza. También hay un lugar para la clásica bomba que barre a todo antagonista presente, aunque su uso está limitado a una vez por fase y es el único medio para utilizar la pantalla táctil de PS Vita. Aunque bien es cierto que esta acción puede realizarse pulsando el botón círculo.

En lo que respecta a la acción, entre fase y fase hay una especie de bonus en el que hay que tratar de pasar lo más centrados posibles por una serie de portales que mejoran nuestra puntuación al mismo tiempo que nos trasladan al nuevo nivel. Aquí se puede también sacar un testimonial uso del giroscopio de la consola.

TxK tiene tres modos de juego. En Survival Mode, solo tenemos dos vidas y tendremos que aguantar con ellas lo máximo posible. En Pure Mode, comenzamos sin vidas pero podemos ir obteniéndolas en cada nivel. Por último, está el Classic Mode, que será el apartado donde más horas se invierten.

En este modo, se comenzará desde el principio, pero podremos retomar la partida desde la fase que queramos para no empezar siempre por la primera. Como ya hemos dicho, hay cien disponibles. TxK nos permite reiniciar cada fase las veces que deseemos. Además, si por ejemplo, os quedáis sin vidas en un determinado nivel, podéis regresar a uno anterior en el que sí tengáis e ir avanzando tratando de mantenerlas para tener más opciones en esa fase que se os ha atragantado. El juego siempre sobreescribe el mejor registro cosechado.

Uno de los principales aciertos de TxK es su perfectamente ajustada dificultad. De forma ascendente, los niveles se irán complicando, pero consiguen que no sean lo excesivamente complicados para los más novatos, ni un paseo por el espacio para los más experimentados. Con esto no decimos que se trate de un juego sencillo, ya que requiere de mucha habilidad y paciencia. Pero con práctica, es sencillo llegar hasta las últimas fases en unas pocas horas. Y lo mejor es que en ningún momento se torna repetitivo. Consigue que rápidamente encontremos el equilibrio necesario entre la acción y la reacción para que nuestros movimientos sean realizados a través del instinto y el frenesí de la espectacularidad del juego.

Espectacularidad que queda refrendada en el aspecto artístico de TxK, que resulta verdaderamente sublime. Los escenarios son toda una explosión de color, con luces de neón reventando por doquier e iluminando la pantalla de nuestra portátil. Un completo estímulo para la vista que además se reafirma en los necesarios 60 fps a los que corre. 

Mención especial merece la excelente banda sonora, donde los sonidos electrónicos de tinte moderno contrastan con el aspecto visual retro, algo que le sienta de fábula. Los temas que acompañan cada nivel de TxK son demencialmente buenos. De esos con los que todo el cuerpo se mueve instintivamente al ritmo de la música. De esos que porque no queda ninguna mano libre, pero dan ganas de ponerse un buen copazo para acompañar.

José L. Ortega.

 

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Valoración final

Jugabilidad: Tan sencilla como efectiva, desde el primer instante el jugador se hace con los mandos sin ningún tipo de problema.

Gráficos: Una fabulosa explosión de color y luces de neón que llenan de vida la pantalla de la portátil de Sony.

Sonido: Sin duda el mejor aspecto del juego. Temas electrónicos modernos que nos darán ganas de pegarnos una buena juerga después de una partida.

Duración: Completar las 100 fases puede llevar unas seis u ocho horas, pero es un título altamente rejugable si nos picamos para conseguir la mejor puntuación.

Conclusión

TxK es un juego hecho por y para los amantes de los shump. Una moderna vuelta al pasado que hará las delicias incluso de los menos duchos en este añejo género. Además, está a un precio más que asequible. Por apenas 6,99€ podéis llenar de color y de alegría vuestra PS Vita.

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