Nada es mentira. Todo está conectado.

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Por fin está con nosotros Aiden Pearce en Watch Dogs. Uno de los títulos más esperados de los últimos tiempos. El nacimiento de una nueva franquicia que viene pisando con fuerza para, seguramente, acompañarnos durante los próximos años. Con la diversión por bandera.

En el E3 del año 2012 fue desencriptado y mostrado al público por primera vez Watch Dogs. Tras una serie de conferencias un tanto grises, Ubisoft, una third-partie, se había proclamado vencedora figurada del evento que cada año se celebra en Los Ángeles. Simplemente con la presentación de su nueva IP, que dejó tanto a los allí presentes como a los de casa con la boca abierta tras ver su primera escena gameplay.

La polémica ha acompañado al nuevo proyecto de la compañía gala desde sus inicios. Mucho se ha hablado de su downgrade a nivel visual con respecto a aquel espectacular vídeo del mencionado E3. El temor aumentó con el retraso en el lanzamiento del juego, previsto inicialmente para el pasado mes de noviembre. Algo que ha resultado una jugada maestra por parte de la compañía, que lo lanza en una época de oasis de lanzamientos. Quizás un halo de sensaciones negativas. Pero como dicen, si cuando estás haciendo algo nadie se molesta, es que no estás haciendo absolutamente nada.  

El tiempo ha pasado. Tras dos años desde que nos lo mostraron por primera vez y cinco de desarrollo, Watch Dogs ya está aquí. Vamos a desglosar todo lo que ofrece esta aventura, que si bien trata de añadir un nuevo concepto al género de los sandbox, no consigue ni revolucionarlo. Pero tiene algo que no es baladí, y que es un pilar fundamental en lo que cualquier usuario busca al meter un videojuego en su consola; que divierta. Y Watch Dogs cumple con esta premisa de principio a fin.

El protagonista de la aventura es Aiden Pearce. Su historia comienza intentando hackear un hotel de Chicago. Algo sale mal y una organización poderosa lo termina descubriendo, por lo que van tras él. Sin embargo, en el accidente provocado por aquellos que quieren deshacerse de Pearce, la desgracia hace que en él fallezca su sobrina Lena de tan solo seis años de edad. Su trabajo se convierte en una venganza personal, y su irá le cegará hasta acabar con el responsable de su drama familiar.

No vamos a destriparos nada más de la trama argumental. No es un prodigio narrativo y peca de típica, pero consigue algo verdaderamente importante, y es que el jugador se sienta dentro del pellejo de Aiden Pearce. Aquí hay que valorar positivamente el trabajo de Ubisoft, ya que una vez más han creado un personaje carismático y con una personalidad contundente. Su vestimenta, con gorra, bufanda y gabardina, le aporta ese toque de misterio que resulta todo un acierto. Puede que estemos delante de uno de los próximos iconos del sector. Porque también, conociendo quién está detrás, nos esperan secuelas por doquier. Eso ya es otra historia.

Como ya hemos dicho y sabéis de sobra, la aventura transcurre en la ciudad del viento: Chicago. Su naturaleza sandbox abre ante el jugador una amalgama de posibilidades bastante amplia. Resulta prácticamente inevitable la comparación con la saga GTA, en la que el título de Rockstar vence en muchos aspectos. El universo de Watch Dogs es pequeño si lo comparamos con cualquiera de los creados por Rockstar. El mapa es mucho más limitado, hay menos nivel de detalle, menos personas por la calle o edificios de atrezzo, ya que podemos entrar en muy pocos. Comparar un pionero en el género con un gigante experimentado sería injusto, especialmente porque cuando llevas un rato a los mandos, es fácil que te olvides de Liberty City o Los Santos.

No queremos decir que Watch Dogs sea simple, ni mucho menos. No es tan inmensamente vasto, pero realmente no necesita aparentar más de lo que ofrece. Porque todo lo que se necesita está en la palma de la mano de Aiden Pearce. Con el uso de algo tan natural en nuestros días como un smartphone se pueden hacer auténticas barbaridades. Y con este elemento se distingue del resto de la competencia, direccionando la diversión por otros derroteros diferentes de lo que estamos acostumbrados.

El terminal telefónico sirve para prácticamente todo. Podemos ir paseando tranquilamente por la calle y hackear la cuenta bancaria de los transeúntes. O provocar un apagón en el distrito, cambiar los semáforos de color en los cruces, alzar puentes levadizos, romper tuberías de vapor, etc. Estas funcionalidades no están pensadas solo para hacer el cafre, que también. Son posibilidades cuya utilización es necesaria para salir airoso de diversas situaciones, como para dejar atrás a vehículos policiales o dar caza al sospechoso que estamos persiguiendo.

