La vida pende de un hilo

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Unravel es una de esas pequeñas obras maestras, que no espera convertirse en el mejor juego del panorama, pero que deja su huella invisible en cada jugador. El pasado E3 fue el momento de conocer a Yarni, un personaje de lo más original, y con el que vivir grandes emociones pendientes de un hilo, desde ese momento, todas las imágenes han creado una expectación que se ha cumplido con creces.

Los pintorescos paisajes de Suecia acogen una nostálgica historia, donde el fracaso y la posterior lucha dan el sentido a la vida de Yarni. Unravel cuenta el drama de un hijo perdido, una metáfora cargada de encanto, donde una pequeña bola de lana, de esas con las que juegan los gatos, cobra vida para emprender un viaje sin retorno, altruista, en el que el camino lo hará su propia esencia. Y es literal, pues el propio hilo rojo del protagonista, el que le da forma y lo mantiene vivo, irá desprendiéndose cada vez más, en lo que se alarga la búsqueda. 
 
Este juego asume una profundidad inusual, ya su cometido es hablar de numerosos vínculos rotos, que han dejado una herida, y que pretenden ser reparados, tejidos por un hilo, para llegar de nuevo al otro. Yarni encarna por sí mismo esta posibilidad y eso remueve al jugador, hasta el punto de sufrir cada vez que tiene que gastar hilo extra. Porque así funciona la mecánica del movimiento: desprenderse y recoger hilo para avanzar por un entorno con scroll hacia la derecha y numerosos obstáculos que superar con la mente. El problema principal que se presentará en el camino, es la falta de hilo, porque Yarni va quedándose cada vez más delgado conforme suelta su tejido corporal, y eso en muchas ocasiones, será el impedimento para avanzar.
 
 
En varios puntos hay que hacerse con nuevas madejas de lana, que se añadirán a la extensión límite presente y que sirven para llevar a cabo nuevos movimientos indispensables en el progreso. Esta bolita de lana, es capaz de lanzar hilo hacia arriba para engancharse a salientes y balancearse, puede recoger su propio rastro, y trepar por los lugares por donde ha venido, asimismo puede escalar y mover objetos, pero llegado un punto, hay que usar la creatividad. La fabricación de poleas y puentes, es el nivel más avanzado en el uso del cuerpo de Yarny, y la combinación de todos estos mecanismos, hacen de la aventura una manera entretenida e inteligente de superar los obstáculos.
 
Dejando a un lado la historia y la mecánica, Unravel es un videojuego que luce cada aspecto de una manera elegante y enternecedora. La música pocas veces adquiere un papel tan fundamental a la hora de transmitir el sentido del videojuego: unos compases celtas, que van y que vienen y que suenan a lamento en algunos puntos, ofrecen una visión más compleja del sentimiento de Yarny a la hora de hacer este viaje.
 
 
 
 
Coldwood Interactive ha querido construir una historia compleja y un juego, aunque de plataformas, con un toque diferente. Lo que más destaca, desde luego, es la concepción de Yarny, un personaje que tiene todas las papeletas de trascender al juego y volverse objeto de merchandising, por su apariencia adorable y su estética sencilla. El protagonista también se va encontrando con otros seres vivos en su viaje, como cangrejos o renos, que algunas veces serán de ayuda y otras un quebradero de cabeza, pero en ningún momento el juego deja de ser bonito.
 
Dulzura es la palabra que más se ajusta con Unravel, desde la triste anciana que pasa las horas cosiendo para escapar de su dolor, como los pacíficos paisajes que hay que recorrer, mezclados con una fantasía sutil. Aunque la variedad de movimientos no es llamativa y, al final, este es un juego de plataformas, algunas veces los jugadores buscan un toque de diferencia y una historia conmovedora, que supla lo repetitivo de los géneros. Unravel consigue transportar, como si de un libro se tratara, y no se vuelve monótono en ningún punto, pues el final y el destino de Yarny son cuestiones demasiado importantes para dejarlas a la ligera.
 
En definitiva, Unravel es un juego de plataformas inusual, que cuenta con una trama diferente, con una estética cuidada y con un personaje que siente y que es capaz de transmitirlo con solo un par de movimientos. Además, la aventura y el espíritu de superación se contagian paso a paso y el deseo por descubrir la verdad que ha motivado el viaje, así como si habrá un final feliz para todos los implicados, incluido el protagonista. 
 
Elena Fernández "Elfvera"
 
 
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JUGABILIDAD: La jugabilidad no dista mucho de la de otros juegos de plataformas, con el añadido del hilo como elemento indispensable. Lanzarlo, recogerlo, trepar, son los mecanismos necesarios para avanzar por unos escenarios que se complican a medida que avanza, obligando al jugador incluso a crear nuevos sistemas de poleas y puentes.
 
GRÁFICOS: Los gráficos son inmejorables. Unos entornos perfectamente seleccionados, una iluminación y fotografía digna de un cuento y los movimientos fluidos del protagonista son los elementos necesarios para crear un estético y bonito juego de plataformas.
 
SONIDO: El sonido se lleva un 10. Desde el comienzo introduce la motivación de la historia y hace que el jugador se de cuenta de que este no va a ser otro juego más de saltar y pensar, si no que quiere decir algo. La banda sonora podría perfectamente estar dentro de las mejores actuales, y merece la pena adquirirla para escucharla independientemente del juego.
 
DURACIÓN: No es un juego largo, todo sea dicho. A algunos, si disfrutan del mecanismo y de la aventura, se les hará corto, aunque bien es verdad, que tampoco es un juego que llame la atención por ser corto. Es de esos que dejan buen sabor de boca y a los que quizás, no habría importarle echarle un par de horas más.
 
CONCLUSIÓN: Una de las mejores sorpresas que ha dejado el género de plataformas en los últimos tiempos. Una aventura emocionante, que consigue llegar dentro de quien la juega y dejar huella. Todos los elementos están dispuestos a la perfección y Yarny se convierte en el compañero perfecto para quienes buscan magia y nostalgia dentro de un videojuego.
 
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Si te gusta Unravel, te gustará:
 
No te quedes solo en el juego
 
  • Una película: La tostadora valiente
  • Una canción: The Longest Journey – Ella Palmer

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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