Wario D.I.Y.

El alter ego de Mario vuelve a protagonizar otro título basado en minijuegos, pero con un toque creativo a lo LittleBigPlanet. El lema “juega, crea y comparte” llega a la portátil de Nintendo.

Durante la última generación de consolas da la impresión de que Wario, uno de los secundarios de lujo de Nintendo, se ha convertido en uno de los personajes más polifacéticos de la compañía japonesa. A sus ya acostumbrados juegos de plataformas, hay que sumarle también su protagonismo en un buen número de títulos de minijuegos.

Tú eres el protagonista

Tras un primer vistazo, este Wario D.I.Y. no parece más que eso: otro título de minijuegos con la mascota como maestro de ceremonias. Pero a la hora de la verdad, el juego ofrece bastante más. Nos explicamos: es cierto que el cartucho cuenta con casi cien minijuegos (o microjuegos, dada su fugaz duración) incluidos de serie, pero también permite que seamos nosotros mismos quienes creemos otros nuevos. Sí, más o menos como en el conocido LittleBigPlanet de Sony, salvando las distancias. Es más, las siglas del título significa exactamente eso: “Do it Yourself”, algo así como “hazlo tú mismo”.

Para hacernos una idea, Wario D.I.Y. aprovecha las cualidades de Nintendo DS, especialmente su pantalla táctil, para retarnos con todo tipo de juegos distintos. Pero, una vez superados, también permite que seamos nosotros los que nos pongamos al mando. En este sentido podemos crear juegos, discos y hasta cómics. Algo que, aunque en un principio parezca complicado, no lo es tanto. A decir verdad resulta muy sencillo, como podemos ver en WarioWare Inc., uno de los lugares que hemos de visitar durante el título.

Y es precisamente esto lo que hace que se diferencie este juego de otros títulos-editores que encontramos en el mercado: tanto su concepto como su interfaz resultan tan sencillos que hasta los más pequeños de la casa pueden utilizarlos; pero a su vez no renuncia a cierta complejidad en cuanto a opciones disponibles.

Por supuesto, y como es frecuente en este tipo de títulos, la comunidad resulta algo básico. De poco servirían todas estas posibilidades creativas si no tuviéramos gente con la que intercambiarlas. Por fortuna el juego cuenta con un Centro de Distribución, que nos permite llevar a cabo todo tipo de intercambios con otras consolas, tanto en DS como en Wii.

En definitiva, un juego original, accesible y lleno de posibilidades, que gana muchos enteros a medida que profundizamos en él y lo conocemos mejor. Otro claro ejemplo de que al bueno de Wario no hay nada que se le resista.

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