El smartphone resulta también vital en las misiones principales de la historia. Las hay de todo tipo, pero quizás las más divertidas y originales sean aquellas que están orientadas al sigilo puro y duro. Sin que nos detecten los enemigos, tendremos que acceder a diversos terminales para hackearlos. Para ello, se utiliza el teléfono para moverse entre las diferentes cámaras de seguridad y buscar al centinela con la clave de acceso. O para causar distracciones explotando puestos eléctricos u otros sistemas que nos permitan obtener los datos. También hay otras secciones divertidas en las que debemos guiar a otros compañeros a caminar por determinados tramos sin que les detecten, dándoles órdenes por la visión que nos aportan las cámaras de seguridad. Buenas ideas que, aunque se repiten dos o tres veces cada una, aportan su particular granito de arena.

Por supuesto, la mayoría de fases se pueden completar disparando a todo aquel que se mueva. Quizás así pierde algo de gracia, pero es una opción más para los menos duchos en el don de la paciencia. Los tiroteos son entretenidos y hay varias posibilidades, como tender emboscadas con explosivos. Amén de multitud de armas, las cuáles siempre están a rebosar de munición. Y a mitad de la aventura te dan un lanzagranadas que quizás facilita en demasía la labor. Aunque siempre viene bien para acabar con los “matones”, los enemigos más poderosos que van equipados con una armadura. Estos tramos de acción cumplen con nota, y queremos destacar especialmente la misión en el desguace de T-Bone, que es espectacular. Por cierto, olvidáos de liaros a puñetazos. No hay posibilidad de cuerpo a cuerpo, solo ejecuciones concretas en las que Pearce atiza a los enemigos con su porra extensible tras pillarlos desprevenidos.

Sin embargo, encontramos dos grandes pegas. La IA enemiga es irregular. Tan pronto te dificultan mucho la tarea pidiendo refuerzos como actúan de forma estúpida. Nos ha pasado varias veces que limpiando el escenario sigilosamente con la pistola con silenciador, al acabar con el primero, se van acercando el resto de enemigos a comprobar el cuerpo, lo que permite que acabemos consecutivamente con todos desde la misma posición. Algo parecido a la trampa de los caramelos de Peter Griffin en Padre de Familia. Además, todo se facilita con la habilidad de concentración, con la que el tiempo se ralentiza y podemos apuntar con mayor tranquilidad.

Otra pequeña tara es el sistema de coberturas. En más de una ocasión, pediremos que Pearce se cubra, pero debido a la tensión del momento, a veces la orden resultará poco precisa. Esto da como resultado que el personaje se sitúe en pleno fuego enemigo, quedando expuesto a una muerte prácticamente segura.  

Por último, las fases de conducción desprenden esa chispa distintiva gracias al poder tecnológico del smartphone del protagonista, con el que se crea un compendio de explosiones y accidentes de tráfico que ni todas las películas de Michael Bay juntas. Y por supuesto, slow-motion. Espectacularidad que se aumenta cuando en determinados momentos nos indica cuándo impactar con nuestros enemigos, al más puro Split/Second.

El control de los vehículos es bastante pobre. Manejar los coches por las calles de Chicago es una tarea ardua incluso cuando estamos en el modo libre, ya que la respuesta de los automóviles es bastante tosca e imprecisa. Te acabas acostumbrando medianamente, pero es casi inevitable acabar empotrado cada vez que se va a gran velocidad. No decimos ya cuando huimos de la policía, aunque bien es cierto que la presencia del cuerpo es prácticamente testimonial. Solo dan cierta guerra en la última fase. En el resto, no es complicado darles esquinazo y esconderse dentro del coche hasta que desistan en la búsqueda. Por cierto, olvidáos de helicópteros, ala deltas o submarinos. En Watch Dogs solo hay automóviles, motos y lanchas. Y os aseguramos que le sobra con eso.

De cada uno de estos aspectos, hackeo, tiroteos y conducción, se pueden ir mejorando las habilidades. Según vamos cumpliendo objetivos, se desbloquean nuevas opciones en el árbol de mejoras. En él, podremos seleccionar qué nuevas características va a tener nuestro personaje. Algunas de ellas son vitales, y consiguen aportar al juego de ese dinamismo que le da ir descubriendo nuevas posibilidades para proseguir. Siempre hay algo nuevo. Un toque 'rolero' que no es tan habitual en el género, y que le sienta de fábula.

