Terror en los Cárpatos

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Nos encontramos volando en nuestra avioneta sobre una región de los Cárpatos y, de repente, una fuerza desconocida afecta los instrumentos. Pero estrellarnos lejos de la civilización será el menor de nuestros problemas cuando sepamos que hemos de luchar contra un vampiro en Veil of Darkness.

Qué buena época fueron los primeros años de la década de los noventa para aficionarse al PC y a las aventuras gráficas. Por entonces era el género en el que cualquier cosa era posible. La mejor historia jamás contada, si había que llevarla al videojuego, sin duda sería una aventura gráfica, y hasta un nombre tan todopoderoso en aquel entonces como era el de Steven Spielberg se asociaba a este tipo de juegos. El Rey Midas de Hollywood contaba con un proyecto propio inicialmente concebido como una película, y antes como un capítulo de su serie Cuentos Asombrosos que, por desgracia, se retrasaba una y otra vez y nos dejaba con las ganas año sí y año también. Y así fue por más de media década, pero por suerte, mientras Spielberg hacía The Dig había alternativas para llenar ese vacío.

LucasArts y Sierra eran las dos grandes en este campo que ponían toda la carne en el asador y aportaban los grandes nombres. Pero el género de las aventuras gráficas no era exclusivo de estas dos compañías, y de vez en cuando asomaban productos más que interesantes procedentes de otras fuentes. Es el caso de Event Horizon y de Strategic Simulations Inc., más conocida como SSI, desarrolladora y distribuidora respectivamente que nos trajeron en 1993 el juego que nos ocupa. Veil of Darkness es una historia que es idónea para ser jugada en la noche de Halloween. Una aventura de terror que no busca darnos un susto, sino colocarnos en una atmósfera opresiva y siniestra con un tono muy similar al de las películas de la Hammer. Y como en ellas, no faltaba la sangre.



Lo primero que nos mostraba Veil of Darkness al iniciarlo era un mensaje ininteligible escrito en un idioma desconocido que era reproducido en un galimatías auditivo a través de la tarjeta de sonido de nuestro ordenador que la verdad es que era un tanto pelopúntico. Pronto se hacía efectiva la traducción (en un perfecto español, incluyendo la voz, cosa rara) y entonces encontrábamos las tres últimas líneas de una profecía que hablaba del Señor Oscuro y del Velo de la Sombra, presagiando la llegada de un héroe que conseguiría acabar con el reinado del mal. Durante el resto de la introducción vemos como dicho héroe, nosotros si es que todos fuéramos un mozo rubio capaz de pilotar aviones, es derribado junto con su aparato mientras sobrevuela los Cárpatos por el poder de, nada menos, que un vampiro.

Pero el maligno Kairn, como se llama el villano de la función, no es la única preocupación que tenemos en Veil of Darkness. En realidad, la sensación de que nadie es trigo limpio en el sórdido pueblo en el que hemos ido a dar con nuestros huesos saltará en cuestión de pocos diálogos y solo la joven que se ha estado ocupando de cuidarnos parece estar en sus cabales. Sin comerlo ni beberlo nos encontramos en una aventura gráfica point & click en la que deberemos resolver diversas situaciones haciendo uso de objetos, pero también de pistas. Una de las características de Veil of Darkness es la inclusión de palabras clave en sus diálogos, las cuales podemos sacar a colación en determinados momentos para desviar la conversación o introducir un tema en concreto. Esto lo tendremos que hacer más de una vez en el juego ya que, por ejemplo, en los inicios se nos cuenta que uno de los habitantes del pueblo es un hombre lobo. La forma de desenmascararlo no es otra que ir acusando a todo el mundo nombrando la palabra “lobo”. Ahora bien, cuidado con dar con el monstruo sin estar preparado porque entonces sí que nos llevaremos un pequeño sobresalto…



La mecánica de Veil of Darkness no se reduce a hacer click en los objetos y olvidarnos del resto, y en este sentido ofrece más profundidad, por lo general, que el resto de las aventuras gráficas. Aquí tendremos también un inventario limitado y donde cada objeto tendrá su propio peso, pudiendo llevar hasta 75 kilos antes de vernos demasiado cargados y empezar a movernos más lentamente. Algo que no nos vendrá nada bien para el otro aspecto en el que este juego se desmarca del resto de aventuras gráficas, y es que Veil of Darkness cuenta con un sistema de combate que lo acerca bastante al campo de los juegos de rol. Contaremos con diversas armas, cada una con una puntuación de daño diferente y de diversa efectividad contra ciertos tipos de enemigos.

Veil of Darkness es especialmente recordado por esa atmósfera tétrica que realmente enamoró a sus jugadores y a los periodistas que analizaron en juego en la prensa de la época. En este juego nos podíamos encontrar de todo, desde zombis hasta vampiros pasando por otros tipos de fieras y monstruos. Fuegos fatuos, esqueletos, fantasmas y demás fauna terrorífica ronda por localizaciones que van más allá de ese pueblucho de mala muerte donde parecemos estar confinados, y sin embargo nos veremos también metidos en bosques, catacumbas, castillos y otros entornos en un juego que, además, cuenta con una duración más que decente.



Un plus que se pueden anotar Even Horizon y SSI es la localización a nuestro idioma como ya se ha comentado. No era por entonces todavía demasiado habitual ver los juegos en el idioma de Cervantes, aunque las aventuras gráficas eran la honrosa excepción. Pero en este caso cobra su importancia ya que precisamente el hilo conductor de la trama son los pasajes de la profecía que debemos cumplir, y los cuales, según van consumándose, son recitados por una voz digitalizada un tanto escabrosa y desaparecen del pergamino que los contiene. Es un buen detalle que en 1993 es de los que no pasa desapercibido.

La verdad es que Veil of Darkness es un juego que en su momento era redondo, y que a día de hoy puede volver a dar para un buen rato si se pasa por alto esa diferencia técnica patente. Si se consigue, se puede descubrir un juego que es uno de los clásicos más injustamente olvidados. El Velo de la Sombra parece haber caído sobre él con los años, pero aquí estamos nosotros para reivindicarlo. Eso sí, aquí de pelear contra vampiros nadie ha hablado nada…

Juan Elías Fernandez

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No te quedes solo en el juego:
 

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