El Reich Oscuro

El gran juego de acción clásico de iD Software regresa a la actualidad, en este caso de la mano de Raven Software. Un título que vuelve a presentar el lado más oscuro y paranormal de la Segunda Guerra Mundial.

Al hablar del primer shooter de la historia, mucha gente piensa en Doom o incluso en Duke Nukem. Pero lo cierto es que la primera obra de los pioneros iD Software dentro del género (al menos la primera en poder considerarse como tal) fue Wolfenstein 3D, un título que nos hacía enfrentarnos al mismísimo Hitler y a todos sus secuaces, sujetos experimentales incluidos. Ahora, la enésima versión del clásico llega de la mano de Raven Software, el estudio responsable de títulos como Hexen o Singularity.

Cambio de aires

En líneas generales, y para no engañarnos, está claro que esta nueva versión de la conocida serie (que ya fue adaptada a los nuevos tiempos hace unos años por Gray Matter) mantiene la esencia de los títulos anteriores. No obstante, la mano de Raven y lo mucho que han evolucionado los shooters subjetivos en los últimos años hacen que el lanzamiento tenga novedades importantes que ahora os comentamos.

Para empezar, tanto argumentalmente como en lo que respecta a la jugabilidad, Wolfenstein profundiza más que nunca en el ocultismo, en el lado más turbio de lo que fue el Tercer Reich, siempre desde un enfoque muy fantástico y “peliculero”. Sin ir más lejos, nuestro protagonista es capaz de utilizar un amuleto que le permite “transportarse” a una especie de mundo paralelo desde el que puede advertir los puntos débiles de los enemigos, caminos alternativos y cosas así, imposibles de percibir normalmente.

Por lo demás, Wolfenstein es un título muy enfocado a la acción, aunque su desarrollo está dividido en misiones, como ocurre en las aventuras de carácter abierto tipo GTA, los llamados “sandbox”. Gracias a este diseño de niveles, gozamos de mayor libertad para explorar los fondos de lo que suele ser habitual en otros títulos de su mismo género. De hecho, el juego es menos directo y lineal que lo disfrutado en anteriores entregas de la franquicia. Eso sí, también es importante matizar que no estamos ante un juego tan abierto como pueden ser Borderlands o GoldenEye, por ejemplo. Al fin y al cabo hablamos de un shooter puro y duro.

En cuanto al armamento que podemos emplear, escenarios que visitamos y ese tipo de elementos, hay que destacar el trabajo de Raven, ya que ha hecho todo lo posible para ambientar apropiadamente el marco en el que se sitúa la acción: la Segunda Guerra Mundial. Y algo parecido sucede con la interacción con los enemigos y escenarios, muy plausible. Aunque no llega al nivel de realismo de los últimos Battlefield Bad Company y otros títulos similares, la manera en la que estos decorados se deforman al ser alcanzados con balas o explosivos está muy trabajada.

Dejando a un lado la campaña principal, que ronda las diez horas y es sin duda el mayor reclamo del juego, Wolfenstein también cuenta con un multijugador que incluye ocho mapas y tres modalidades distintas: Combate a muerte por equipos, Contrarreloj y Objetivos. En resumen, se trata de un representante de los shooters en primera persona sólido, si bien el paso del tiempo no le ha tratado con demasiado respeto.

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