La historia principal se compone de cinco actos divididos en treinta y nueve misiones. Si os centráis en completarlo sin pararos en nada, puede llevaros de veinticinco a treinta horas, según vuestra habilidad. Hay también multitud de tareas secundarias que alargan la vida del título y se centran en evitar delitos, buscar personas desaparecidas, o hacer check-in en cien localizaciones al más puro estilo Foursquare. También hay pequeños minijuegos como el habitual de póquer, el ajedrez o un combate a chupitos. Tampoco hay que obviar los divertidísimos retos de realidad virtual que hay escondidos por la urbe, que nos transportarán a extraños mundos en los que acabar con un ataque alienígena o correr por el escenario haciendo parkour intentando obtener la mayor puntuación. Multitud de detalles que acarrean que si queréis conseguir el 100%, tengáis que echarle horas y horas.

La vida de Watch Dogs se incrementa todavía más con el modo multijugador, que además está implementado en la historia principal. Esto significa que tendremos la posibilidad de hackear a otros usuarios o evitar que lo hagan. Además, los Contratos en Línea nos permiten ponernos a prueba con jugadores de todo el mundo con diferentes pruebas. Son seis: Modo libre, Desafío de ctOS Mobile, Seguimiento en Línea, Carrera en Línea, Hackeo en Línea y descifrado en Línea.

Habrá que ver qué tal responde la comunidad a este apartado, pero se trata de una propuesta interesante. Modos como Hackeo en línea, en el que hay que interferir en el teléfono de otro agente y robarle los datos sin que te detecte o Descifrado en Línea, donde hasta ocho jugadores tienen que recuperar un archivo y resolverlo mientras se trata de dar esquinazo al resto, son de lo más divertidos.

Para terminar, vamos a hablar con el apartado técnico, que ha sido lo más escabrosos durante los últimos meses. Es cierto que el título está lejos de lucir técnicamente como en los primeros vídeos. Además, pese a la espera, luce algo peor que otros títulos de PlayStation 4 (versión que hemos probado para realizar el análisis) como InFamous: Second Son, donde también hay una ciudad grande por explorar. No solo eso, detalles como la iluminación o las físicas, que son poco realistas, empañan un poco el apartado técnico. Por no hablar del sistema de colisiones de los vehículos. A veces, tras un impacto potente, el coche se queda sin un solo rozón. A su favor hay que decir que el framerate se mantiene estable en todo momento, sin resentirse prácticamente nada cuando más acumulación de pirotecnia hay en pantalla.

Con respecto al apartado sonoro, se agradece que un sandbox de este calibre esté doblado al castellano, y además, con un resultado excelente. Por su parte, la banda sonora tiene canciones para todos los gustos, con temas de Alice Cooper, Wu-Tang Clan, Rise Against o Kid Cudi entre otros.

José L. Ortega

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Valoración final

Jugabilidad: Tiene todo lo que un sandbox requiere: conducción, tiroteos y espectacularidad. Esto le aporta la habilidad de atrapar al jugador desde el primer minuto para que se recorra Chicago ayudando a que Aiden Pearce encuentre su redención.

Gráficos: Cierto es que no llega lo que se nos mostró en los primeros vídeo y que además se queda lejos de sorprender, ya que han aparecido títulos con más espectacularidad visual. Además de ciertos problemas en las físicas o la iluminación. No es perfecto, ni mucho menos. Pero se acaba olvidando.

Sonido: El doblaje al castellano ayuda y mucho. Muchos agradecerán no tener que estar pendientes de leer conversaciones eternas mientras vas conduciendo. La Banda Sonora se compone de varios temas de artistas conocidos, en los que se intercalan géneros como el rock o el hip-hop especialmente.

Duración: La campaña, yendo “a piñón”, podéis completarla en unas veinticinco horas. La multitud de misiones secundarias o minijuegos, triplican esa cifra si queréis conseguir el 100%.

Conclusión

Quitaos las reticencias. A pesar de ciertos problemas en el desarrollo, como el mencionado downgrade visual, Watch Dogs es un título más que notable. Consigue algo que no es fácil, y es mantener al jugador entretenido durante todas las misiones de la campaña. Y lo mismo en la multitud de secundarias o tareas que esconde. Tiene fallos, sí. Pero en ningún momento se hace pesado ni se viene a la cabeza eso de “que acabe ya”. No revoluciona, pero es divertido a rabiar, algo que no todos consiguen. Un motivo de peso para echarle el guante. Hay que valorar las cosas tal como son, y aunque el hype hace mucho, os aseguramos que si sabéis perdonarle los errores que tiene, vais a pasarlo en grande.

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