Wario es la estrella

El villano más famoso -con permiso de Bowser- del universo Nintendo protagoniza un nuevo título de minijuegos, similar al que ya vimos en su día en Game Boy Advance.

Desde que fuera creado a principios de los noventa como antagonista por excelencia del popular Mario, Wario se ha ido consolidando como uno de los personajes clásicos de mundo del fontanero y, por ende, de la propia Nintendo. Aunque el género en el que mejor se desenvuelve es el de las plataformas, Wario ya demostró en los treinta y dos bits portátiles de la compañía que los minijuegos no se le daban mal en absoluto. Ahora da el salto a Wii para confirmarlo.

Minijuegos fugaces

El guión, como es habitual en este tipo de títulos, no importa demasiado, aunque aún así lo hay. Wario se ha encontrado con un artefacto maravilloso (que en realidad es algo parecido al mando de Wii) con el que pretende volverse más rico que nunca. El objeto en cuestión se llama Watuta y sobre él gira este WarioWare.

Pero a la hora de la verdad, nos encontramos con un título que esconde más de doscientos minijuegos. Sí, una cifra sorprendentemente alta comparada con Wii Party o el propio Mario Party, pero también hay que tener en cuenta que dichas pruebas son muy cortitas. Es decir, minijuegos que podemos resolver, en muchos casos, en cuestión de segundos. Gracias a su fugacidad, el título resulta muy variado y adictivo, así como diferente a muchas otras propuestas ya vistas en Wii. Al fin y al cabo hablamos de un género muy socorrido en la máquina de Nintendo.

Después de editar a nuestro personaje, nos encontramos con que WarioWare está de nuevo dividido en capítulos (uno por personaje), cada uno de ellos de un estilo y una dificultad determinados. A pesar de lo cortos que son los retos, el título nos enfrenta al final de cada capítulo con un jefe de nivel, algo más difícil que los demás. Además, una vez superada una fase, podemos repetirla las veces que queramos para mejorar nuestras marcas y batir los records previos.

Por lo demás, hay que reconocer que WarioWare es bastante sencillo de jugar, por lo que resulta claramente enfocado a los más jóvenes de la casa o a esos usuarios que no son muy dados a coger un mando de consola. Y hablando de mandos, sobra decir que cada uno de los variados minijuegos aprovecha al máximo el sensor de movimientos de Wii, por lo que olvidaos de jugar sentados. El título requiere su espacio para que no paremos ni un segundo.

Como era de esperar, el juego cuenta con opciones multijugador, que permiten que nos veamos las caras con hasta doce amigos. Eso sí, cada uno respetando su turno.

Cerrar